Hola a todos los lectores, vengo siguiéndoles hace tiempo, y he querido compartir esto con todos los amigos de la web. Primero voy a presentarme, mi nombre lo dejaré en el anonimato por razones obvias, tengo 18 años de edad, nunca me he considerado una lumbrera, pero tampoco es que sea un tonto de remate. En el colegio siempre me costó llevar el ritmo de la clase, pero eso nunca fue un problema cuando pude encontrar un trabajo. Siempre había tenido amistades allí por donde pasaba, quizá no se podían llamar amigos de verdad, pero a mi no me importaba lo más mínimo. Con mi familia siempre había tenido muy buena relación, en especial con mi tía, la hermana menor de mi madre. Siempre nos habíamos llevado muy bien los dos. Ella tenía 35 años, no era demasiado alta, pero era muy guapa.
Tenía un culo de infarto, grande y bien puesto, al igual que el pecho, que era muy grande. Por no sé qué causa, ella nunca se casó, y nunca supe que hubiera salido con algún hombre. Eso no quiere decir que no lo hubiera hecho jamás, porque sí que había salido con amigas a la discoteca, entre otras cosas, pero nunca se supo si había salido con algún hombre. Pero mi tía, como el resto de mortales, tenía necesidades sexuales igual que usted, lector, y yo.
Una tarde de sábado mis padres y yo fuimos de visita a casa de mis abuelos. A mi me gustaba ir por poder ver a mi tía, entonces me duraba la calentura varias semanas, y era motivo casi único de mis fantasías.
Cuando llegamos allí saludé a todos, como era de esperar, pero algo más efusivamente a mi tía. Mientras le daba un par de besos, me vi a mí mismo poniendo mi mano sobre su cintura. Nunca había hecho algo así anteriormente, supongo que fue espontáneo, y ella no dio muestras de nada extraño.
Los minutos siguientes los pasé intentando mirar a mi tía su culo. Cada vez que cruzaba por delante de mi, yo se lo miraba con el mayor disimulo, para no levantar sospechas ante los presentes. Una de las veces que pasó, yo estaba sólo en el comedor bebiendo un vaso de leche, mi tía llevaba unos pantalones blancos muy finos, casi transparentes, y no pude evitar mirarle el culo. Contorneaba las caderas de manera que era imposible no fijarse en ella, marcando en su pantalón la figura de su culo y su ropa interior. Estaba embobado mirando aquel espectáculo, cuando ella giró la cabeza muy rápidamente hacia mí y vio que tenía la mirada fija en su culo. Me puse rojo de vergüenza cuando me pilló, y giré la cabeza lo más rápido que pude, pero seguí mirándole de reojo. Ella no dijo nada, pero sonrió alegremente mientras continuó su camino. Al poco rato volvió a entrar al comedor, se colocó delante de la tele y se agachó para buscar algo debajo del aparato. No estaba seguro si mirarle el culo, por si me volvía a pillar, pero al final no pude refrenar mis impulsos y tuve que mirar aquel culazo en pompa. Dios!
Era impresionante aquel espectáculo, tenían un trasero fenomenal, marcando todas sus braguitas en el pantalón. Estuvo largo rato así agachada, manoseando algo de debajo, y yo aprovechaba la ocasión para no perder detalle. Cuando quise darme cuenta, mi polla estaba dura como una roca, marcando un paquete imposible de no ser visto en mi entrepierna. En un instante que se nubló débilmente y se oscureció el comedor, pude ver el rostro de mi tía reflejado en el aparato de televisión. Ella me estaba mirando, estaba observando cómo le miraba su culo. Volví a ruborizarme enseguida y bajé la mirada hacia el vaso de leche. Mi tía se acercó, poniéndose pegada a mí.
-Estás merendando? Me dijo sonriendo, mientras me miraba a los ojos.
-….Um sí….estoy tomando un vaso de leche tía. Entonces pude ver cómo ella desvió la vista y la dirigió hacia mi paquete. Crucé las piernas para intentar esconder aquello, pero era demasiado tarde. Ella sonreía
en todo momento, hasta que cogió mi vaso con la mano y me dijo:
-Uf, que sed tengo, ¿puedo beber un poco de tu leche? Es que la leche me encanta.
