MI TIA Y MI MAMA II

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Hacia ya dos semanas desde la maravillosa tarde en que había visto a mamá y la tía Luci pasándose por la piedra a Andrés y a su amigo, gozando como unas putas, y yo había tenido el honor de disfrutar por primera vez de las carnazas y del vicio de mamá.

Estábamos en casa, comiendo a mediodía, cuando mamá me dijo con una mirada de complicidad:

-José, hace como dos horas llamó tu padre. Ha tenido que ir a Albacete a revisar los libros de la compañía; se tendrá que quedar allí esta noche y no volverá hasta mañana por la tarde. Te he preparado un regalo sorpresa. Bueno, en realidad va a ser un regalo para todos y una sorpresa para Luci.

Resulta que al enterarse de que mi padre estaría fuera toda la noche, la calentorra de mamá decidió aprovechar la ocasión y organizar una buena orgía. Según me explicó ella:

-He pensado que podíamos matar varios pájaros de un tiro. Si te acuerdas la guarrona de Luci se ofreció para hacerme un buen beso negro y después desvirgar mi culo.

Desde que me lo dijo, a pesar de todos los gustazos que me has dado tú y de que ella ya no me podrá desvirgar el trasero, aún me quedan ganas de probar el beso negro y como se siente eso de te lo haga tu propia hermana. Así que la he llamado y le dicho que tu padre se ha ido y que venga aquí a ver si esta dispuesta a hacer todas las cosas que dijo la otra tarde.

-Y ¿qué dijo Luci? -Me ha dicho que en cuanto se vaya el pasmado de su marido, coge los bártulos esenciales y viene aquí como un rayo para hacerme una mujer de una vez.

-¿Le has contado algo de nosotros? -Pregunté yo.

-No, amante, esa es parte de la sorpresa. Luci vendrá aquí pensando que estaremos solas y que se me va a trajinar a mí y a mi trasero; pero cuando ella acabe conmigo, tu te la trajinas a ella por delante y por detrás; y si al acabar con ella te quedan fuerzas, ángel mío, le puedes dar gustirrin a la guarra de tu madre por donde tu quieras y como tu quieras. -Dijo mamá con su picara sonrisa.

Mientras mi madre hablaba yo seguía asombrándome de la naturalidad y desfachatez con la que, en solo dos semanas, se había acostumbrado a tener relaciones sexuales conmigo, a pedirlo en cuanto había una oportunidad, a hacer cuanto yo le pidiera y a su constante calentura y deseo sexual. ¡Que tía! A sus cuarenta y cinco años, tenia más deseos y necesidades sexuales que yo a mis diecinueve.

Que cambio tan increíble, de la madre recatada y decente que había sido para mí hasta hace unas semanas; se había quitado la máscara y hablaba con la procacidad y vicio de la golfa callejera que en el fondo era. ¡Me encantaba!

-Lo que yo he pensado José, es que no le decimos a Luci que tú estás en el ajo. Cuando ella venga tú te escondes en tu cuarto, como tan bien sabes hacer, so cabrón; yo dejaré la puerta de la sala abierta y cuando estemos en plena faena, tú podrás vernos. Cuando Luci haya acabado conmigo, entras tú por sorpresa y te la beneficias. No te la casques mirándonos, mariquita, que tienes que guardar algo de lechecita para darle gusto a la viciosa de mamá.

Me parecía un plan magnifico y así podría "vengarme" de las calenturas que la tía Luci me había producido durante los últimos años. Desde joven yo estaba atormentado por la tía Luci. Es cinco años más joven que mamá, tiene cuarenta, y esta de muy buen ver. Es alta con piernas largas, bien torneadas, un culazo impresionante, buenos pechos, no tan grandes como los de mamá pero aun muy respetables, guapota de cara, boca grande con labios sensuales, enormes ojos claros como su piel y pelo… que ha sido de múltiples colores y matices pero generalmente entre rubio y pelirrojo. Le gusta vestirse de forma que destaquen sus formas y se mueve con tronío, moviendo lo que hay que mover.

Me acostumbré desde pequeño, a que yendo con ella y mi madre por la calle, muchos tíos se quedaran mir

ando y más de uno decía alguna barbaridad.

