Lee aquí la primera parte de «Chelito (un trío bien…»
Ahí me di cuenta, que necesitaba que mi mujer le siguiera lavando el coco, para que, ella contemplara esa posibilidad, luego, después de una buena cogida que le di a mi mujer, ya calmados, ella me dijo y “si le comento lo que hacemos con otras parejas”, me pareció buena idea, nada más hazlo, con tiento y cuida que no se vaya a molestar o se enoje, hazlo de lo más natural y hazle ver, que eso no tiene nada de malo, que solo es sexo para disfrutar, días después, le pregunte a mi ex mujer si había hecho lo que quedamos, ella me dijo que si y yo ansioso le pregunte ¿Qué como lo había tomado? Ella me dijo “que al principio se sorprendió y sé turbo”, pero conforme le iba contando, ella se interesó en los destalles y después no dijo nada, pero que se dio cuenta, que se fue viene excitada”, le dije bueno, el asunto ya está en su mente, esperemos los acontecimientos.
Me tuve que ir de servicio por tres días, era diciembre y se acercaba la navidad, me toco la suerte de pasarla franco y con mi esposa, así que, invitamos a varias amistades y obviamente a “chelito” y el pendejo de su marido, llego el día esperado, llegaron todos menos “Chelito”, yo algo preocupado, le dije a mi mujer, ve a la casa de ella y pregúntale si van a venir, ella fue, se tardó un rato, luego llego con su amiga llorando, la llevamos a otra habitación y ahí la consolamos, me dijo que el buey ese se fue con su amante y la dejo sola, le dije, no te preocupes, aquí la vas a pasar bien, ya verás. La fiesta se llevo a cabo, todos se estaban divirtiendo, en especial “chelito”, quien estaba acompañada en todo momento por mi mujer.
La fiesta termino como a las dos de la mañana, poco a poco se fueron nuestros invitados y nos quedamos solos, los tres, chelito, mi mujer y yo. Los tres estábamos un poco mareados y bastante desinhibidos por los tragos que no tomamos, mi esposa nos preguntó “qué nos gustaría hacer para pasar el rato” me quede pensando y me levante para dirigirme a la recamara, regrese a la sala con una baraja española y les dije “porque no jugamos a las cartas”, ellas estuvieron de acuerdo, mi esposa se levantó, diciendo, “voy a la cocina por un poquito de vino para aderezar el juego”, después de un rato, les dije, “este juego ya me aburrió”, ellas se me quedaron viendo intrigadas, “entonces que propones”, dijeron, les dije, “hay que ver que nos jugamos, si no, no tiene chiste este juego”, nos sentamos en la alfombra de la sala y empecé a repartir las cartas, les dije, “se trata de apostarnos la ropa, así que, al término de cada mano, el perdedor se va quitando una prenda, la que indicara el ganador de la mano”.
Ellas se quedaron serias al oír mi proposición, pero después de unos breves segundos se empezaron a reír y estuvieron de acuerdo, empezamos a jugar. Ese día mi mujer vestía un vestido corto holgado y además, traía puesta una tanga negra, que mordía deliciosamente sus labios vaginales, no traía sostén, por lo que se le veían un par de tetas bastante paraditas, durante la fiesta pude notar que varios bueyes se la comían con los ojos. Chelito vestía un vestido largo amplio con mucho vuelo pegado a su cuerpo, que me enseñaba lo hermoso que era su cuerpo, pude notar que no traía sostén, ya que las puntitas de sus pezones estaban paraditos, seguramente por el roce de la tela de su vestido, era un cromo.
Por último, yo vestía una camisa sport de magas corta, unos pantalones de gabardina, calcetines y calzoncillo. Cuando perdió la primera partida nuestra vecina, yo le pedí que se quitara el vestido, ella titubeo un poco, pero por el calor de las copas que estábamos injiriendo, ella se puso de pie y en forma cachonda, poco a poco se quitó el vestido y dio varias vueltas, así pude admirar su hermoso cuerpo desnudo, el par de hermosas tetas que tenía y sus amplias caderas y sus hermosas nalgas apenas tapadas por un cachetero negro de encaje, esa visión me puso a mil.