-Sí….sí. Le dije yo medio tartamudeando. Ella se acercó el vaso de leche a la boca, mientras me sonreía, y se lo puso entre los labios. Bebió un sorbo grande, cayendo una pequeña gota por la comisura. Relamió lo que le había chorreado con la lengua, mientras me clavaba la vista. Aquello me puso los pelos de punta e hizo disparar mi corazón y poner mi polla a punto de explotar. Estaba claro que ella estaba jugando conmigo, supongo que querría tomarme el pelo un rato.
Entonces me guiñó un ojo entre sonrisas y se dirigió hacia la puerta. Yo seguía su culo con la vista, y ella volvió a mirarme de nuevo hacia mí mientras salía por la puerta.
Cuando acabé de merendar, mi madre me dijo que se iban a ir al médico con los abuelos, que el abuelo se encontraba mal. Me dijo que podía ir con ellos al hospital o quedarme esperando a que volvieran en casa de los abuelos con la tía. Opté por quedarme allí, no me apetecía pasar horas en una sala de espera, además mi tía me había puesto muy caliente, así que buscaría la ocasión para masturbarme lo antes posible.
Se marcharon todos de casa y mi tía me dijo que no me preocupara por nada, que no sería nada. Pero yo no pensaba tanto en mi abuelo como en la calentura que tenía por ella.
-Si quieres podemos hacer algo, para pasar el rato. Me dijo ella sonriéndome.
-Vale, pero ¿a qué? Le dije. Qué pregunta más tonta, yo sabía a qué jugar, pero claro, eso nunca iba a pasar.
-Quieres que tomemos una copa mientras lo decidimos? Porque tu has bebido alguna vez verdad sobrino? -Sí claro….bueno, he bebido alguna cerveza, pero no se lo digas a mi madre, que ella no lo sabe.
-Jaja, tranquilo, que no se lo diré. Quieres tomar un cubata como yo? -Nunca lo he probado, no me hará daño verdad? -Te preparo uno, y si no te gusta no lo bebas, conforme?
Ella salió del comedor a buscar unos vasos. Mientras salía no podía dejar de admirar aquel culazo que tenía, y contemplar aquellas marcas en su trasero. Me quedé esperando allí, algo nervioso por la vergüenza que había pasado antes, no fuera a ser que me dijera algo al respecto. Ella se demoró un poco más de lo normal, cuando ya estaba dispuesto de ir a buscarla a la cocina, ella apareció por la puerta.
-Ya estoy aquí, he tardado mucho? Me dijo mientras me guiñaba un ojo.
-No….no, que va. Volví a tartamudear, y seguro que se había dado cuenta de mi nerviosismo.
Yo estaba sentado en el sofá, y ella fue hacia el mueble bar a servir las copas. La tenía enfrente mío, de espaldas, así que aproveché la ocasión para contemplar su súper culo. Dios! Aquello era digno de ver, mi polla me lo agradecía cada vez que lo repasaba con la vista. Entonces pude advertir algo, no llevaba puesta la misma ropa interior, sinó que se había puesto un tanga. Ahora se marcaban todos sus cachetes inmejorablemente.
-Te gusta…..Dijo ella. Yo estaba absorto mirando su culo, pero no me atrevía a contestar.
-Te gusta….fuerte o flojo…El cubata, pregunto. Y se rió un momento. Yo sin dejar de mirar su culo le dije que fuerte, que yo era un hombre, y que a los hombres le gustaban así.
Se sentó en el sofá junto a mí y me dio el cubata.
-Un brindis por mi sobrino preferido. Entonces mientras sonreía me dio un beso en la cara y chocó mi vaso con el suyo.
Se lo llevó a la boca y le dio un largo trago. Mientras ella bebía no pude resistirme a mirar su entrepierna. Se marcaba ligeramente su raja en el pantalón semitransparente.
Mi polla continuó creciendo, haciéndose notoria su presencia en mi entrepierna.
-Ahora bebe tú. Me dijo.
Me lo puse en la boca y le di un trago para probarlo. No me gustó nada aquel sabor tan fuerte, quedando patente en la expresión de mi cara.
-Te ha gustado? -Sí….sí.
-Pues dale un trago como los hombres, uno muy largo. Entonces ella me puso la mano en la pierna, a medio camino entre la rodilla y mi abultado paquete.
