De la fantasía, a la realidad

escapada erotica

Todas las entradas publicadas, todos los relatos, son mera fantasía. Amo mucho a mi mujer, y desde que le conté mi fantasía de hacer un trío, pero no con otra chica, sino con otro chico, para darle a ella muchísimo placer, escribí unos cuantos relatos… ella los leyó, y fantaseó con ellos. Algunos le gustaron más, otros menos.

Aparte de fantasear con relatos, también empezamos a jugar en la cama, mediante dildos, poniéndole a ella un antifaz… todo para que imaginara como sería tener dos pollas para ella. Y yo notaba que ella disfrutaba. El estrés, los niños, no aparcaron mi fantasía. Una noche, después de leer un relato, ella me confesó como se imaginaba el trío con otro hombre. Y mi mente empezó a maquinar. Ya no había vuelta atrás. Pero empecemos por el principio.

Mi mujer y yo, matrimonio felizmente casado, estamos en 37 yo y 33 ella. Yo soy alto, fisicamente atlético, media barba. Ella, bajita, con cara de niña, guapísima, pelo castaño con mechas rubias, larga melena, pechos voluminosos sin ser enormes, culito apetecible, piernas bien torneadas (de gym)…

Una vez supe lo que mi mujer quería, empecé a buscar en foros por internet. Encontré varias posibilidades, pero como planeaba una escapada a Ibiza en nuestro aniversario, me decidí por un muchacho de allí. En la foto, se le veía un cuerpo cuidado, de gym, y anunciaba que buscaba parejas liberales para salir y lo que surgiera. Tenia 27 años. Le escribí, y tras unos cuantos intercambios de correos, descubrí que era muy majo, soltero, se llamaba Fabián, era andaluz de nacimiento pero llevaba tiempo en Ibiza. Pude ver una foto de su cara y vi que era el tipo de mi mujer, moreno, guapete, con ojos verdes. Supe también que ya tenía experiencia en trios, y cuando le conté que sería nuestra primera vez, lo noté muy emocionado, pues le excitaba la oportunidad. Decidí actuar como quería mi mujer, así que no le conté nada a ella. La idea era tener un encuentro casual, de fiesta por Ibiza. Quedamos en decir que nos conocíamos de mi época de camarero en Gran Canaria. Y le propuse que se ligara a mi mujer, si podía. Y que si surgía, haríamos el trio tan esperado. Pero si no salía bien, debía desistir y lo dejaríamos.

A Fabián el plan le pareció bien. Le mandé un par de fotos, y quedó encantado con mi mujer, diciéndome que normalmente lo había hecho con gente más mayor, y que le apetecía mucho que la cosa fuera bien.

Durante los dias previos a nuestro viaje, intercambié con Fabián unos cuantos whatsapps, que borraba automáticamente para que mi mujer no sospechara nada. Me cuidé mucho de no decirle absolutamente nada a ella, y de actuar con normalidad.

Por fin llegó la escapada, era solo un fin de semana pero seguro que valdría la pena. Llegamos al hotel, por la mañana, deshicimos el equipaje, y nos cambiamos para ir a refrescarnos a la piscina. Nos dimos un buen baño, nos acaramelamos, y estuvimos disfrutando. El calentón, por mi parte, era grande, y no dejaba de arrimarme a mi querida esposa, queriendo ponerla caliente, mientras nos bañábamos. Ya en la habitación, antes de ir a comer, noté que me quería follar, pero no la dejé, con la excusa de que teníamos reserva para comer en un famoso chiringuito de playa. Quería a mi mujercita muy caliente y cachonda. Fuimos a comer y disfrutamos, para luego tumbarnos a gusto en la arena, donde estuvimos siesteando, tomando el sol y refrescándonos un buen rato. Con la tontería, fuí yendo y viniendo del chiringuito, nos dió por los mojitos, y noté como mi mujer estaba achispada. No paraba de buscarme, de acariciarme. Estaba preciosa, con un tanguita negro y en topless. Pensé que sería un buen momento para contactar con Fabián. En una de mis escapadas al chiringuito, lo llamé, le conté como nos iba, y le mandé nuestra ubicación. Me dijo que estaba en la misma playa, y que se venía en un rato.

