Nuestro primer trío con una chica

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Había sido una tarde estupenda. Estar en Córdoba a finales de agosto no es un mal plan si tienes la compañía adecuada, pensé… Estuvimos comiendo un pollo al horno, con poco limón, que fue una delicia, y luego nos habíamos tumbado a ver una película tras un largo e intenso rato de charla. Hacía calor fuera, pero dentro, con el aire acondicionado, era una delicia sentir tu cuerpo desnudo sobre el mío.
Ya eran las 20.30, y decidimos salir a explorar algún bar cercano en el que poder tomarnos alguna tapa acompañada de una cerveza bien fría. Como siempre, te vestiste espectacular… ceñida, y con un gran tacón. Cuando salimos a la calle me di cuenta que, los pocos hombres que pasaban a nuestro lado, no podían evitar girar la vista al verte pasar.

Comenzamos a caminar sin rumbo, imbuidos en una interesante conversación, hasta que dimos con un sitio que nos pareció interesante. Nos llamó la atención la decoración, muy al estilo actual de unir lo vintage con lo nuevo, y las mesas tan agradables que habían puesto en el exterior. Ambos nos miramos y entendimos que ese sería el sitio a explorar hoy. Nos sentamos en una mesa de esquina, y justo a nuestro lado había otra mesa ocupada por dos chicas. Una de ellas era rubia, de estatura media, muy atractiva y, sobre todo, llamativa, ya que su generoso pecho destacaba gracias al sostén que se adivinaba que llevaba. Con ella estaba sentada otra chica, esta vez morena, y considerablemente menos atractiva. Mientras charlábamos y comenzábamos a probar tapas veíamos cómo las dos chicas parecían más que amigas… se tocaban las manos, el cuello, se besaban los dedos… Tú las tenías enfrente, y yo notaba cómo no podías evitar mirar con atención y con lascivia lo que estaba ocurriendo. Desde que nos sentamos me di cuenta que no dejabas de mirar los pechos de la chica rubia, en parte soñando con cuando tú tengas los tuyos, pero, sobre todo, fantaseando con cómo serían liberados de ese sostén…
Nuestra conversación fue menguando conforme la actividad de la mesa de al lado iba en aumento. A estas alturas ya estaban besándose de forma apasionada, e incluso me contaste que viste cómo la morena introdujo su mano en la entrepierna de la chica rubia, soltando un suspiro audible incluso desde nuestra posición… Madre mía cómo te estabas poniendo, y yo contigo!
Llegó el camarero para preguntarnos por el postre, y eso hizo que desviáramos la atención de espectáculo tan maravilloso que transcurría a escasos metros. No sé qué paso, pero mientras pedíamos una tarta de queso, oímos un movimiento brusco a nuestra espalda. Al girarnos vimos que la escena había cambiado; la chica morena se había levantado de forma brusca y estaba visiblemente enfadada. La rubia intentaba calmarla, pero fue en vano, recogió sus cosas y se marchó de forma airada. Nos miramos, alucinados, y ambos nos fijamos en que la chica rubia se quedó mirando al infinito. La dejamos estar y seguimos nuestra conversación, pero tú no dejabas de mirarla. Tienes esa tendencia a ayudar, y esta vez no iba a ser menos, así que, alzando un poco la voz, le preguntaste si quería sentarse con nosotros. Sorprendentemente, nos dijo que sí. Se levantó, cogió sus cosas y se sentó entre tú y yo. Comenzamos a preguntarle sobre su nombre, Nuria, por cierto, y sobre otras vanalidades, hasta que llega el momento en el que decido preguntar diréctamente sobre cómo estaba. Le digo que habíamos visto la pelea, y que si quiere desahogarse no nos importaba.