En cuanto Luci notó que yo la miraba y admiraba como la hembra de bandera que es, y me quedaba embobado, le encantó jugar conmigo y hacer la calienta-pollas. Unas veces se inclinaba delante de mí dejándome ver gran parte de sus magnificas tetorras por el escote, otras veces me pedía que la sujetara mientras se subía a una silla para cambiar una bombilla y al bajar se restregaba con el culo o las tetas; otras veces se restregaba contra mí cuando pasábamos por una puerta, o se "arreglaba" las medias delante de mí enseñándome la deliciosa muslada.

Un par de veces con la excusa de que había estado todo el día de pie me pidió que diera un masaje en las piernas. Yo se lo di llegando hasta sus curvas ¡Aquella muslada sólida y tentadora! Me puso más caliente que el tendido de sol a mediodía. La muy jodida, después de hacer sus exhibiciones y rozamientos y ponerme de lo más cachondo y excitado soltaba una risita y decía algo como:

-Uy te estás poniendo colorado José, anda no seas tonto, que aunque te estés haciendo un hombrecito las carnes de tía no excitan. ¡Que jodida! "las carnes de tía no excitan" y entonces a mi ¡que coño me pasaba! No solo me dejaba con las ganas, pero encima se cachondeaba de mí. Bien sabía ella que me ponía cachondo y adrede bien que me excitaba. Además, cuando decía esto, ella miraba a mi bragueta y estoy seguro de que más de una vez se me notó el empalme.

Pero se conoce que al ego de la jodida le satisfacía torturar a un "hombrecito" sabiendo que me dejaba caliente y frustrado. Pues muy bien, hoy el "hombrecito" se la iba a joder a lo bestia por todos los lados, hoy iba ha aprender respeto por la verga del hombrecito. ¡La iba a dejar hecha unos zorros!

Yo le di las gracias a mi madre por pensar en mí y ofrecerme a Luci, pero ella se levantó de la mesa se vino a mi me cogió mi "aparato" con una mano, con la otra la nuca y me plantó un besazo metiéndome su lengua hasta el estomago y dijo:

-Pues claro que pienso en ti amante, espero que te lo pases muy bien con la guarra de mi hermana; pero también pienso en mi, que tengo ganas de ver de lo que es capaz Luci y después de Luci quiero tener este "salchichón" tuyo, tan hermoso, todo dentro de mi. Anda pichón, vete a tu cuarto y espera.

Yo me voy a arreglar un poquito para Luci; ella ha insistido mucho en que me duche a fondo y ponga especial cuidado en lavarme el culo bien lavado. No hagas nada cuando estés solo, calentón, que no quiero que te me desgastes, ¿eh? que Luci estará aquí dentro de poco.

¿No quieres que te ayude en la ducha, mamá?¡Anda ya capullo, espera un poco! Que ya sé yo que clase de "ayuda" me darías en la ducha. Vete a tu cuarto y espera.

Nos levantamos y la ayudé a recoger un poco en el comedor. Mientras íbamos y veníamos a la cocina llevando los platos sucios nos toqueteábamos el uno al otro, nos dábamos azotes, yo le pellizcaba el trasero y sobaba los pechazos y hacíamos comentarios cachondos. Una vez despejado el comedor mi madre se fue a su cuarto y yo al mío. La verdad es que me hacia mucho ilusión la idea de follarme a la tía Luci y quitarme tres años de frustración de encima; aún más morbo me daba que fuera mi madre la que lo hubiera organizado.

No sabía muy bien como reaccionaria yo a la idea de que mi madre me viera follando a su hermana; por otra parte, era ella la que lo proponía así que no debería haber ningún problema. Las visiones de la tía Luci chupándole el culo a mamá, de mi follada con la tía Luci y, quien sabe, de los tres juntos haciendo cualquier marranada me tenían más que empalmado.

Tenia que hacer verdaderos esfuerzos por no sacar mi órgano y masturbarme como un mandril, pero pensé que valdría la pena esperar. Por fin, después de unos interminables tres cuartos de hora sonó el timbre, pegué mi oreja a la puerta y escuche el taconeo de mi madre corriendo a abrir la puerta. Oí como se besuqueaban y la tía Luci decía:

-Nati, cuanto me alegro de que te hayas animado, ya veras como te gusta mucho. Oye, ¡qué guapa te has puesto!, estás riquísima.