Di un pequeño salto al notar su mano, tomé aire y me puse el vaso en los labios. Empecé a beber muy lentamente, para darme tiempo a que no me quemara tanto la garganta. Mientras bebía pude ver a mi tía ob
servar el bulto de mis pantalones. Estaba absorta contemplándolo, mientras su mano permanecía petrificada donde estaba.
Ella volvió a beber, apurando el cubata hasta el final.
-Acabé, he ganado, jajaja.
Hice un esfuerzo para beberlo entero mientras ella reía.
-Ya está, yo también acabé. Le dije.
-Quieres otro sobrinito? -Umm…..otro? …Bueno. Le dije sin mucha emoción. Acaba de beberme aquello como pude y ahora me esperaba otro igual de repugnante.
Mi tía se levantó hacia la cocina. Ya era un ritual que acompañara su culo con mi mirada. Esta vez se paró a medio camino de la puerta y giró rápidamente la vista hacia mi.
-Voy a buscar más hielo, enseguida vuelvo. Me dijo. Me había pillado otra vez mirando su culo. Esta vez no noté tanta vergüenza como antes al pillarme, el cubata me empezaba a desinhibir.
Volvió a tardar un rato, así que aproveché mientras tanto para poner música. Encontré algo marchoso en la radio, le di volumen y esperé sentado a que viniera, tarareando la canción.
Volvió a aparecer por la puerta más sonriente que antes.
-Ya estoy aquí. Me has echado de menos? Me dijo entre risas.
-Claro tía, mucho. Le contesté irónicamente.
Se puso de espaldas nuevamente para servir las copas en el mueble bar.
-Veo que has puesto música, me gusta. Y empezó a menear su culo al ritmo de la canción.
Volvía a escudriñar nuevamente su culazo, esta vez aproveché a tocarme la polla mientras lo hacía, y así ponerla bien en el pantalón. La noté muy dura, y el calzoncillo algo húmedo.
Entonces, mientras miraba nuevamente su trasero, pude ver que no llevaba ropa interior, se había quitado el tanga! Aquello era de infarto, todo su culo en la máxima expresión. Ella lo meneaba con la música, y sus carnes se movían que daba gusto verlas.
Cuando se dio la vuelta para traer las bebidas, pude ver cómo se marcaba perfectamente su coño en el pantalón. Quedaba perfectamente dibujado, incluso pude ver que lo llevaba depilado, ya que al ser ligeramente transparente no observé el triángulo negro de su pubis. Mi polla estaba que explotaba. Ella me miraba y sonreía, sin dejar de mover su cintura mientras venía hacia mí. Se situó de pié justo a treinta centímetros de mis ojos, mientras me ofrecía el vaso. Yo no podía dejar de mirar su raja en todo momento, supongo que el primer cubata ya había hecho su efecto. Ella seguía sonriendo mientras me miraba el paquete descaradamente.
-Ummm, que bueno está. No crees querido? -Sí….sí….está para comerlo…digo para bebérselo. Le dije con la cara roja.
Su raja estaba a sólo 30 cm de mi mirada, así que podía ver perfectamente su coño. No aguantaba más, estaba muy caliente, pero no sabía cómo empezar.
Mi tía empezó a bailar delante de mí. Se daba la vuelta y se ponía en pompa, marcando todo su culo.
-Te gusta cómo baila tu tía? -Me encanta tita, sigue así.
-Ahora te toca a ti.
Yo no quería, porque se me marcaba todo el paquete y me daba mucha vergüenza.
Ella se sentó a mi lado, y empezó a hacerme cosquillas para que me levantara a bailar. Empezó por la barriga, pero con la broma tocó un par de veces mi polla, haciendo que mi lujuria se acentuara más y más.
Yo me levanté, intentando tapar mi bulto con la camiseta, pero ella me la levantaba entre bromas.
-Qué bien baila mi sobrino. Y que guapo que está. Está hecho todo un hombre, un hombretón.
Yo empecé a perder la vergüenza y a dejar de taparme. Ella aprovechaba toda ocasión, mientras seguía sentada en el sofá, para cogerme de la cintura, acariciarme el culo o la entrepierna.
-No se te está quedando corta la ropa interior querido?
Yo me puse rojo de vergüenza al oír eso.
