Tomé la torre de carne y la coloqué a la entrada de mi cuevita, temblaba de calentura, ya no pensaba si lo engañaba a Rodolfo, solo quería cogerme semejante verga, la cabeza entró y la cadena de orgasmos fue tremenda, uno tras otro a medida que entraba, mi mojadura lo hacía, justo entró toda, la sentía en mi ombligo y gorda en mi matriz, que placer y seguían mis orgasmos, perdí la cuenta.
Esta historia comienza cierto día de mi vida, me presento, me llamo Susana, 37 años, casada con un esposo que podemos decir de 1 a 10 puntos le damos un 7, muy compañero, hombre trabajador como pocos los hay, llevamos una vida dentro de todo bastante buena comparada con el resto de nuestros amigos, mi marido tiene un muy buen trabajo y yo también
Nuestra vida sexual, porque de esto se basa el relato, es buena, digamos yo solo conocí tres hombres y con el tercero me casé, nunca al menos le fui infiel hasta el momento que pasó lo que les contaré, un día llega mi marido del trabajo y me dice, Susy me ofrecieron esto, ¿que opinas?, me relató que de su trabajo lo enviaban a una estancia en una provincia distante a 400 Km. de nuestra provincia, tenía que hacer un gran trabajo en una estancia que sus jefes habían comprado, les cuento algo que me olvidé mi marido Rodolfo, póngameles un nombre ficticio, es arquitecto mayor de obras y ellos querían restaurar la estancia.
En la cena fue todo silencio yo estaba enfurecida separarme de él toda la semana y no poder estar solamente los domingo y se iría nuevamente y el tiempo estipulado de la obra sería casi 4 meses. Definitivamente nuestro matrimonio empezó a caminar muy mal, los tiempo se fueron alargando a la compra de esa estancia se sumaron otras dos y el tiempo del trabajo ya era de un año y más quizás, un domingo que mi marido vino le dije no soporto más esto, él me respondió que no tenía alternativa, que dejara yo mi trabajo y me fuera con él, allá había trabajo, lo pensé y acepté, no quería perder un matrimonio de 15 años, y así fue.
Viajé con él, la estancia era grandísima tipo colonia, una gran o mejor dicho un gigante caserón tipo castillo medieval. Un fin de semana vinieron los jefes de mi marido los 3 con sus respectivas mujeres, hijos, nietos, un almuerzo gigante y muy bien servido. Rodolfo me los presentó a los 3 quizás y no sé porque me impactaron los dos hermanos y el otro no era pariente, los hermanos, José y Luis tenían uno 65 y el otro 70 años, muy bien llevados, un cuerpo de atleta, musculoso, nada hacía parecer de esa edad, a la tarde estábamos todos en el parque de la estancia y yo tomaba sol en una reposera y llegó Luís, me saludó y se sentó a mi lado, charlamos mucho tiempo y me preguntó que hacía yo le dije que tenía casi cumplidos los estudios de contadora pero no me había recibido, siguió la charla y me dijo que bella era y otras charlitas, yo me sentí un poco alborotada, miraba su cuerpo y corría un no se que en mi estómago, pero no podía aceptar sentir algo por un hombre tan mayor.
Pasaron las semanas y otro fin de semana llegaron los dos solos sin el socio y sin la familia, almorzamos y tras el almuerzo Luis se fue a recorrer con mi marido la obras y se quedó José, era distinto a Luis, este tenía un par de ojos verdes divinos, y un bigote seductor muy bien puesto, me comentó que su hermano le había dicho de mi y sus ojos estaban puestos en mi cuerpo.
Me considero una mujer bella. Soy morena, con el pelo liso y hasta los hombros. Me cuido mucho por lo que mi línea se ha mantenido estupendamente con los años, a tal nivel, que estoy segura que muchas niñas de 20 me envidiarían. Tengo unos pechos medianos, firmes, redondeados con unos pezones grandes, con unas aureolas más que suculentas. Mi culo se mantiene duro y respingón, como en mis años de jovencita colegiala me gusta mantenerme en forma y puedo decir que estoy orgullosa de las horas dedicadas al gimnasio y a correr por la paya y él se fijaba mucho en mis curvas, charlamos y ya estaba oscureciendo, pregunté, ¿se van hoy? No. Me respondió. nos quedamos unos días por una compra de tierras, ahhh, comenté y en ese momento llegó mi marido y Luis.