-Luci, es para ti… ya que me vas a hacer yo se que de marranadas, lo menos que puedo hacer es ponerme atractiva o lo más atractiva que pueda a mi

edad.

-Que coqueta eres Nati, sabes que para cualquier edad estás más buena que el pan, que los tíos por la calle te dicen cantidad de burradas y anda que el Andrés el otro día se volvía loco contigo, es que tienes un culo y unas tetas… Anda, déjame ir al cuarto de baño que yo también me voy a arreglar un poco para ti.

Oí como se abrían y cerraban puertas y… me moría de impaciencia por ver a las dos jamonas cachondas. Por fin oí la puerta del cuarto de baño y a mi madre gritando incrédula -Pero Luci… ¡pareces una profesional! Esta no es la primera vez que haces estas cosas.

Decidí que eso quería decir que la faena iba a empezar y podía salir. Despacio, con mucho tiento abrí la puerta de mi cuarto y, sin zapatos para no hacer ruido, me acerque a la sala donde mi madre había dejado la puerta medio abierta para que yo pudiera verlas. Verlas, las vi, y ¡qué visión! Mamá se había puesto unos zapatos negros de tacón muy alto, medias negras con costura, una falda muy estrecha, roja que le llegaba hasta justo por encima de las rodillas, pero completamente abierta a un lado donde la apertura se extendía hasta dejar ver sus bragas rojas.

La ajustada falda realzaba su magnifico culo de yegua madura y el muslazo que asomaba podría derretir la mejor nevera. Completaba su atuendo con un jersey negro (de veinte tallas más pequeña que la suya), sin mangas, muy escotado, que se pegaba a su cuerpo como una segunda piel y realzaba aun más sus poderosos pechos.

Se había puesto "pinturas de guerra" y llevaba los labios y los ojos mucho más maquillados de lo habitual. Estaba como para comérsela con ese esplendor de belleza redonda que solo da la temprana madurez. Pero si mamá quitaba el hipo, la tía Luci quitaba la respiración.

La muy cabrona se había vestido de dominatriz. Con botas de charol negro, de tacón alto, que le llegaban hasta la rodilla. Una especie de traje de baño de cuero negro muy ajustado que a duras penas le cubría el pubis y poco más. En vez de cubrir los pechos el atuendo nada más los sujetaba por debajo, realzándolos y presentándolos como en bandeja. Los labios pintados de rojo oscuro, casi morado y el resto de la cara cubierto por un gran antifaz de fino cuero negro.

Completaba su atuendo con negros guantes hasta el codo y una fusta en la diestra. El contraste entre la blanca tez de sus tetas y muslotes con el negro del cuero la hacían aun más incitante si cabe. No tenia que avergonzarme de los montones de pajas que me había hecho pensando en ella; más que una mujer era la materialización de una fantasía de adolescente. ¡Que buena estaba la jodida! Al parecer no solo se había traído el traje de dominatriz, si no también la personalidad.

-Pues claro que no Nati. Bien sabes tú que de siempre yo he sido muy calentona y mandona, así que este traje me viene muy bien.

-¿Entonces a ti te gustan las mujeres?

Anda Nati, parece que te has caído de un guindo. Pues claro y también los tíos, me gusta dar y recibir, tengo más vicio…Pero ¡ya esta bien de cháchara!Al decir esto le pego un fustazo bien pegado a mamá en el culo. Mamá, puso cara de sorpresa y enfado, se acarició las nalgas y dijo: -¡Coño! no te tomes tan en serio tu disfraz, que eso duele.

Por todo comentario, la Puri le pegó otro fustazo en las nalgas y dijo: -Mira Nati, te voy a dar más gusto de lo que te ha dado nadie en tu vida; te voy a hacer de todo pero hay una regla muy sencilla que tienes que respetar: Aquí la que manda soy yo. Tú calla, haz lo que te mando y nos lo pasaremos de cojón. Si no te portas como corresponde te desuello a fustazos ¿me entiendes hermanita? Mi madre puso carita de niña buena, se rasco las nalgas y para mi asombro y sorpresa, sumisa murmuro: -Como tú digas Puri.

La tía Puri se sentó en el sofá y dijo: -Baila Nati, baila para mi, baila como lo que eres como una puta barata.

