Calentando a mi esposa

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La mujer estaba muy excitada, sacó mi miembro y lo dirigió a su culo ayudando con sus dedos a abrirle paso hasta que entró completamente. Esperamos a que su culo se acoplara a mi sexo y mi mujer seguía un 69 con la muchacha. Seguimos hasta que ella explotó y seguidamente terminé yo dentro de su culo, arrojando esperma sobre mi esposa. Ella se acercó, la besó y le limpió la cara.

Mi nombre es Eduardo, era viernes por la tarde y me decidí a buscar a mi esposa Sandra en la oficina ya que ella siempre se regresaba en transporte publico que era más rápido.

La llamé cuando ya estaba llegando a su oficina y le pedí que bajara para salir a tomarnos algo cerca.

Ella debe ir vestida elegante a su trabajo, ese día estaba espectacular como siempre, con una falda que le llegaba más arriba de las rodillas, una camisa de seda negra y un blazer que cubría un cuerpo espectacular de piel blanca, ella tiene unos senos hermosos más grandes de lo normal y una cabellera rubia que la hace ver muy hermosa.

Cuando bajó me preguntó a que se debía la sorpresa y le comenté que íbamos a salir a relajarnos un poco, que ya había hecho todos los arreglos para que los niños la pasaran bien en la casa, así que podíamos tomarnos toda la velada.

Rodamos unos minutos y pasamos por una zona donde ella había vivido cuando joven y me comentó sobre un lugar que ella frecuentaba con sus hermanos, nos estacionamos, entramos al lugar y empezamos a tomarnos unos tragos, luego del segundo vaso me dijo que bajaría a refrescarse en el baño del local y le dije que se pusiera un poco más cómoda.

Al regresar, luego de unos minutos, se había soltado el cabello, se sacó el blazer, la camisa estaba considerablemente abierta y se acercó dándome un beso en la boca me puso sus pantis en la mano y me dijo que estaba lista para disfrutar toda la noche.

Pedimos varias copas más y aprovechaba para acariciar sus muslos subiendo un poco la mano hasta tocar su entre pierna la que noté que estaba muy húmeda, en eso se acercó la muchacha del bar pidiendo disculpas que se tardaba un poco con los tragos que le pedimos, pero que le faltaba una botella de licor que estaba en el depósito y ella no alcanzaba, que estaba esperando al otro muchacho que ya estaba por llegar, pero su mirada se iba hacia los muslos de mi esposa ya que la falda estaba un poco subida…

Al ver esto subí un poco más la falda para dejar ver su sexo depilado y le dije que si quería la podía ayudar alcanzando la botella, pero que si ella podía retribuirnos el favor. Ella sonrió pícaramente y le dijo a su compañera que regresaba en unos minutos, que iba a arreglar algo en el depósito, cuando bajamos abrió el depósito, que era como una gran bodega, y tenía una mesa para comer y un sillón que se notaba que usaban los empleados para descansar.

Al entrar ella pasó de última y cerró la puerta del depósito con llave y nos dijo en voz suave, no hay que permitir distracciones, y sin mediar más palabras empezó a besarnos a mi y a mi mujer, yo me coloqué detrás de mi esposa dejando que ellas dos se besaran de frente, sus manos hábilmente fueron desabotonando la camisa de mi esposa, se la quitó a lo que yo aproveché de quitarle el sujetador exponiendo sus grandes pechos.

Ella al verlos sonrió diciendo, acá hay espacio para ambos, a lo que empezamos cada uno a besar un seno de mi esposa, de momento nos encontrábamos y nos besábamos lo que aprovechó mi esposa para desvestirla completamente y quitarse la falda que era la única prenda que le quedaba puesta.

Ambas estaban sin ropa y yo aun estaba totalmente vestido a lo que la muchacha se volteó agarrando mi paquete y diciendo que era hora de exhibir la mercancía, ella empezó a besar a mi mujer y fue descendiendo hasta el sexo de mi mujer quien gemía cada vez más entrecortado de la excitación que tenía, mi esposa se recostó sobre la mesa pudiendo abrir más sus piernas para que ella siguiera el trabajo que venía haciendo, ella seguía comiendo a mi mujer y ella se dejaba llevar por sus labios recostándose cada vez más sobre la mesa.

Al terminar de desvestirme mi esposa estaba casi acostada sobre la mesa con sus piernas guindando hacia abajo y la muchacha del bar se la comía pero tenía su culo apuntando hacia mi, el cual empecé a besar y acariciar suavemente, le besaba alternando ambas partes y podía ver como su culo empezaba a dilatarse y su coño empezaba a chorrear, empecé a meter mi sexo dentro de ella y en el culo un par de dedos, llegando a un ritmo entre los tres cuando mi mujer explotó en un gran orgasmo…

Al finalizar ella se giró sobre su espalda colocando su cabeza al borde de la mesa y pidió que acercáramos el sexo de ella a su boca mientras yo seguía follándola, en varias oportunidades tomaba mi sexo, hacía que se saliera del coño de ella para chupármelo y chupar el sexo de ella para luego apuntar mi miembro nuevamente.

Cuando vio que la mujer estaba muy excitada sacó mi miembro lo volvió a besar dejándolo muy húmedo y lo dirigió directo a su culo ayudando con sus dedos a abrirle paso hasta que entró completamente. Ella soltó una exclamación de dolor pero seguida inmediatamente de “por favor no paren”

Esperamos a que su culo se acoplara a mi sexo y mi mujer seguía chupando la concha de la muchacha y aprovechaba para lamer mis huevos y mi verga en su vaivén. Seguimos nuestro ritmo hasta que ella explotó completamente y seguidamente terminé yo dentro de su culo, arrojando un poco de esperma sobre la cara de mi esposa. Ella se acercó, la besó y le limpió la cara.

Nos empezamos a vestir, ella nos agradeció el momento y mi esposa dijo que quería continuar la noche, ella lamentó que ahora no podría continuar con nosotros pero que ella salía temprano por que le tocó abrir, que si queríamos nos acercáramos a un lugar que estaba a solo unas cuadras, que preguntáramos por Joe, que le dijéramos que íbamos de parte de Jess, fue cuando supimos su nombre,  que allá nos podía ofrecer un masaje tantrico que no olvidaríamos y que si nos quedábamos un rato ella podría pasar por allá.

Mi esposa se estaba colocando el brasier y Jess le dijo que para disfrutar la noche eso no hacía falta, lo agarró lo metió en una bolsa de basura y le dijo, ahora si estás lista para continuar la noche, nos vemos en un rato.

Le dio un beso en la boca a ella uno a mi y puso sus pantis en mi mano y salimos del lugar, subimos, nos tomamos una copa más, esta fue por cuenta de la casa y nos fuimos a donde Joe que será otra historia.

Autor: Eduardo

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Escrito por Marqueze

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