Cuando se es cazador de corazón y es un consumado cogedor de mujeres casadas, uno está acostumbrado a aprovechar todas las oportunidades que se presenten, este es el caso. Tendría como un año de que me había divorciado de la puta de mi vieja (luego les cuento porque lo digo), inicie una relación de compadrazgo con un amigo de mi infancia, que también era militar y a quien le confirme a una hija. Mi compadre, era un buen tipo, quería mucho a su familia y se desvivía en darles lo mejor, ellos vivían en la Unidad Habitacional Militar, en donde estábamos adscritos, lo anterior, al parecer a algunas mujeres no les gusta, porque cuando se encuentra un hombre bueno, no lo saben valorar y muchas veces se pasan de verga y les ponen los cuernos, tal como lo hacía mi comadre, quien, desde hace un tiempo sabía que le ponía los cuernos, pero no sabía con quién.
Años despues supe, que no era la primera vez que mi comadre le era infiel, como dije antes, yo ya sabía lo que hacía, pero no tenía pruebas de que anduviera en esas andanzas así que le tendí la cama. Ella tenía la costumbre de salir por las tardes con sus amigas, algunas veces, esto era cierto y otras veces no y era cuando aprovechaba la ocasión para verse con su amante, al principio creí que era un civil, pero me di cuenta que era un militar con el grado de mayor, adscrito al mismo batallón en donde prestaba sus servicios mi compadre, con esto caí en cuenta de él porque este hijo de la chingada lo nombraba mucho de servicio, lo hacía, para poderse coger a gusto a la puta de mi comadre, que poca madre de este cabron, meterse con la mujer de un compañero, hecho, que luego aproveche para vengar a mi compadre y poder cogerme sin ningún remordimiento a la esposa del mayor, a la cual yo le di mantenimiento varias veces por casi un año, pobre señora, el jefe la tenía muy abandonada y pues me tuve que sacrificar, pero esa es otra historia,
Mi comadre tenía nombre de puta, se llamaba Máyela era muy atractiva, no era muy alta, media como 1.69, muy bien proporcionada, tenía cara redonda con ojos pícaros, pechos grandes y abundantes, cintura estrecha, caderas y culo perfectos, yo diría que sus medidas eran 95, 60, 89. Era elegante, a la vez que se desprendía de ella un cierto aire de sensualidad y golfería. Después, me enteré por accidente y eso porque oí una conversación entre varias señoras, que cojeaban del mismo lado, que le gustaba coger a más no poder, entre risas se contaban sus aventuras, me pareció de perlas esa información, que aproveche en beneficio mío, teniendo en cuenta mi natural morbosidad y cachondearía.
Yo sabía, que cuando mi compadre estaba de servicio, mi comadre, le avisaba que iba a ir con sus amigas, pero no era así, la muy perra, se iba a coger con el mayor, entonces decidí, que era un buen día, para que le cayera en la movida a mi comadrita. Tome mi carro y me estacione afuera de la unidad habitacional, en donde no pudiera ella verme, pero yo si perfectamente, despues de un buen rato de espera, salió echando tiros por lo buena que se veía, vestía una pantalón bastante entallado, que sabrosas nalgas se le veían, no había caminado ni 100 metros, cuando se le emparejo el carro del mayor, mentalmente, le mente la madre, primero porque estaba haciendo buey a mi compadre y segundo, por la pinché envidia que le tenía, me imaginaba lo que se iba comer ese buey.
Seguí el auto a una distancia prudente, llegaron a un hotel que se encuentra por el rumbo de Tacubaya, cuando entro el carro al estacionamiento, lo seguí, me estacione un poco lejos de ellos, ellos no se dieron cuenta de nada, cuando entraron al loby del hotel, me asome muy discretamente, por los arrumacos que se hacían no se dieron cuenta que estaba ahí, les dieron las llaves y se metieron al elevador, eso era todo lo que yo quería. Sin muchas broncas y sobre todo sin preguntas, con una lana de por medio, el administrador me dijo que habitación les había asignado.
Salí del hotel y me dirigí a mi casa, espere a que llegara a su casa mi comadre y le llame por teléfono, ella me contesto y le dije “que poca madre tiene comadre, como es que engaña a mi compadre con el ojete ese” al principio lo negó, pero despues de darle santo y seña, de con quien lo engañaba y en donde habían estado cogiendo, le colgué, me fui a dormir del éxito obtenido.

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