Mamá, sin música alguna, se puso a bailar. Estaba visto que las sorpresas no iban a acabar nunca. No sé de donde se saco su sentido del ritmo pero se movía de forma sinuosa, y mientras se contoneaba hacia los gestos más procaces que uno se pueda imaginar: se sobaba los pechos, sacaba las nalgas, se daba azotes en las ancas, se frotaba la ingle, sacaba la lengua y se relamía los labios… Luci se lo debía estar pasando casi también como yo, porque sin ningún miramiento se estaba frot

ando el sexo como una loca.

-Anda putita, desnúdate poco a poco.

Sin perder su ritmo y mientras seguía contoneándose, mi madre se quitó el jersey. Daba gloria ver aquellos pechazos, moviéndose como flanes y pugnando por saltar del diminuto sujetador rojo. Yo no era el único que apreciaba aquellas tetas imperiales: -¡Nati cabrona! No sabes la de años que llevo pensando en tus tetorras y hoy ¡por fin! van a ser mías, te las voy a estrujar, sobar y chupar hasta que se queden flácidas y secas. Sigue putorra sigue.

Mientras jaleaba a mi madre, Luci seguía masturbándose como loca y mi madre enardecida se sacó los pechos del sujetador y alternaba los pezones en su boca viciosa. ¡Lastima no tener una camera de vídeo! Yo no me podía creer aquello. Mi madre con sus zapatos de altísimo tacón, medias y falda roja, desnuda de cintura para arriba meneando el culo y las caderas, chupándose las tetas y con una cara de vicio…

Decidió quitarse la falda, descorrió la cremallera en el lado de la abertura y, con un solo gesto, la exigua falda roja cayó al suelo. Siguió sin alterarse, únicamente con zapatos, medias negras y una mínima braga roja; contoneándose. El ver aquel culote moviéndose era más de lo que yo podía aguantar, tuve que contenerme para no entrar y follar esa tentadora maravilla. Era difícil decidir donde poner los ojos si en las bamboleantes tetazas o en los gloriosos cachetes de su culo. Luci parecía haber resuelto el dilema.

-Ven aquí Nati. Ponte de rodillas en el sofá con el culo en pompa.

Mamá, obediente se acercó al sillón, pero al estar a la altura de Puri no se pudo contener y le estrujó uno de los pechos. -Puri, siempre me han encantado tus tetas, ¿cómo haces para tenerlas tan duras? Puri le pegó un fustazo en las desnudas nalgas mientras decía: -Nati, tocaras cuando yo te diga, ahora eres mi putita privada y haces únicamente lo que yo te diga. ¡Arrodíllate en el sofá!

Mamá se restregó el dolorido trasero, no dijo nada, se arrodilló en el sofá y su glorioso culazo, con la marca roja del fustazo, quedó expuesto al mundo. A mí me sorprendía ver a mi madre, que ere bastante mandona y dominante con su hermana "pequeña", sometida como cordera. Luci se puso bajo ella en el sofá y mamando de las enormes y colgantes ubres decía: -Vas tú a envidiar mis tetas cuando tienes estos hermosísimos melones. ¡La envidia que me dan a mí! -Como posesa ella estrujaba, ordeñaba y chupaba de aquellas tetas magnificas. De pronto se irguió, le dio dos fustazos cariñosos en el culo y dijo:

-Quítate las bragas, so puta, no se para que las llevas, con lo pequeñas que son no tapan nada este magnifico culazo de yegua fondona que tienes. Mamá sin rechistar se quito las bragas y, excepto por los tacones y las medias, se quedó en una gloriosa desnudez. Puri, en cuclillas detrás de ella le acariciaba y le besaba el culote diciendo:

-Vas a ver Nati, vas a ver te voy a dar más gusto… y no veas el que me va a dar a mí. Que joya de culo tienes, so puta, ¡qué culo! y yo, tu hermanita, te lo voy a desvirgar. Puri se debía de estar calentando pues empezaba a murmurar de forma incoherente y alternaba besos con azotes y fustazos. -Ahora disfruta, so puta disfruta. Sin más aviso empezó a besarle el ojete, metía y sacaba la lengua, hacia círculos alrededor del ano y volvía a meter y sacar su lengua sabia. Mamá estaba como en trance.