-Tengo un catálogo de ropa interior debajo de la tele, quieres que lo miremos un rato? -…Bueno, vale tía.
Cogió la revista y la trajo al sofá. Los vasos estaban casi acabados, y el ánimo por las nubes.
-Mira esto, te gusta alguno?Yo ojeaba la sección para hombre, pero se acabó rápido y empecé a mirar la de mujeres.
-Aja, veo que te interesa también la lencería femenina. Eso me agrada mucho. Y volvía a s
onreír mientras dejaba su mano en mi pierna.
-Te gusta alguno en concreto?
En el catálogo salían unas mujeres que estaban buenísimas. Algunas llevaban tangas, dejando poco a la imaginación.
-Ah, veo que miras mucho los tanguitas, te gustan? -Sí, mucho.
-A mi también me gustan, pero no me quedan bien porque tengo un culo demasiado grande.
-Qué va tía, eso no es cierto.
Entonces se puso de pie y enseñándome su culo me dijo.
-No crees que es muy grande sobrinito?
Aquel culo me ponía a cien, estuve a punto de tocárselo, pero no me atreví.
-No me parece grande tía. Se ve normal.
-Qué niño más simpático, tú si que sabes lo que hay que decir a una mujer.
-Hagamos una cosa, me compré hace dos días un par de prendas en ese catálogo, y justo me vinieron hoy. Lo que pasa es que no me decido, no sé si quedármelas o devolverlas. Quieres que te las enseñe? -Sí tía, con mucho gusto.
Salió del comedor camino de su habitación. Yo terminé el cubata y serví dos más. Cuando ya estaba sentado en el sofá, con el punto del alcohol en la cabeza, apareció ella por la puerta. Yo pensaba que me iba a enseñar la ropa en la caja, pero venía con ella puesta, solamente con eso.
-Te gusta éste? Me dijo mientras se acercaba a mí y desfilaba como una modelo. Llevaba unas braguitas muy cortitas de color negro, dejando ver medio culo y un sostén que le realzaba mucho el pecho.
-Ese me encanta tía. Le decía mientras me tocaba la polla por encima del pantalón.
-Eres un encanto querido, de verdad te gusta? -Me encanta tía.
Entonces se acercó a mí y me dio dos besos en la cara, pero más cerca de la boca de lo habitual.
-Ahora voy a probarme otro que tengo.
Mi polla estaba a punto de explotar, no aguantaba más aquella tortura. En cuanto salió de la habitación empecé a tocarme el pene por encima del pantalón, intentando calmar mi hambre.
Cuando me quise dar cuenta estaba en la puerta. No sé si llegó a darse cuenta de lo que hacía.
-A ver que te parece éste.
Llevaba un tanguita muy corto de color blanco, que le desaparecía por entre la raja de su culo. El sostén era el mismo de antes, de otro modelo y color, así que no hacía juego con lo de abajo.
-Te gusta éste?
Ella estaba en frente mío, sin darse la vuelta para que no la viera por detrás.
-Cómo te queda por detrás tía? -Me da un poco de vergüenza girarme.
-Pero si no te giras no podré saber si te queda bien o no.
-Es cierto. Y mientras sonreía se giró, dejando el culo ante mi mirada. Se acercó a mí, para que lo pudiera ver bien. Menudo culazo! Era impresionante ver aquello.
-Tengo el culo muy grande verdad? Me dijo mientras se giraba y veía cómo le miraba el culo.
-Qué va, es perfecto.
-Oh! Qué lindo eres amor. Entonces me dio un besito en los labios.
-Tú si que sabes hacer feliz a una mujer.
-Tía, pero ese sostén no te pega con lo de abajo.
-Es que éste tanga va suelto.
-Sería mejor que te lo quitaras para que pudiera hacerme una idea mejor de lo de abajo. No quiero que la parte de arriba me confunda.
-Oh, qué pícaro eres. Está bien, me lo sacaré, lo haré por mi sobrino predilecto.
Se lo quitó, tapando con sus manos sus grandes tetas, que apenas podía cubrir. Los pezones casi asomaban entre sus dedos, eran muy grandes y rosados.
-Qué te parece ahora, te gusta?
