Teníamos algo así como 5 años de casados y ya teníamos a nuestras dos hijas. Sentía que la monotonía del matrimonio, empezaba a causar estragos en mi relación de pareja, sentí que nos faltaba algo, para darle sabor al caldo (como decimos aquí en México) a nuestro matrimonio, se lo platiqué a mi mujer, pero no llegamos a nada.
Mi mujer en esa época, era de costumbres algo pasadas de moda, sobre todo en el sexo (nada de sexo anal y nada de mamadas de verga). Aunque en la cama siempre nos damos unos buenos agarrones, siento, que nos faltaba ese toque lascivo y morboso que le da la sal a la vida y como la monotía en el sexo, le da en la madre al matrimonio, una vez se me ocurrió hacer una cosa, que después por pinche hablador tuve que acceder a hacer.
Cierto día del mes de agosto de x año, tuvimos que hacer uso de un hotel de paso para coger a gusto, ya que teníamos visitas y no era propio hacerlo ahí, en esa época vivíamos por el rumbo de Azcapotzalco y nos fuimos a un hotel relativamente cercano de donde vivíamos. Recuerdo ese día, mientras yo entraba al baño, mi mujer encendió la televisión y como de todos es sabido, siempre pasan películas cachondas, según ellos, para ponerse uno a tono.
En lo particular yo no tenía necesidad de eso, ya que mi esposa, en esa época tenía 25 años y estaba en su punto, todavía tenía el hermoso cuerpo de cuando la conocí, era dueña de un par de tetas grandes y hermosas, con las cuales me entretenía bastante y poseía amplias caderas, rematadas por un par de nalgas duras y sabrosas, todavía era un cromo mi ex mujer.
En lo particular a mí no me gustan esas películas, porque son muy obvias, yo prefiero las películas que tienen un erotismo fino, en fin, en gustos se rompen géneros. Cuando salí del baño, estaban pasando una película, en donde un negro, con una tremenda verga, se estaba cogiendo a una güera bien sabroso. No me llamo la atención que pasara eso, puesto que ese tipo de relaciones en el cine porno son muy comunes, creo yo, para usarlas en beneficio de la industria del cine porno, ya que el sexo interracial provoca tal excitación entre las personas, sobre todo entre las mujeres, desatando sus fantasías sexuales más recónditas.
Lo que me llamo la atención, es el efecto que le daba en el ánimo de mujer esa película, note, que se estaba sobando su rica cosita. Me senté al lado de ella, diciéndole ¡Mira como cogen!, le pregunte, ¿te excita ver eso?, ¿te gusta como la tiene dura y gorda?, a lo que ella me contesto muy bajito, no, sin cierta vergüenza, ¡Si!
Queriéndome pasar de chistoso, le volví a preguntar ¿te gustaría estar ahí?, ¿te gusta esa verga negra?, ella se me quedo mirando toda apenada, como una mirada de lujuria, me contesto, ¿si me gustaría mucho? Al oír eso, se me paro la verga instintivamente, el solo saber que le gustaba eso, me excito muchísimo y sin más me la empecé a coger bien rico.
Mientras me la estaba cogiendo, note que ella entre gemidos de placer, no perdía detalle de lo que pasaba en la televisión, eso me excito más y la empecé a cabalgar más y más, hasta que terminamos los dos. Yo no sé, si fue por el efecto de la cogida o por lo que estaba viendo, pero ella tuvo un largo y prolongado orgasmo.
Nos recuperamos, como veía que seguía cogiendo el negro y la güera, le seguí preguntando más pendejadas ¿Que le harías a esa vergota negra? Ella me contesto toda encendida de la cara, no te enojas si te digo, le dije, que no, me dijo, pues yo me montaría en ella y la cabalgaría como una loca, me reí nervioso, le dije ¿a poco te gustaría?, si mucho, me contesto, pero yo sé que tu no me dejarías.
Continuara…