-¡Ay Puri que rico, que gustirrin, como relaja! Puri, guarrona, ¿no te da asco? Puri de mi alma me estás haciendo una vieja zorra viciosa Pero sigue, mi amor sigue, si, si mete tu lengua bien metida.

Puri, después de unos minutos de chupeteo loco, se levanto, dio dos fustazos más y dijo: -¡Ahora vas ver lo que es bueno zorrona!

Sin otro preámbulo le metió el mango de la fusta por el mismísimo culo. Mi madre respingó, dio un par de ayes sin mucha convicción y como rindiéndose puso su frente sobre el sofá, dejando el culote aun más en alto y musitó: -Si Puri, si, dame bien dado por el trasero, ¡Dale, dale!

Puri dejándole la fusta insertada, se inclinó sobre una bolsa medio oculta por el sofá y de ella produjo una verga y huevos de goma negra, de aspecto muy natural, con cintajos colgando. Como una verdadera experta se lo puso en la ingle, se pasó los cintajos por delante y por detrás, cerró hebillas y

quedo convertida en embelesador hermafrodita con enhiestas tetas al aire, pollón en ristre y largas y suculentas piernas metidas en botas de tacón alto.

La verdad es que la tía, aparte de los de goma que se acababa de adosar, tenía huevos bien puestos. Andando de una forma que destacaba y exhibía aún más su cipote artificial, dio la vuelta al sofá se puso delante de mamá, cogiéndola de los pelos con una mano, con la otra le propinó dos sonoras bofetadas y dijo: -Anda zorrona, besa y chupa esta verga que te va a hacer mujer.

Mamá, aceptó las bofetadas sin rechistar y cogió el vergón de goma con una mano y sin más ceremonia se lo metió en la boca. Según mamaba, con ambas manos apresó el culo de Puri y empujaba para que el falo entrara del todo en su boca. Puri, dijo: -¡Qué viciosa eres hermana! Con los aires de recatada que te das, como chupas jodida. ¡Ala, vale ya! Ponle un poco de saliva para que te entre bien.

Sacándola de la boca de mamá, dio una vuelta de triunfo al sofá, se encaró el glorioso trasero de mamá, sacó la fusta, separo bien separados los cachetes con ambas manos y apoyando la punta del falo en el ano de mamá dijo: -Relájate zorrona, relájate. ¿Te acuerdas del parto? Pues esto es parecido pero al revés.

Lentamente, pero de forma continua, empezó a empujar, metiendo el falo más y más. Mamá emitió algo entre gruñido y suspiro, se quedó con la boca abierta sin respirar un buen rato y cuando consiguió respirar otra vez dijo: -Puri, so zorra, me estás rompiendo el culo, te juro que me lo partes en dos pero… ¡que bueno! sigue, sigue. ¡Ay madre que gusto y que dolor! Sigue, sigue, so guarra, hazme una mujer metela, metela y reviéntame, revienta mi culo de golfa, hasta dentro marimacho, metela hasta dentro. ¡Ay madre mía! Que cipotazo, metelo, sácamelo por la boca so guarra, dámelo todo.

Puri excitada por los gritos de mamá empezó un mete y saca desesperado, mientras seguía moviendo su pelvis con ritmo creciente, se inclino sobre mi madre, puso sus manos en el chocho de mamá y las metía y sacaba, retorcía el clítoris, besuqueaba y mordía el cuello de mi madre, gruñía como una loba mientras mamá, de puro placer, gritaba como gorrina en degüello.

La visión de aquellas dos putas jamonas, viciosas dándose por todos los lados, jaleándose, luciendo las carnazas maduras y chillando como desesperadas me tenia enloquecido, no pude resistir más y me saqué mi verga. Mamá por fin gritó: -Si, Puri, si ¡dame, dame! No sé que me gusta más so guarra, el cipote que me estás metiendo en el culo o tus manos en mi coño. Jodida, que bien lo haces, dale a la pipa, dale, no pares, por favor no pares que ya llego ¡Aaaaaaaaaaahh!.

Puri, poco a poco, pareció recordar su cordura y dejo de morder y arañar a mamá, irguiéndose le sacó el falo y preguntó: -¿Qué hermanita? Te lo has pasado bien ¿eh guarrona? Pero no te quedes ahí pasmada, que ahora tú me tienes que dar gusto a mi.