Al final ya no podía más, le dije que quería tocar el material, para ver si era bueno. Ella no me puso ningún reparo, acercó su culo hasta mí, y empecé a tocar la tela. Ella mientras tanto miraba mi paquete cada vez más abultado, y yo cada vez tocaba menos tela y más carne.
-Te gusta lo que tocas sobrino? -Sí me encanta tía.
Entonces le pasé la mano por la raja del culo, ella abrió ligeramente las piernas para dejar paso a mi mano.
-Esto está muy bien tía.
Y entonces alargué la mano hasta acariciar su coño que empezaba a humedecerse por completo. Volví a su culo, ahora lo tocaba ya sin ningún descaro. Ella me dejaba hacer, suspirando mientras yo le tocaba.
-Puedo ver yo ahora tus calzoncillos sobrinito?
Se sentó en el sofá haciéndome levantar de él. Me bajó los pantalones, dejando ver mi gran bulto en el calzoncillo.
-Oh, veo que estás hecho todo un hombretón. Voy a comprobar yo también qué tal es el material.
Entonces empezó a tocarlo, acercándose cada vez más a mi polla con sus dedos. Luego lo empezó a manosear, cogiendo mi polla y meneándola por encima del slip. Ella me miraba a los ojos mientras lo hacía y yo le quité la mano, que cubría sus senos, de delante. Dejó todas sus tetas a mi vista, mi polla volvió a reaccionar, haciéndoselo notar a ella. Sin dejar pasar un segundo, separó ligeramente el slip de mi barriga, asomando mi polla por en medio.
-Huyy, cómo está mi sobrino de contento. Mi polla estaba dura y brillante, ya que no paraba de babear todo el rato.
Agachó la cabeza y se acercó con la boca en busca de mi pene.
-Pobrecita, lo está pasando mal, quieres que la tita la alivie? -Sí… por favor.
Mi tía no tardó ni un segundo en tragarse por completo mi pija. Se la metió de un tirón, degustando la humedad que había dejado, con su boca. La chupaba muy rápido, ayudándose de su mano, succionando con fuerza a la vez que me acariciaba los huevos con la otra mano.
-Ummm, cómo me gusta la picha de mi sobrino, quieres que la tita la siga chupando? Y mientras me lo decía a los ojos, se iba pasando la lengua por los labios.
-Sí por favor tía, vuélvetela a meter entera, hasta el fondo.
-Ummm, veo que tienes ganas de que la saboree más. Pero no prefieres primero probar mi culo?
No me lo podía creer, me estaba invitando para que me follara su culo. Era lo que siempre había fantaseado.
-Quieres que te la meta al estilo perro tita? -Ummm, eso, me pondré a cuatro patas, así podrás contemplar mi trasero. Y no me llames tita por favor.
-Cómo quieres que te llame entonces tita? -Como tú quieras, no me enfadaré contigo, te lo prometo.
Se puso a cuatro patas y yo detrás de ella. Acerqué mi polla a su coño mojado y se la clavé de una sola embestida. Ella suspiró al notarla dentro. Yo empecé a bombearla rápidamente, mientras le acariciaba su culo.
-Oh, qué gusto querido, dame fuerte, sin compasión.
Yo apresuré la marcha, bombeando cada vez más fuerte, ella gemía como loca, diciéndome que la estaba destrozando.
-Oh, me vas a romper cabrón, eres mi hombretón.
Aquello me ponía caliente, así que decidí seguirle el juego.
-Te gusta cómo te la meto guarra? -Siiiii, me encanta. No pares por favor.
-Toma! Toma puta, te lo voy a abrir entero.
-Oh, sí, me encanta.
Entonces decidí probar suerte. Yo sabía que ella no podría decir nada a nadie de lo ocurrido, así que pensé en metérsela por el culo. Cogí mi polla con la mano y la puse en su ano. Ella al notar lo que hacía dio un brinco.
-Qué haces? Por ahí no, eso es el culo.
-Calla, me has puesto caliente con tu culazo, y ahora quiero probarlo.
Empecé a meterla por su culo, estaba muy cerrado y seco, así que la saqué para que ella la lubricara con la boca. La puse delante de su cara y le dije:
-Ahora lubrícala un poco zorra, que te quiero dar por culo.
Ella no sabía que hacer, la miraba con recelo, hasta que al final se la metió en la boca y la mamó.