Los días siguientes empezaba el calor del verano a picar fuerte al mediodía, me puse una bikini pequeña tipo cola lees y me fui a tomar sol, estaba casi dormida cuando siento una voz que me dice, uggg, que cuerpo de diva, perdón sin que te ofendas, era Luís, yo sonreí y no dije nada, charlamos y sus ojos me comían, mis senos se pusieron duros y mis pezones terribles, me fui al agua para disimular y seguí charlando con él y noté en su pantalón su bulto un poco duro y me calenté más, luego llegaron mi marido y José y todo terminó.
Cierta mañana fuimos a la montaña a ver unos campos y fui con Luís, yo llevaba una mini con una remerita cortita y zapatillas por el calor, recorrimos muchos km. y nos detuvimos en un arroyo divino, lleno de árboles y una paz tremenda, nos bajamos él había llevado su equipo de mate, tomamos mate y me dijo, mira Susi, yo tengo que medir unos lotes, si quieres puedes tomar un baño en el arroyo, dormir, hacer lo que gustes, yo tardaré una hora más o menos quizás más ok dije, él se fue y yo me quedé a la sombra, era tanto el calor que me derretía, me arrimé al arroyo, un agua transparente limpia, me mojé la cara y viendo que no llegaba me dije, tomo un baño, quien si no los pájaros o alguna vaca me mirarán, me quité la mini y la remerita y me quedé en sostén media copa y un hilo todo rojo.
Me metí al arroyo y su agua tibia me refrescó mucho, nadé un buen rato y en un momento veo que parado junto al arroyo estaba Luis mirándome, me quería morir de vergüenza, no podía haberme metido así al agua y más siendo un desconocido mirándome, él me dijo, me giro sale tranquila, ok, dije. Salí y para hacer más rápido me saqué el sostén y me puse la mini y la remera, los pezones se me habían puesto duros, él me miró y se arrimó hacia mí y me dijo, estás hermosa, hace ratito te miraba, sos una diosa, me tomó de mis hombros y yo como bola no reaccionaba, no podía creer lo que sucedía, me tomó con sus grandes manos y me besó, mis ojos se desorbitaban pero no reaccioné y mi lengua se mezcló con la de él y su mano bajó a mi chuchita y en ese momento lo empujé y le dije ¡basta! Soy una mujer casada y corrí hacia el camión, viajamos en silencio hasta la estancia, enrollé lo más que pude el sostén y al llegar estaba mi marido y José, llegamos y yo los saludé, nos preguntaron cómo había estado todo, le dije que muy bien, que me había tomado un baño en el arroyo mientras esperaba a Luís, partí, llegué a mi habitación y pensé que todo no había terminado, ya que al no decir a mi esposo lo que sucedió dejé la puerta abierta a una nueva aventura.
Al día siguiente se marcharon y el fin de semana volvieron con su familia, llovía muchísimo, yo estaba en mi habitación leyendo algo cuando siento que laman a la puerta, veo quien era y apareció Luis diciéndome porque no bajaba a tomar el té con unas tortas que habían traído, giré para arreglarme y sentí su mirada a mis espaldas y nuevamente quedé dura, no reaccionaba, me tomó de espaldas y acarició mi espalda, me giró y me besó, mi boca se entregó, me tocó mi chucha que se había empapado de golpe y levantó mi remera, subió mi sostén y chupó mis tetas, yo volaba, me parecía increíble, hasta que no sé de donde saqué fuerzas y me separé, grité basta o llamo a mi esposo, se marchó, me repuse, me arreglé y bajé a la sala.
Por casi un mes no había pasado nada. Una cierta mañana llegaron los dos. yo estaba tomando sol y cuando los vi me cubrí con una toalla, mi esposo estaba en la obra, José se marchó allá y Luis vino directo a la casa, yo subí a mi habitación, al ratito tocaron mi puerta, abrí y él estaba parado, me abrazó y me quiso besar pero lo evité diciéndole, basta ya Luís, soy casada y respeto a mi marido, se aparto de mi y se marchó, a la noche cenamos y nos marchamos a dormir, intenté hacer el amor con mi marido pero él estaba cansado y se durmió, era la madrugada y todavía no podía dormirme y sentí unos pequeños gemidos, me levanté, me puse la bata, ya que dormía solo en hilo, y miré por la ventana y vi una sombra pero no pode ver quien era y seguían los gemiditos.
Salí de mi recámara, bajé las escaleras y llegando a la sala por uno de los ventanales corro la cortina y quedé perpleja estaba Luis y una mujer de un empleado de la estancia cogiendo con él, no tenía más de 20 años pero esto no me causó estupor, lo que me puso a millones fue el pene tremendo de Luis, ella lo chupaba pero casi no entraba en su boca, era tremendo, no tan largo si no gordo, me mojé muchísimo y justo él terminó tirándole toda su leche en la boca y en su cara subí a mi recámara y no pude casi dormir pensando en el pene de Luis. A la mañana cuando se despertó mi marido como era domingo lo incité a que hiciéramos el amor y aceptó, parecía todo en mi contra, no me concentraba en lo que hacía, pensaba en el pene de Luis y mi marido terminó y yo miraba el techo, él se levantó, se duchó y abajo lo esperaba Juan para recorrer los campos, Luis se quedaba a hacer el asado, yo bajé, llevaba puesto un vestido cortito y nada más que el sostén y la tanguita.