En ese momento yo ya no me pude contener, entré en la sala, donde con la moqueta y con mis pies descalzos no hice ningún ruido, y poniéndome detrás de la tía Puri. Le pegué cuatro o cinco azotes en el culo con todas mis fuerzas. Ella chilló, no sé si de dolor, de sorpresa o de los dos. Volviéndose a mí, mientras se acariciaba el culo exclamó: -¡José!, ¿Porque coño me pegas, que haces tú aquí? Mientras así decía se volvió a mamá con cara interrogante. Mamá sin perder comba dijo: -Si José si, zúrrale bien zurrado a esta guarra que me ha destrozado el culo con sus fustazos.

La tía puso cara de aún más sorpresa y yo le propiné una nueva sarta de azotes diciendo: -So zorra, ¡te pego por emputecer a mamá, por los calentones que me has dado estos años y porque me gusta tu culo macizo!

No mentía yo. Mamá tiene el culo más grande y muy apetitoso pero la tía Puri lo tiene de carnes duras y prietas. Sin ninguna ceremonia, le arranqué el invento del falo, y a tirones le quité la máscara y el minivestido de cuero. Con las botas altas como única vestimenta, la tiré al suelo cogí sus muslazos con ambas manos y se los clavé contra el suelo dejándola despatarrada con su coño y culo en gloriosa exhibición

y como estaba, vestido, con la verga asomando por la bragueta, se la metí en el chocho y enloquecido empecé a follarla a lo bestia. Daba gusto tocar sus carnes, no era delgada ni mucho menos la Puri, pero tenía unas carnes duras como ella sola. Las tetas, los muslos, el culo todos ellos eran firmes y sólidos.

-Toma ya zorrona, a ver que te parece la polla del hombrecito, te la voy a sacar por la boca so calienta-pollas

Mamá me animaba: -Si hijo si fóllatela bien follada, que a Puri le encanta. A que si Puri, a que te gusta la verga tiesa y dura de José. Y el chaval aguanta… no veas, a mi me ha dado por todos los lados en una sola sesión, se corrió tres veces y aún le quedaba cuerda. A que si Puri, a que estás gozando de esta verga casi virgen.

Mi tía giraba su cabeza de mamá a mí, de mí a mamá y después de mirar y mirar, empezó a reírse:

-Cacho cabrones, lo habíais preparado. Mira la retraída de mi hermana lo golfa que se a vuelto, follándose a su propio hijo, vergüenza te debía dar so viciosa. Pero… Nati, gracias por compartir, porque el hombrecito folla como los ángeles. Si chaval, si dame bien dado, yo siempre he dicho que no hay nada como la verga joven. El hablar no la distraía y agarrando mis nalgas me hincaba más dentro de ella. -Dame pichón, dame, que el culazo de tu madre me ha puesto a cien.

El tener aquella maquina de follar, con la que había soñado durante años debajo de mi, empujando mis nalgas, con las tetas bailando al ritmo de mis empellones, era más de lo que podía aguantar, con una última embestida me corrí dentro de ella.

Derrengado me caí al suelo al lado de Puri. Mamá enseguida se puso junto a mi y acariciándome la cara decía: -Ay capullo que bien lo haces daba gusto ver como te cogías a mi hermanita. Pero tu verga se ha quedado triste; vamos a ver si mamá le puede dar algo de alegría. Mamá empezó a chupármela como solo ella sabe hacerlo. Mientras tanto Puri, se levantó y mientras le sobaba el culo a mamá decía.

-Y yo que pensaba que te iba a descubrir un mundo nuevo, y resulta que tu hijo ya te había hecho una mujer entera. Caray con José, que palo me has metido, lo que no me gustado han sido los azotes. ¡Que bestia! Me has hecho daño de verdad, pero luego el polvo ha estado muy bien. Anda majo dame más gustirrin.

Mientras a si decía se puso en cuclillas con su coño encima de mi boca. Chúpame la pipa sobrinejo que me da mucho gusto. ¡Que tía mi tía! La acababa de follar a lo bestia y aún pedía más castigo la jodida. Así estaba yo, tumbado en suelo, chupándole el chumino a mi tía mientras mi madre me chupaba la verga. No me podía quejar de lo que el destino me deparaba. Mamá dijo: -Hay que ver con los jóvenes… da gusto lo agradecidos que sois. Ya estás empalmado y listo para la faena otra vez. Ven aquí, amante y fóllame.

