Trío con la esposa de mi amigo

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Infidelidad Consentida, Trío. Caminaba por el centro de la ciudad, indudablemente estaba nervioso, emocionado y excitado, habíamos hablado por teléfono durante la semana con mi amigo, también nos habíamos mensajeado por el whatsapp y por Facebook, platicamos de su esposa, de lo excitada que se ponía cuando tenían sexo y le hablaba de mí,

le comentaba que yo quería estar con ella, que la deseaba, y le preguntaba si ella estaba de acuerdo para vernos el fin de semana, a lo que contestaba que sí, que también deseaba estar con los dos, todo esto lo recordaba una y otra vez mientras caminaba rumbo al lugar de la cita, estaba muy excitado porque recordaba las ocasiones anteriores que habíamos estado juntos, recordaba aquellas hermosas piernas muy suaves, bellas, blancas, de un rico aroma que invitaban a acariciarlas y besarlas, casi llegaba al lugar de la cita, era un lugar muy concurrido, cheque la hora y aún faltaban diez minutos, pensé que estaba a tiempo así que le envié un mensaje por whatsapp avisándole que ya estaba llegando a lo que mi amigo me contesto que llegarían en 10 minutos, fueron minutos de espera muy largos, como cuando esperas a alguien con desesperación, preguntándote si llegara o no, finalmente apareció el auto, se detuvieron y yo subí al asiento trasero, nos saludamos cordialmente, avanzamos unas calles y nos detuvimos en una tienda Oxxo para comprar algo para beber, fui yo quien entro a la tienda y busque unas bebidas dulces con vodka (skyy), regrese al auto y empezamos a tomarlas mientras platicábamos que cual sería el plan para la fantástica noche que seguramente pasaríamos, les comente que me gustaría hiciéramos algo diferente y le propuso a mi amigo que le diera permiso a su esposa para que ella y yo entráramos a un cine porno que estaba cerca, yo pensaba lo excitante que sería llevarla ahí como si fuera mi pareja y una vez dentro empezar a acariciar sus piernas mientras quienes estaban ahí nos veían, en ese momento hasta llegué a imaginar meter mi mano debajo de su falda corta, hacer a un lado su tanguita y sentir lo húmeda que estaría para ese momento, ella dijo que le daba pena y mi amigo dijo pues vamos a ver, nos acercaremos un poco al cine y por ahí nos estacionamos y ya decidimos, así lo hicimos nos dirigimos en el auto hacia el cine que estaba ahí a una calle y nos estacionamos enfrente, yo estaba emocionado, si quería entrar, imaginaba lo excitante que sería estar ahí con ella, mientras seguramente la gente que estaba ahí adentro nos observaría, pero había mucha gente en la entrada del cine, unos entraban otros salían, otras más pasaban por la banqueta así que no consideramos prudente entrar.

Nos retiramos de ahí y fuimos en busca de un bar, así que recorrimos algunas calles del centro hasta que llegamos a un bar, lo que deseábamos era cachondear un poco así que mi amigo se bajó del auto para entrar al bar y ver qué tan discreto estaba, en ese momento aproveché que nos quedamos solos en el auto su esposa y yo y empecé a acariciarla, sus manos, sus hombros y deslice mi mano por debajo de su blusa hasta llegar a sus hermosos senos, estaban suaves, calientitos, ricos, toque sus pezones y sentí como se ponían duritos, saque mi mano y la dirigí a sus piernas, ¡que hermosas piernas!, traía puesta una falda muy cortita de color negro, así que fue fácil subir mi mano poco a poco hasta llegar a su tanguita y suavemente la recorrí, sentí todo su calor ahí guardado, esperando por mi mano, por mis dedos, así que la recorrí hasta sentir su humedad, ¡que humedad!, ella gemía, apretaba mi mano, le di un beso en la boca al que ella correspondió abriendo sus labios, esos labios como terciopelo, húmedos, cálidos, ávidos de no sé cuántas esas esa noche, así estuvimos un rato más, cachondeando muy rico, parando por momentos cuando la gente se acercaba y continuando al quedar solos hasta que regreso del bar mi amigo y nos comentó que el ambiente no era adecuado, la música no era tan buena, al menos no era la que nosotros queríamos, decidimos entonces salir de la ciudad y buscar otro bar.