Llegó el camarero y aprovechamos para pedir una copa; tú y yo nos pedimos un Gin Tonic y Nuria un Vodka con limón. Empezó a contarnos que la otra chica, Carla, es su pareja desde hacía seis meses, y que era la primera discusión que habían tenido hasta ahora. En fin, la tranquilizamos diciéndole que se le pasará, pero no puedo evitar preguntar por el motivo. En ese momento mira hacia abajo, y cortada me dice que le da vergüenza contarlo. No insisto, por lo que seguimos hablando sobre otras cuestiones.
Estábamos ya apurando la segunda copa cuando Nuria nos sorprende diciéndonos: venga, os lo voy a contar, aunque me sigue dando bastante corte… La animamos, y le decimos que estamos curados de espanto. En ese momento levanta la cabeza y nos comienza a contar que el motivo de la discusión habías sido tú… Resulta que ellas dos, Carla y Nuria, en algún momento habían fantaseado con hacer un trío con otra mujer…, ya sabes, en momentos de calentón y eso, pero nunca habían hecho nada. Resulta que, a su vez Nuria, siempre había tenido la fantasía de estar con una chica pelirroja, y claro, estando allí en la terraza, tomando cervezas con Carla, aumentando la temperatura entre ellas… se le ocurrió soltarle a su pareja que le encantaría proponerte un trío con ellas, y claro, parece que Carla no lo llevó demasiado bien…
Tu cara era un poema; noté cómo se te dilataban las pupilas por el interés mientras oías la historia de nuestra nueva amiga Nuria.
Justo en ese momento el camarero apareció, sin esperarlo, y sobre todo, sin desearlo, el camarero. Quería informarnos que el bar estaba cerrando, y nos pedía que cerráramos la cuenta y pagáramos. Ni tú ni yo estábamos en lo que estábamos, pero casi como un acto reflejo saqué la tarjeta y pagué. Cuando volvimos a quedarnos solos los tres, diste un giro inesperado a la situación; sin titubeos propusiste que nos fuéramos a tu casa a tomarnos la última, justificándolo en que aún era temprano. Mientras te escuchaba no pude resistir tener una erección y notar un increíble hormigueo en el estómago, porque capté de inmediato que querías seguir investigando por ese camino… Cuando Nuria y yo te dijimos que nos parecía una estupenda idea, aprovechaste para levantarte e ir al servicio. Obviamente, estando solo con Nuria, aproveché para sembrar aún más deseo e interés en nuestra amiga. Le dije, casi en un susurro, que a tí también te había gustado mucho ella, y que siempre habías fantaseado con estar con una chica como ella. Le aseguré que, si te besaba, le responderías dejando sacar toda la pasión que hay dentro de tí, y que dependía de ella lo que ocurriera hoy. Mientras le contaba todo esto a Nuria, notaba cómo se mordía el labio, y como se estaba agitando su respiración… Me preguntó: ¿Y tú? “Esto es para ella”, le contesté, “por mí no te preocupes”.
En ese momento ví por el rabillo del ojo que venías, por lo que inmediatamente cambié de conversación para que no notaras de lo que hablábamos.
Recogimos nuestras cosas y desandamos el camino hasta casa. La conversación fue absolutamente intrascendente, aunque, eso sí, muy animada.
Llegamos a tu casa y nos acomodamos en la cocina. Nuria se sorprende por el diseño y sobre todo por tu cocina, le encantó!
