Disfruta aquí de la primera parte de «Mi Secreto con mi Hijo»
Primero nos besamos con frenesí, nuestras bocas copulan succionando, chupando, con movimientos rítmicos, en una danza lujuriosa y luego se detienen en un acople inmóvil, dando paso al danzar de nuestras lenguas que se acarician, se tocan, se pegan.
Sus manos aprisionan mis tetas-¡Chúpamelas!-y emito un gemido mientras su boca me succiona los pezones, mientras su lengua recorre el contorno de mis tetas.
Entonces me bajo y le abro el pantalón
-Mama te va a enseñar todo. ¿Le quieres dar la verga a mama?
-Si-dice fuera de sí- si…
Bajo su bóxer y aparece su miembro erecto como una roca. Las venas lo recorren de abajo a arriba y se hinchan de sangre. Su prepucio húmedo se abre y su glande gordo se asoma. Recorro su miembro con mi lengua, me lo meto bien dentro de mi boca. Comienzo a mamarlo y siento su glande en el fondo de mi garganta entrando y saliendo.
El gime un par de veces y enseguida siento sus lechazos explotando en mi boca. Trago, lo trago todo, es la leche de mi hijo, mi leche. Salió de mi cuerpo y vuelve a mi cuerpo.
Tomas se relaja. Yo me meto la mano en el bóxer y me masturbo. Me acerco a su rostro y mi boca juega con sus labios. El me agarra de las tetas y mis dedos acarician mi chocho húmedo hasta acabar en dos tremendas eyaculaciones.
Tomas queda boquiabierta al ver eso. Me sereno. Estoy agitada. Le sonrió
-¿Que pasa?
-No sabía que las mujeres eyaculaban
-No todas, pero si. Algunas lo hacemos así, como los hombres, con grandes chorros.
Nos limpiamos y no volvimos a hablar más del tema por varios días. Todo parecía volver a la normalidad. Nada de situaciones raras, ni miradas extrañas. Todo estaba sereno y yo creí que lo peor ya había pasado y que todo esto solo sería un bello recuerdo que atesoraríamos por siempre.
Pero el sábado a la noche salí con una amiga. Fuimos al teatro. Volvimos a las dos de la mañana. Habíamos bebido y yo estaba alegre. Cuando llego, Tomas estaba despierto mirando una película.
-¿Te divertiste?-me pregunta
-Si. ¿Tu?
-Aja
-Me voy a acostar. Hasta mañana
-Hasta mañana-fin de la conversación.
Me saco la ropa, me pongo el camisón, me acuesto. Pasan diez minutos y Tomas golpea en mi puerta. Abre, entra en la oscuridad y se sienta en la cama.
-¿Que sucede?
-Es que…estuve pensando en ti. Quiero que volvamos a hacer lo del otro día
El sueño se disipa y da paso a la lujuria. Me siento cansada pero el alcohol me da fuerza para seguir un poco más y encenderme. Estiro mi brazo invitándolo a acercarse. El se acerca y lo abrazo y lo beso profundamente.
Nos recostamos, el se echa sobre mi y nos seguimos besando. Siento su miembro duro sobre mi pierna. Me besa el cuello, me abre el camisón y me chupa las tetas
-¡Más fuerte!-le grito y me succiona con fuerza los pezones
-Así… ¿te gustan las tetas de mama?..¿si?…me las comes todas, son todas tuyas mis tetas-digo perdiendo la noción de todo
Lo agarro de la cara con mis manos y lo miro fijamente de cerca-Me vas a dar tu verga ¿Entiendes? Hoy te voy a desvirgar
Se saca el pantalón. Se desnuda. Yo también. Se acuesta sobre mí. Su glande grande y húmedo se apoya en mi coño hambriento. Quiero que me posea, quiero sentirlo dentro de mí. Alguna vez estuvo dentro de mí, hoy vuelve a mí. Quiero que explote en mi vientre y me llene con su leche caliente de adolescente.
Me abro y tomo su pene con la mano y lo sumerjo en las profundidades de mi chochito húmedo.
-Ahora si…dásela a mamá…así…mi amor…fóllame…soy tu puta… ¿quieres que mama sea tu puta? ¿eh?
-Si…si quiero
-Así, con fuerza, dame tu polla, más más más….
Nos besamos frenéticamente mientras embiste sobre mí. Finalmente me estoy follando a mi hijo. Finalmente cruce la última frontera.
Se convulsiona, su semen explota como un volcán de lava derramándose en mí, se mezcla con mi orgasmo en un solo canto armónico. Nuestros jugos se mezclan, como todo nuestro cuerpo, haciéndonos uno.
Los últimos movimientos los hacemos mirándonos nariz con nariz, boca con boca, aliento con aliento, y nos desmayamos felices. Dormimos profundamente, sucios, mezclados con nuestros flujos, pegoteados.
Nos despertamos a las cuatro y media y follamos nuevamente. El ya estaba duro como un mástil y yo caliente como nunca, dispuesta a todo, decidida a ser su puta sin mas preámbulo y dejarme follar por él una y mil veces, las necesarias para satisfacerlo. Ahora era mi hombre.
Kida (dejame tus comentarios)

6 Comentarios
Dejar un comentario