Buscamos por un rato fuera de la ciudad, llegamos a un bar muy obscuro pero se veía tan peligroso que no entramos, luego la esposa de mi amigo sugirió ir directamente a un motel, la idea me encanto porque yo ya quería disfrutarla y al parecer también a mi amigo así que estuvimos de acuerdo, ahí en la carretera nos detuvimos en otro Oxxo y compramos más bebidas, para ese entonces ya no sentíamos frio, más bien hacía calor, el calor de la excitación y la adrenalina combinado con aquella bebida nos estaba poniendo muy cachondos así que nos dirigimos al motel y una vez que estuvimos dentro, arreglamos unos sillones de manera que la esposa de mi amigo se sentó en uno de ellos, mostrándonos sus hermosas piernas, mi amigo se sentó en la cama y yo en otro sillón de esos que llaman “sillones eróticos” que están alargados y tienen una curva, era uno de esos sillones donde uno puede practicar varias posiciones, yo estaba sentado en la parte más baja del sillón, frente a ella, así que podía ver sus piernas y hasta su tanguita, la visión que tenía era tan excitante que mi verga ya estaba parada en ese momento, yo estaba tan excitado que hacia esfuerzos por mantenerme tranquilo, platicando, mientras disfrutábamos nuestras bebidas, pero no pude más, no aguante más y empecé a acariciar sus piernas, las separe, ¡que bárbara!, ¡que rica mujer!, ¡que hembra!, sus piernas eran tan suaves, las recorrí con mis manos y llegue hasta su tanguita y tomándola por ambos lados se la fui bajando poco a poco mientras su esposo solo observaba, también se veía muy excitado ante lo que estaba ocurriendo, ella me facilito las cosas, se levantó un poco del sillón con lo que yo pude quitar su tanguita completamente, ella dijo… “es una tanguita de las que me regalaste” y efectivamente meses atrás lo había hecho, luego me lleve su tanguita a mi nariz diciéndole que tenía una aroma muy rica y se la pase a su esposo para que lo confirmara, él lo hizo, dijo… “si huele muy rico”, el momento era muy intenso, lleno de erotismo, pero había que controlarnos así que ahí nos detuvimos y seguimos platicando de otras cosas mientras seguíamos disfrutando nuestras respectivas bebidas, la idea era hacer las cosas con calma, darnos nuestro tiempo, sin prisas, pero no pasaron ni diez minutos cuando nuevamente tuve la necesidad de acariciar sus piernas, ella lo estaba esperando, de inmediato las abrió y pude observar su linda zorrita, completamente depilada, súper limpia, esa vagina hermosa, blanca, con ese color que me encanta, que me enloquece y no pude más, empecé a besar sus piernas y mientras ella gemía fui dirigiéndome hacia el centro mismo del placer, podía aspirar el aroma de su cuerpo y cuando mi boca estuvo a unos centímetros de su zorrita, ella tomo mi cabeza con sus manos y me acerco, yo entendí lo que ella deseaba y sabia también lo que yo más quería en ese momento así que casi con desesperación empecé a chuparla, la recorría completamente con mi lengua, mientras ella se retorcía de placer, ¡había deseado tanto chupar su zorrita! Me la estaba comiendo como se come al más exquisito manjar, ella gritaba se retorcía de placer y fue entonces cuando su esposo sugirió irnos a la cama, casi con desesperación nos desvestimos los tres y nos metimos a la cama, entonces la empezamos a acariciar y mientras yo la besaba en la boca, su esposo empezó a chuparle su zorrita, la sensación es increíble, yo la tenía en mis brazos, besándola y su esposo la chupaba, me la estaba preparando y así se lo pedimos, ella y yo queríamos que la preparara para mí, para poder penetrarla, para meterle toda mi verga y que la sintiera dentro de ella, hasta