-Umm, sigue así, lo haces muy bien, eres toda una experta.
Cuando lo creí oportuno, me coloqué nuevamente detrás de su culo. Acerqué mi polla hasta su orificio, y le susurré al oído:
-Ahora te voy a follar el culo, espero que te guste.
Con una ligera presión entró la cabeza de mi pene. Ella dio un grito de dolor al tenerla dentro. Aquello me excitaba más, me gustaba oírla chillar de dolor. Fui bombeando poco a poco, mientras ella se quejaba de dolor. Al poco rato, sus quejidos se convirtieron en gemidos, entonces supe que era el momento de darle fuerte.
Le metí toda la polla de golpe hasta el fondo. Ella dio un fuerte grito, entonces le dije:
-Te gusta cómo tu sobrinito te rompe el culo puta? -Oh, por favor, es demasiado para mí….
Seguí metiéndosela hasta el fondo a aquella zorra mientras gemía.
-Si chillas tan fuerte tendré que taparte la boca puta. Le dije al oído.
-Por favor, me haces daño, para. Me decía sollozando.
Ella había provocado aquella situación, así que sabía que podía hacer lo que quisiera sin miedo a que me pasara nada.
Saqué mi polla de su culo y la acerqué a su boca.
-Ahora mámala puta, te has portado mal. Ella miraba mi brillante polla sin moverse un ápice. Entonces le hice bajar su cabeza hasta engullir mi polla. Di un grito de placer al notar su boca sobre mi polla. Había pasado de su culo caliente y estrecho, a su boca grande y húmeda. Ella era mía en ese momento, podía hacer lo que se me antojara, y estaba dispuesto a ponerla a prueba.
-Te ha gustado mi polla puta? Le dije mientras le tiraba del pelo.
-Oh, sabía y olía mal. Por favor no me hagas repetirlo más, te lo suplico.
-Te lo haré cuando lo crea necesario puta, o le diré a todo el mundo que me has estado seduciendo.
Me coloqué detrás de su culo nuevamente y la metí entera. Ahora entraba suave, ya que había sido lubricada por su boca.
-Ummm, ahora entra mejor puta, te gusta ahora como te como el culo zorra? -Oh, creo que empieza a gustarme, pero no me des tan fuerte por favor te lo pido.
Le cogí del pelo, y le empecé a bombear sin miramientos. Ella gemía como loca mientras se tocaba las tetas.
-Oh sí, no pares por favor. Me decía.
En una de las embestidas, salió mi polla fuera, había salido el capullo marrón de su culo. Cuando lo vi me dio asco, así que pensé en hacérselo pagar a ella.
Me puse delante de ella otra vez y cuando lo vio retiró su boca y puso cara de asco.
-Oh no, que me vas a obligar a hacer? -Quiero que me limpies la polla con la boca puta, mira cómo me la has puesto.
-Por favor, no puedo hacer eso, haré lo que quieras, pero eso no.
-Eres una zorra, te has pasado toda la tarde provocándome para que te comiera el culo, y ahora me lo voy a cobrar. Cómete mi polla puta.
Fue acabar la frase, cuando abrió la boca por completo y se la metió entera.
-Oh sí, sigue así hija de puta, me encanta cómo lo haces.
Ella la mamaba lo mejor que podía, mientras le caía la baba de la boca. Saqué mi polla de su boca un instante y le dije:
-Te ha gustado mamarla sucia puta? -No, es asqueroso.
Entonces le obligué nuevamente a merendarse mi polla hasta el final.
-Cuando te pregunte si te ha gustado me has de decir que sí, lo has entendido? -Sí, pero no me lo hagas repetir por favor.
Me senté sobre el sofá y le hice que ella se sentara sobre mi polla, empalándose ella misma con mi polla su culo.
-Ahora muévete puta, quiero que me des placer.
Ella se movía lo mejor que podía, mientras iba gimiendo de placer.
-Veo que ahora te gusta verdad? -Sí, me está gustando.
-Te está gustando qué? -Me está gustando que me folles por el culo, por favor, puedo seguir? -Eres una guarra, primero quiero que me digas si mi polla sigue limpia.
Se levantó de mi polla, aguantando mi pene con su mano.
-Cómo está mi polla?
Ella la miraba con asco, y no se atrevía a articular palabra.