Luís me saludó y charlamos, yo no podía apartar mi mirada de su bulto, seguramente él se percató porque me dijo, me ayudas a traer algo del galpón, yo fui, sacamos una mesa y cuando me agaché él estaba mirando mi cola, me dio pudor y me puse roja, él se acercó y me dijo, tranquila, me tomó de los hombros, me elevó y me besó, yo estaba caliente, me chupó el lóbulo de mi oreja, me besó el cuello mi boca y sus manos recorrían mi cuerpo, levantó mi vestido y lo quitó, me desprendió el sostén y tomó mis tetas en sus manos, yo gemía de placer, no podía creer lo que hacía, besó mis pezones y acarició todo mi cuerpo, me sentó sobre la mesa y me acostó besando mis piernas, mis muslos y bajó mi tanguita, la chupó y se la guardó en su bolsillo, separó mis piernas y posó su boca en mi chuchita, que solo tenía un triangulito de vello y pasó su lengua, sus manos tomaban mis tetas y la boca chupaba mi chuchita, yo gemía, separó mis labios y metió su lengua y llegó a mi duro botón, lo chupó, yo gemía y ya llegaba mi orgasmo.
Metió un dedo dentro de mi boca y seguí chupándome, en el momento que aceleró la chupada y yo me venía sentimos la voz de José preguntando, ¿Luis estás en el galpón?, si ya voy, estoy llevando una mesa, José respondió, ok, te esperamos con Rodolfo en la parrilla, me vestí apurada, él se arregló, nos besamos y él partió a la parrilla y yo a mi habitación, al rato bajé y estaban charlando de gran jarana y yo caliente como una brasa del asado.
Pasaron dos semanas y el sexo entre Rodolfo y yo no era bueno, yo me sentía caliente con la verga de Luis y no podía centrarme en la de mi esposo, cierto día llegaron los dos a la estancia, había sido hace 2 días el cumpleaños de Luis, hubo un almuerzo para todos los empleados de la obra y baile, todo muy lindo, al día siguiente Luis le dice a mi marido que en la ciudad donde nosotros vivíamos y ellos también, había unos materiales que quisiera que los viera, ok, dijo mi marido, viajo a verlos esta tarde, yo dije, te acompaño Rodolfo y él se negó diciéndome que sería muy cansador, que mejor iba con Rosendo un peón de la estancia así volvía más rápido manejando los dos.
Acepté y se marcharon a la mañana muy temprano, al rato se descolgó una lluvia tremenda, tanto llovía que apenas se veía los campos, sentía miedo de tanta agua, truenos y relámpagos, bajé a la sala y estaban Luis y José, pasamos el resto del día charlando y organizando una cena a la noche para agasajar a Luis, nuevamente cociné ya eran las 10 de la noche y Rodolfo no llegaba, yo estaba preocupada, seguía lloviendo, al rato suena el tel y era mi esposo diciéndole a Luis que el puente del arroyo se había roto y no podía llegar a la estancia, que volvía a la ciudad, lo llamé y charlé con él, me dijo que al menos por tres días tardarían en repararlo, yo sola entre los dos viejos me ponía nerviosa y a su vez caliente por lo que había pasado con Luis.
Cenamos y a los postres traje una torta, le puse una vela y cantamos el cumple feliz, no había luz ya que la tormenta era tan grande que había cortado todo en la sala, los relámpagos en los grandes ventanales causaban pánico, solo había un poco de luz de un grupo que iluminaba, tomamos champaña brindamos, luego José puso música y bailamos, luego Luis dijo, ahora me toca, José diciendo los dejo, me marcho a dormir, se despidió y nosotros bailamos una rato más, yo sentía a Luis apoyándome pero me porté como una dama, me despedí de él y subí a mi habitación, me desnudé y me acosté, no podía dormirme y más con semejante tormenta parecía que el cielo se caía,
Me puse la bata y bajé a buscar un vaso de leche, cuando subía me encontré con Luis que salía de su habitación y me preguntó que hacía, le conté y seguí a mi recámara, al ratito siento que golpean, pregunto quién y la voz de Luis que pregunta, ¿puedo? me puse la bata y abrí, él también estaba con una bata azul larga hasta los pies, casi la luz de los relámpagos lo hacía un personaje con su altura y sus bigote, me dijo yo tampoco puedo dormir.