Nos servimos unas copas y comenzamos a charlar. Estuvimos por más de dos horas hablando mientras los temas de conversación iban aumentando en tono… comenzaste a preguntarle cómo había sido su primera vez, y ella lo relató. Yo notaba cómo te excitaba oír esa conversación, y cómo tus piernas se cerraban con fuerza una contra la otra… Para colmo de males, Nuria se echó parte de la copa encima, lo que le hizo pensar que tal vez fuera buena idea quitarse la camiseta que llevaba… Evidentemente, te estaba buscando, y también evidentemente lo estaba consiguiendo. No pudiste evitar mirar de forma lasciva sus grandes pechos… la situación no podía ser más caliente… sólo se escuchaba tu respiración agitada… Entonces, Nuria te preguntó: ¿Te gustan? A lo que contestas que sí! Entonces ella te pregunta, con tono sensual: ¿Quieres verlas? No contestaste con palabras, pero sí con gestos. Te fuieste para ella y besándola en la boca con increible pasión comenzaste a quitarle el sostén, dejando sus pechos al aire. Comenzaste a comerle el cuello, y luego bajaste por sus pechos. Lamiste sus pezones con fruición, amasándolas mientras con las manos. Nuria estaba muy cachonda, y yo ni te cuento… Deslizó su mano por tu cuerpo, por tu ombligo, bajando por tu monte de venus y metiendo su mano por tu pantalón hasta apretar con ganas tu coño… Estabas que te salías, y ella también… Seguisteis con los besos, y entonces fue ella la que comenzó a lamerte a tí, pero la paras, y cogiéndonos la mano a los dos nos llevas a tu cuarto. Las dos os quitáis la ropa mutuamente, y entonces Nuria te tumba y comienza a recorrer con su lengua y sus pezones tu cuerpo… Es increíble lo que estoy viendo! Llega a tu coño, y comienza a comerte con increíble habilidad. Empieza a lamerte el clítoris mientras introduce sus dedos. Comienzas a gemir, y a moverte como no lo había visto nunca, hasta que enseguida te corres… Entonces, me acerco a Nuria y le digo: “Sigue, no te pares”. Ella comprende el mensaje, y comienza así un nuevo ataque… No puedes más, los ojos se te ponen en blanco y aprietas su cabeza contra tu coño. Se le ocurre meterte un dedo en el culo, y eso convierte tu último orgasmo en una locura…
Tras unos minutos de recuperación pides invertir los roles… Es tu momento, la ocasión increíble de ver realizada tu fantasía. Contemplas el cuerpo bien proporcionado de Nuria, imaginando lo que le vas a hacer… Comienzas a lamerle la boca, a meterle la lengua mientras con tu mano exploras su coño, y poco a poco vas bajando por su cuerpo, deleitándote en sus pechos. Cómo disfrutas… Sigues lamiendo su canalillo, y sigues bajando recorriendo todo su vientre. Estás disfrutando como loca, excitada por poder lamer su coño sin vello, y… por fin llegas. Lo lames, muerdes, recorres, metes tu lengua dentro, lo alternas con besos en la boca de tu nueva amiga, y vas consiguiendo llevarla al clímax… Estás a cuatro patas, y veo mi oportunidad. Mientras tú la lames a ella yo lo hago contigo. Te sorprende, pero te encanta… me dices…. “Ay sí, cómeme y métemela…”. Estás muy cachonda! Obedezco tus órdenes y me desvisto…, sigo comiéndote hasta que ya no puedo más y te la meto de una vez hasta el fondo mientras tú sigues comiendo el coño de Nuria. Le metes los dedos, lo lames, mientras recibes mis embestidas…. Nuria también está teniendo un orgasmo tras otro, retorciéndose de placer y aprisionando tu cabeza contra su entrepierna… No puedo más, y te anuncio que me voy a correr… De nuevo me sorprendes, porque en ese momento me dices: “Quiero que te corras en sus tetas mientras yo te la chupo…”  Flipo! En serio! Veo que a Nuria la idea también le ha gustado, así que me dispongo a complaceros y pongo mi pene entre los pechos de Nuria. Tú me la vas chupando mientras rozas mi prepucio contra sus pezones, y en ese momento le dices a Nuria: “chúpasela tú también”. De nuevo alucino! Comenzáis las dos a lamer mi pene mientras que entrelazáis vuestras lenguas… A final no puedo más, y cuando anuncio que voy a terminar se la sacas de la boca a Nuria y comienzas a pajearme hasta que me acabo corriendo en la cara de las dos y en sus pechos… En ese momento increíble, además, veo cómo comienzas a lamer su cara y a besaros compartiendo mi semen…

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