Marisabel y su bombacha turquesa

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Esta es una historia real que me sucedió hace dos años, por lo que los nombres, las profesiones, los lugares y las nacionalidades han sido cambiados, ya que quiero que se mantenga la relación; estaba yo viajando por Europa del Este cuando conocí en un micro a una pareja de panameños muy simpáticos, el se llama Pablo y ella Marisabel, de unos 23 años ambos, estuvimos charlando bastante tiempo y al llegar de vuelta a Budapest nos despedimos, quedamos en contacto vía Facebook, escribiendo cada tanto desde mi llegada a Argentina.

Fuimos intercambiando mensajes y resultó ser que un día chateando con Marisabel, me contó que su padre era colega mío, técnico en Estadística y estaba interesado en comprar un sistema que habíamos desarrollado en Argentina, por lo que hablamos sobre ese tema, incluso intercambiando emails con el padre, me hizo una oferta pero era muy inferior al precio que mi empresa pedía, de todos modos le dije que podíamos seguir negociando.

 

Al mes siguiente Marisabel me dijo que vendría a Buenos Aires, sola sin Pablo, con una carpeta con indicaciones de su padre para negociar la compra de dicho sistema informático. Cuando llegó fui a buscarla al Aeropuerto, estaba radiante Marisabel, es una chica morocha con la piel bronceada llevaba un vestido blanco floreado muy finito por lo que sufrió mucho el frío, era septiembre y hacía 15º pero para ella era helado.

 

Con el auto la llevé hasta su hotel, en el viaje me contó que se había comprometido con Pablo y se casaría al año siguiente, me preguntó por mí, si tenía pareja, a lo que le respondí que no lo cual era verdad y me era muy difícil encontrar una persona a mi edad, con 44 años, ella me dijo que me veía más joven, lo cual agradecí, la llevé hasta su hotel ella se despidió diciéndome que iba a comprar alguna ropa de invierno ya que tenia frio, y que pasaría a la tarde por la oficina.

 

A eso de las 17 llegó a la oficina, tenía el cabello recogido, llevaba un trajecito beige con pollera del mismo color, zapatos negros y unas medias bombachas negras que estaban rotas a la altura de los tobillos, por lo que me dijo:

 

  • Tengo un problema, como tenía mucho frio me compre ropa, pero nunca había usado pantyhoses, recién pasé al baño pero no me las pude sacar y las rompí, me da vergüenza pero soy muy torpe, no podrías ayudarme?
  • Por supuesto, le dije.

Le pedí que se sentara sobre una silla, le saqué los zapatos, mientras ella estiraba las piernas saqué los pedazos rotos de las medias, ella abrió más las piernas con lo que me dio un hermoso paisaje de su ropa interior, era una bombacha de seda, de color turquesa con puntillas, lo que atrapó mi mirada, ella hizo una sonrisa cómplice, ninguno de los dos dijo nada, pero no pude evitar tener una erección. Hasta que ella me dijo:

  • Tengo que ir al baño ahora,
  • OK, le dije y le indiqué el camino.

Cuando volvió me habían llamado por teléfono desde la Central, por lo que mucho tiempo no le pude dedicar, por lo que me pedí que me espere y fuimos a tomar unos tragos más tarde.

 

Fuimos a un bar con música en el centro y seguimos charlando, me reiteró el interés de su padre por el sistema pero me dijo que solo podía elevar muy poco la oferta, por lo que me propuso que la aceptara y que después me pagaría en tres años una suma que en total se acercaba bastante a lo requerido, a lo que le respondí que lo pensaría y le daría una respuesta al día siguiente. Ella atacó por otro flanco:

  • Y que haces los fines de semana, ves a tus amigos? ya que me dijiste que no tenias pareja.
  • Si, le respondí a veces voy al cine o a hacer deportes.
  • Eso está bueno, pero disculpa si me entrometo en tu vida, pero te lo pregunto como amiga, cómo te arreglas con el tema mujeres, si puedo preguntar.
  • Bueno, cuando hay alguna oportunidad de conocer alguna chica en una reunión porque ya no voy a las discos y tampoco me gustan los prostíbulos.
  • Ah, totalmente de acuerdo, esos son lugares de perversión, yo soy religiosa y repudio eso. Pero quería preguntarte algo, no se si debo.
  • Dale, le dije no tengas vergüenza.
  • Lo que pasó esta tarde en tu oficina fue una sensación extraña, no fue tu culpa pero vi que me mirabas y es lógico eres un hombre y yo una mujer.
  • Si, le dije, continua.
  • Es que eres mi amigo y estoy comprometida, pero me gustó que disfrutaras mirándome, te parezco atractiva?
  • Me parecés un bombón le dije y esa bombacha turquesa sobre tu piel te quedaba hermosa.

Ella sonrió y me dijo, con falsa timidez.

  • Bueno, yo estaba pensando que soy tu amiga, que eres un buen hombre al que respeto mucho, que en este momento no sale con mujeres y quizás podría ayudarte y también me gustaría que tú me ayudes. Nunca cometí una infidelidad pero me gustó mucho como me mirabas esta tarde la panty y creo que esto no cuenta ya que somos amigos y pienso que…

No la deje hablar más, la tomé del cabello y la besé suavemente, nos fuimos atrás a un sitio oscuro donde había unos sillones, comencé á desabrochar su blusa y su corpiño, mientras el chupaba las tetas, al tiempo que Marisabel me bajaba el cierre y me buscaba la verga dentro del bóxer, comenzó a masturbarme mientras me la chupaba, estaba en el paraíso en ese momento, le avisé que pronto acabaría pero ella me dijo que quería seguir chupando así que se trago todo lo que me produjo un enorme placer.

Nos detuvimos porque sentimos los ruidos de los camareros y la gente que andaba cerca así que pagué la cuenta y me la llevé a mi casa, me pidió si podía chupársela, ya que su novio nunca lo hacia así que la acosté sobre un sofá le corrí esa bombacha turquesa tan linda y la empecé a masajear por el clítoris mientras la lamía, ella gemía de satisfacción hasta que al fin llegó su cálido fluido.

 

-Bueno, le dije ahora me toca a mi

Le saqué la ropa dejándola sola en ropa interior y la penetré sin preservativo ya que no había en mi casa pero ella me dijo que tomaría la píldora al día siguiente.

A pesar de la paja anterior llevaba mucha leche acumulada por lo que después de un bombeo de unos minutos, acabé una cantidad de semen que parecía un adolescente.

Se quedó a dormir en casa, lo hicimos nuevamente a la madrugada, por la mañana aprobé la compra del sistema.

Marisabel volvió a su país, se casó al año siguiente, cada tanto chateamos y siempre recordamos el polvazo, ella asegura que fue su único desliz como novia, pero que le gustaría que la visite algún dia.

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