Lee aquí la segunda parte de «Chelito: Un trío…»
Luego perdió mi mujer, le dije que se quitara el vestido y ella imitando a “chelito” lo hizo de la misma forma, después de algunas partidas más. Yo quede en calzoncillos y ellas sin nada. Yo no dejaba de mirarlas y se me estaba poniendo más dura la verga, mi ex esposa se dio cuenta de mi erección y me acaricio la verga muy discretamente, diciéndome quedito al oido, ¿Qué tienes calor mi vida?, yo le conteste, si bastante.
Chelito oyó lo que me dijo mi mujer y riendo dijo, “ha de ser por lo que estás viendo bribón”, el alcohol que habíamos bebido, empezaba a hacer mella en nosotros y cada vez, al menos yo, estábamos más calientes. Perdí mi última prenda y acabamos todos desnudos. La chelito estaba espectacular, que tetas, que nalgas y que cuerpo, yo estaba bien caliente, mi verga toda tiesa estaba en su punto. Al verme así, mi esposa dijo “vámonos para nuestra recamara, aquí hace mucho frió” y nos tomó de la manos, al principio la chelito iba gustosa, pero antes de entrar a la recamara, ella se paró y no quiso entrar, yo la mire, sentado en el borde de la cama y le dije, “si no quieres amiga, no hay problema, nada más déjame que me vista y te llevo a tu casa”, ella miro a mi ex mujer y me miro a mí y luego a mi verga, mi mujer la volvió a tomar de la mano y la hizo que se hincara frente a mí, a su vez ella hizo lo mismo, hizo que ella tomara mi verga y se la metiera en la boca, chelito era muy torpe en eso de mamar vergas, así que mi mujer le enseño como, ella aprendió muy rápido, porque ya desinhibida de rodó culpa y complejo me la estaba mamando bien rico, luego, las dos me la empezaron a mamar, turnándose para metérsela en su boca.
La verdad, yo estaba disfrutando esa mamada doble, era bastante excitante tener a mi esposa y a su amiga comiéndome la verga en toda su extensión. Después de un rato me levanté y levante a la chelito y la acosté en el borde de la cama, ella levanto y abrió sus piernas, me hinque entre ellas y hundí mi boca en esa sonrosada vagina, para nada olía mal, y su sabor era exquisito, me la empece a comer como yo sabía, recorría mi lengua sus labios, luego le daba pequeños chupetones en su clítoris, cuando lo hacia ella respingaba y lanzaba sollozos de placer, después, se paralizaba un poco, lanzando pujidos de placer, sentí sus jugos que me inundaban mi boca, había logrado su primer orgasmo de la noche, así me hubiera estado toda la noche, pero yo y ella queríamos algo más, nada más me reincorpore, le levante sus piernas y las coloque en mis hombros, le coloque la punta de mi verga en su sonrosada entrada y poco a poco le fui metiendo la verga, para mi sorpresa, estaba bastante apretada, se notaba con mucho que no recibía una verga muy seguido, se la fui metiendo poco a poco, hasta que la tuvo hasta la raíz, me encantaba el suave apretón que le daba a mi verga, iba a empezar a bombear, cuando mi es mujer, ¿Qué no te vas a poner condón?, claro que sí, pretendí bajarme de ella, pero no me dejo, ella me miro y me dijo “quiero que así me cojas, quiero sentir el roce de tu vega en mi interior” le pregunte ¿y si te embarazo? Me dijo, “no me importa”, me dije “al cliente lo que pida” y pues la empece a bombear bien rico, en estocadas largas y profundas, mientras me la estaba cogiendo, no me explicaba, porque un pendejo como su marido no atendía a su mujer que era todo fuego rico, el pensarlo me dio fuerza para seguirla bombeando a más velocidad hasta que consiguió otro orgasmo.
Luego me tendí de espaldas en la cama, le indique que se subiera, mi mujer le indico como, tomo mi verga y la apunto a la vagina de la chelito, ella se sentó en ella y al hacerlo, lanzo un gritito de placer, mientras mi mujer paso sus piernas por mi cara y me ofreció su vagina, mientras su amiga me cabalgaba ricamente al principio torpemente, pero luego como una experimentada amazona, que rico lo hacía y que rico me comía a mi mujer, la chelito, en el paroxismo del sexo, se empezó a besar con mi mujer, se lamian y se mamaban las tetas alternadamente, empecé a sentir que se iniciaba el viaje sin retorno, al primer lechazo que sintió la chelo, se empezó a sentar más rápido para recibir la leche que el inyectaba, ella gritaba, bufaba de placer, hasta que logro su orgasmo, al terminar de venirnos, los tres quedamos desmadejados, la chelito tendida arriba de mí, ensartada todavía, luego, dejó su hermoso estuche toda flácida, las dos se acostaron a la lado mío, los tres quedamos batidos por nuestros jugos, nos quedamos dormidos.
A la mañana siguiente, me despertaron las dos, me estaban mamando la verga, la cual reacciono a sus caricias, mi mujer se monto en mi verga y despues de un rato de estarme cabalgando nos venimos los dos juntos, ella me extrajo hasta la última gota de leche que tenía, nos bañamos juntos, desayunamos y por la tarde paso su marido por ella, me saludo muy amable, se fue con su mujer, pobre bien si hubiera sabido lo bien cogida que se fue, no se hubiera ido sonriendo. Tuvimos relaciones por casi un año, hasta que me regresaron a la ciudad de México, durante ese tiempo, cogímos los tres hasta cansarnos y obviamente el pinche cornudo de su marido nunca se dio cuenta.