-Contesta puta, te he hecho una pregunta.
-Oh, está muy sucia.
-Cómo de sucia? -Está toda la polla marrón.
-Marrón? Qué debe ser eso? -Son restos de mi culo.
-No te he preguntado eso puta.
-Oh… es mierda, tu polla ha quedado sucia de mierda.
-Eres una cerda, ya sabes lo que tienes que hacer zorra.
Se quedó mirando mi polla unos instantes. Luego me miró a los ojos mientras abría la boca y la introducía en el interior de su boca.
-Hija de puta, come mierda zorra, sólo vales para eso. Ella succionaba mi polla, metiéndosela por completo en su boca. Notaba cómo tocaba con la punta su garganta.
-Te gusta comerla así zorra? -…Oh sí, me encanta que esté sucia, sucia de mierda. Y mientras lo decía ponía cara de asco.
-Pues sigue mamándola puta, quiero que la dejes limpia.
Y volvió a metérsela de nuevo en la boca. Tenía toda la boca sucia, y de tanto en tanto la sacaba para relamerse con su lengua mientras me miraba a los ojos.
-Mira lo que me estás obligando a hacer, nunca pensé que sería capaz de chupar una polla tan sucia.
Entonces la volví a poner a cuatro patas y continué dándole por culo. Pasado un
rato le dije:
-Ahora quiero que te vistas, te tengo preparada una sorpresa. Le dije mientras la sacaba nuevamente de su culo.
Nos vestimos los dos y le dije que íbamos a salir de casa.
-Pero…cómo? Me he de lavar primero.
La cogí del brazo y la saqué a la escalera. Estaba a oscuras y le advertí que no la encendiera. Bajamos hasta el portal, estaba vacío, nos pusimos debajo de la escalera, quedando escondidos por si entraba o salía alguien.
-Nos pueden ver aquí, por favor, vámonos.
-Ahora quiero que saques mi polla y la dejes limpia puta, como a mi me gusta.
Ella se puso de rodillas y sacó con su mano mi pija. Estaba ligeramente sucia, porque se la acaba de meter por el culo.
-Mira como tu tía come esta rica polla. Y señalándome con su lengua las zonas de mi polla que estaban sucia, se tragó mi verga limpiando de restos mi pene. Estaba como loca de excitación, por hacer algo tan sucio y por si nos veía alguien.
Justo en ese momento abrió alguien la puerta y encendió la luz. El ruido venía de arriba. Me subí los pantalones rápidamente y le dije que subiéramos, que quería ver si el vecino notaba su boca sucia. Ella no quería subir, no quería que notaran lo que había hecho, el olor delataría la escena. Le cogí de la mano y le obligué a subir. Justo cuando subimos un piso, apareció un chico que no sería mayor que yo. Era el hijo de su amiga, con la que más confianza tenía en la escalera.
-Hola, qué hay? Le dijo el chico a mi tía.
-Hola, pues nada, subíamos para casa.
-Tengo ya arreglada la lámpara que le diste a mi madre, quieres que te la traiga ahora.
-Ehhhh…. Se quedó sin saber que decir.
-Sí claro, que la traiga ahora. Verdad tita? -Sí claro, si no te importa puedes traerla. Le dijo al chico.
Subimos los dos hasta su casa y el chico hacia la suya. Cuando entramos en casa ella me dijo que cuáles eran mis intenciones.
-No hagas nada cuando entre el chico, por favor te lo pido, es el hijo de mi mejor amiga, y quiero que lo siga siendo.
-Tranquila, no te pongas nerviosa. Seguro que él ya sabe qué clase de mujer eres.
-Porqué dices eso? -Porque mientras te miraba, se ha dado cuenta del color de tus labios, y no era por el pintalabios.
Ella se ruborizó por completo y se quedó callada.
-Ahora no te pongas nerviosa y sígueme el juego. Y tranquila, que no haremos nada que le incomode. Y mientras le iba diciendo aquello, mi cabeza empezó a tramar un plan, un lujurioso plan.
Continuará.
Si alguien quiere hacer algún comentario acerca del relato, o me quiere sugerir alguna idea para la continuación, o simplemente quiere charlar, que me escriba.
Autor: Principiantex principiantex (arroba) wanadoo.es