el fondo, después me levante, ella seguía boca arriba y con las piernas abiertas, mi amigo aun le estaba chupando su zorrita y le acerque mi verga a su boca, empezó a chuparla con desesperación porque ya estaba muy caliente, su boca estaba muy caliente, toda ella estaba muy caliente, así permanecimos unos minutos más pero de pronto su esposo empezó a penetrarla, se la estaba cogiendo y yo quería hacerlo primero, pero yo entendí que él estaba demasiado excitado y además era su esposa él podía cogerla en el momento que él lo deseara pero por fin llegó el momento que yo deseaba, ella le dijo… “quiero que me entregues a él”, mi amigo se colocó a un costado de ella, abrió sus piernas mientras yo me acomodaba y ponía mi verga cerca de la hermosa y deseada vagina de su esposa, después el soltó sus piernas, las dejo abiertas para mí y tomo los labios vaginales de su hermosa esposa y los abrió para entregármela, para que yo la hiciera mía,  mi verga estaba muy parada, dura, esperando el momento de poseerla, de penetrarla, aquello era de locura, los tres estábamos viviendo algo que no es fácil describir, creo que solo quienes hemos vivido algo similar sabemos realmente lo que son esos momentos, ya que mi amigo me indicó acerque mi verga y poco a poco se la fui metiendo, ella se estremecía, estaba muy caliente y yo seguía metiendo mi verga, despacio, poco a poco, disfrutando de esa cuevita húmeda y muy suave, cuando llegue al fondo empecé a meterla y sacarla mientras ella gritaba y por momentos callaba al recibir la verga de su esposo en su boca, yo disfrutaba de todo su cuerpo, chupaba sus senos, sus pezones mientras me la cogía, así estuvimos mucho rato hasta que nos dijo… “quiero sentir las dos vergas dentro de mí”, aquello fue como una sacudida para mí, lo más hermoso del sexo es cuando la dama pide cosas como esa y ella lo deseaba, quería sentirnos a los dos dentro de ella, así que yo acosté boca arriba y ella se sentó en mi verga mientras mi amigo se acercaba para intentar penetrarla y darle lo que ella deseaba, coloco su verga ahí junto con la mía, en su vagina, queríamos meterle las dos en el mismo lugar así que la fue empujando, mientras ella gritaba de placer, por fin las tenía adentro, así como ella quería, era muy excitante escucharla gemir, gritar de placer, después cambiamos de posición y seguimos penetrándola los dos al mismo tiempo, luego mi amigo se retiró para asomarse por la ventana mientras yo la seguía cogiendo, ella estaba muy caliente, no sé cuántas veces se vino, fueron muchas, pero seguía caliente y yo estaba cogiéndomela, encima de ella disfrutándola al máximo, tenía toda mi verga dentro de ella y gritaba… “quiero vergas, estoy caliente, soy tu puta, me gusta mucho la verga, cógeme” escucharla me excitaba aún más, finalmente tuvimos que parar, estábamos cansados y muy agotados pero fue una noche maravillosa, muy excitante y cachonda.

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2 Comentarios

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  1. Delicioso hacerlo con el consentimiento, y participación de todos…. a mi esposa le encantó con un muchacho que La buscaba en su trabajo y en una reunión de oficina en casa de mi cuñada, ellos bailaron y ella me pidió darle el aventon al irnos, los tres nos sentamos delante en el carro pero ella lo fue tocando, y el comenzó a besarla y a mí el pene se me explotaba de deseos por penetrarla, fuimos directamente a n casa y amanecimos haciéndolo, lo tomamos como amante semanal pero sin que las familias lo supieran, duro 2 años hasta que el chamo se mudó .

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