Puri no parecía concurrir. -Nati a ver si vamos a tener que discutir, tu tienes a esta maravilla de verga a tu disposición todo el tiempo y yo no tengo ese privilegio. Anda, no seas egoísta y déjamela a mí. -Anda so zorra pero si te acaba de follar.

Pensé que tenía que ser yo quien decidiera. -¡Qué viciosas sois so guarras! Ahora a callar y hacer lo que yo os diga. Mamá, ponte la verga que ha traído la tía. Mamá sin rechistar cogió el instrumento del suelo y después de mirarlo y remirarlo, consiguió ponérselo y cerrar las hebillas. La verdad es que estaba para comérsela con las tetas enormes, un falo saliendo de su ingle y el culo y muslazos maravillosos. -Anda ahora échate boca arriba en el suelo. Así lo hizo. -Luci, ahora tu guarrona ponte en cuclillas y folla con mamá. Luci no se hizo de rogar, en cuclillas, todavía con sus botas altas con suavidad se empalo en el falo de goma.

-Ay Nati, que bien se esta encima de ti. Me encanta tener esta verga dentro y poderte sobar estos tetones que tienes. Mientras así decía se inclinaba un poco para coger y estrujar las tetas de mamá y chupar sus pezones. Esa era la mía, inclinada como estaba, su culo era un blanco que mi cipote no podía errar. Arrodillado detrás de ella, le agarré los hombros y de una sola embestida la empalé.

-¡Toma polla de hombrecito cabrona! Esto por las cien calenturas que me has dado. Puri, chilló y trató de revolverse, pero mamá

la tenía bien agarrada por la cintura y yo la sujetaba por los hombros. Empecé a bombear dentro y fuera de su culo; con ambas manos le agarré sus tetas. ¡Qué buenas! Duras como granadas de mano, mientras follaba notaba el falo de goma en su vagina. Mamá procuraba moverse y Luci chillaba como una loca:

-¡Qué jodidos sois los dos! Me estáis destrozando cabrones, me vais a romper. Nunca me habían dado por los sitios a la vez. Ay madre que gusto, Ay que putorra soy, si José si, métela bien amor, métela hasta dentro rómpeme el culo chaval que no sabes que gustazo me estás dando. Nati, jodida ¡te voy arrancar las tetas!

Leche ¡que vicio el de aquella recia yegua fondona! como se movía, como chillaba y como tomaba verga por las dos vías. Era una maravilla ver el vicio y la fogosidad de mi tía. Yo no aguanté más con un bramido final me corrí dentro del culo de la calienta-pollas que me había torturado durante tres años. -Puri, Puri, ¡jodida, jamona que buenas estás!

Derrengado me dejé caer a un lado. Puri, sin entusiasmo, se levantó de la verga de goma y de rodillas sobre mi cara me besuqueaba y decía -¡Gracias sobrino, gracias! Ya llevaba yo más de dos años con ganas de sentirte dentro de mí. Que bien lo haces. Volviéndose a mi madre dijo: -Puri, no veas lo bien que nos lo vamos a pasar los tres a partir de ahora. Tenemos que cuidar al chaval, que es una joya y su polla… un tesoro.

Mamá se levantó y desde el suelo daba una visión especial: Sus recias piernas con los dos jamonazos abiertos sobre mi cabeza, la fronda del coño bien expuesta, un falo enorme saliendo del bosque y por encima las dos tetorras que parecían cordilleras. No me pude contener: -Mamá, estás buenísima, no se como me gustas más, si con polla o sin polla. Mamá, se echó a reír y dijo. -No te fastidia Puri, igual el niño me ha salido mariquita. Chupásela un poco Puri, Chupásela que en cuanto se reponga, mientras él se me pica a mí tú te lo enculas bien enculado. Puri, jodida que suerte tienes, después de todo, ¡hoy vas a desvirgar un culo!

Que dos, mi tía y mi madre, mi madre y mi tía. Es una pena que en este mundo moderno se estén perdiendo todos los respetos y tradiciones, que haya tantos divorcios, drogas y todo eso, porque yo siempre lo he dicho, el trabajo, las amistades, todo lo demás esta muy bien pero como la familia…

Autor: Alberto Martin

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