Se acercó a mí y me tomó los hombros, me besó, yo no respondía, me quitó la bata y me chupó enterita parada, yo temblaba de placer bajo mi tanguita, separó mis piernas y comenzó a chuparme la vagina, en un momento tomé su cabeza con mis manos y lo apreté a mi conchita mojada, me chupó rico y muy suave, me hizo acostar y me chupó toda muy despacito, recorriendo todo mi cuerpo con su lengua, mi espalda, mi vientre, mis pezones, mi vulva, mi botón, tuve un pequeño pero divino orgasmo y él seguía chupándome.
Llegó un momento que lo detuve y desaté su bata, quería tener mi trofeo, su verga, se quitó la bata y llegué a mi trofeo, ella estaba dormida pero divina, gorda, llena de venas, la comencé chupar y fue creciendo, creciendo y creciendo no lo podía creer, era más grande de lo que había visto, seguí chupándolo e hicimos un 69 de aquellos, nos chupamos y me vine en su boca, me chupó todas mis jugos y luego se recostó y me dijo súbete.
Me acomodé, tomé la torre de carne y la coloqué a la entrada de mi cuevita, temblaba de calentura, ya no pensaba si lo engañaba a Rodolfo, solo quería cogerme semejante verga, la cabeza entró y la cadena de orgasmos fue tremenda, uno tras otro a medida que entraba, mi mojadura lo hacía, justo entró toda, la sentía en mi ombligo y gorda en mi matriz, que placer y seguían mis orgasmos, perdí la cuenta.
Él bombeaba y bombeaba y yo gemía, cambiamos de posición, él arriba bombeaba y yo meneaba mi cuerpo como una víbora, sudaba entera del placer, ay la calentura y mis orgasmos seguían cuando siento que él llegaba y tuve un orgasmo tremendo, casi me desvanecí, me dormí… Al despertar él no estaba a mi lado, seguía lloviendo, miré la hora, eran las doce del mediodía, se abre la puerta y entró Luis trayendo el teléfono, era Rodolfo, le pregunto cómo estaba si estaba bien, y cuando corté Luis me dijo, gracias por lo de anoche lo disfruté muchísimo y me besó.
Yo estaba desnuda y él en bata, llovía como nunca, me besó, me dejé llevar, nos revolcamos en la cama, chupé su mástil y creció a más no poder, me hizo poner en 4 y me puso la cabezota, entró apenas pero con la mojadura prontito se dilató, era algo divino, la ponía la sacaba, meta y la sacaba, y yo a punto de explotar, metió un dedito en mi cola mientras bombeaba y yo hervía y dilató mi cola poniendo un gel que había en mi cama. Lo dilató y apuntó su verga en mi ano, cerré los ojos, mordí la sábana y sentí que me entraba un fuego en mi cola, ¡que placer! entraba salía, entraba salía y yo meneaba mi cuerpo y me retorcía de pacer con semejante pija dura y le pedía que la metiera toda, quería tener mi orgasmo y seguía igual y sus dedos en mi botón que explotaba.
Él se detenía y yo rogaba porque me cogiera, en un momento se detuvo, cambiamos de pose se recostó y me senté sobre tremenda pija y comencé a galopar, sentía que su cabezota golpeaba mi matriz y más calentura, me tomó de la cintura y me dijo, no te muevas, quédate quieta, yo quería morirme, ya tenía el orgasmo en la puerta y siento que alguien toca mi cintura me asusto y giro y veo una descomunal verga igual a la de Luis pero más larga y ¿quién era? José.
Luis me apretó, más sobre su verga y reaccioné cerré mis ojos y seguí galopeando, me agacho sobre su cuerpo y siento la punta de la verga de José en mi culito y entra, las dos colosales pijas llenaron mis agujeros y explotamos los 3 tremendamente, nos quedamos quietos casi 5 minutos sin nada de ruido solo la lluvia que golpeaba los vidrios.
Se salió José de mi cola, me levanté, fui al baño, me lavé y cuando vine estaban los dos esperándome, me puse entre ellos y quería ahora probar bien la de José, la chupé, la puse al palo, la monté y me sacié de ella, luego lo hicimos los tres nuevamente y así llegó la noche.
Cenamos desnudos y seguimos cogiendo a los 4 días llegó Rodolfo, ellos partieron y yo no me podía casi sentar de la cogida pero eso es otra historia porque si les gusta hay más.
Espero comentarios de este relato, besitos y si ustedes lo quieren vuelvo con más besitos.
Autora: Susana

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