Me senté con mi mujer a tomarnos el tercer, creo, mojito de la tarde. Nos reíamos, nos besábamos, nos metíamos mano… estábamos muy a gusto. Notaba el deseo en cada una de sus caricias. Yo tambíen la deseaba mucho. Pensé que si no llegaba Fabián pronto, me la llevaría al hotel a follarmela de una vez. Pero de pronto escuché una voz detrás de mi:

-Jose?

Me giré, y ahí estaba Fabián, lo había visto en foto y era tal cual, buen cuerpo, un poco más bajo que yo, guapo de cara con media barba, tez morena, ojos verdes. Su torso desnudo dejaba ver unos abdominales bien cuidados.

-Coño! -Exclamé levantándome- ¿Fabián?

Lo abracé y sonreímos, actuando como si nos conociéramos.

-Cariño -le dije a mi mujer, que se estaba levantando- este es Fabián, un amigo de canarias. Fabián, esta es mi mujer, Carla.

Se dieron dos besos, y reparé en que mi mujer se ruborizaba, supongo que por ir algo ligera de ropa, junto con que Fabián era su “prototipo”…

-Y que te cuentas tio? -me dijo Fabián-

-Aqui, de escapada con mi señora. Por fin dejamos a los crios. Está bien de vez en cuando.

-Ah, que bien, que suerte -dijo Fabián sonriéndole a mi mujer-

Ella le devolvió la sonrisa:

-Pues si, está muy bien.

-Oye muchacho, porque no te tomas una copa con nosotros? -intervine-

-Me parece bien.

Fui al chiringuito y dejé a mi mujer con Fabián, para que se fueran conociendo. Al llegar me encontré a mi mujer riendo, algo gracioso le habría dicho.

-Vaya, que bien lo pasais… -comenté-

Pasamos un buen rato, entre risas y copas. Fabián resultó ser muy educado, gracioso y seductor. En ningún momento fue a saco a por mi mujer, sino que actuó con naturalidad, consiguiendo que la cosa fluyera, y que el ambiente fuese relajado y agradable. Tras un rato, Fabián nos comentó:

– Chicos, tengo que regresar a mi lugar. Vine solo (ya nos había contado que no tenía pareja, que había roto hacia unos meses con su ex….) y dejé mi toallá más allá, en la zona nudista. Voy a seguir tomando el sol un rato más allí… Si me quieren acompañar…

-Pues no me vendría mal ponerme el culo un poco moreno -comenté entre risas- vamos, cariño?

Mi mujer me miró con una sonrisa, pero ruborizándose un poco….

-No sé..-vi que miraba a Fabián, y este le guiñaba un ojo mientras le decía: -Venga, mujer, seguiremos charlando un rato, me caíste muy bien. Anda que no tuvo suerte este energúmeno de llevarse una mujer como tú -dijo mientras me frotaba la cabeza-

Me levanté, recogí mi toalla y mi mochila, y le tendí la mano a mi mujer, quién levantando los dos hombros en señal de “que le vamos a hacer”, se levantó conmigo y para allá que nos fuimos.

No anduvimos mucho, unos treinta metros, y empezamos a ver gente desnuda. Fabián se paró en su toalla, había sitio suficiente al lado. Acomodámos nuestras toallas, y yo me quité, sin pensarlo, el bañador. Me quedé desnudo y dije:

-Me voy a refrescar…

Fabián hizo lo propio, y pude ver que calzaba una polla, en reposo, bastante más grande que la mía.

-Yo también, -dijo-

Mi mujer se quedó sentada en su toalla. Supuse que no sabía si quitarse el tanga o no.

-Ven a refrescarte con nosotros mi vida!! Disfruta Ibiza!! Que aqui no nos conocen!! jajaja.

Para mi sorpresa, mientras Fabián se adentraba en el agua, pude ver como Carla se quitaba el tanga, dejando su hermoso coñito depilado al aire, y se venía sonriente hacia mi. Me dió la mano y fuimos para adentro. Nos besamos en el camino. Varias veces. Cuando ya estábamos a la altura de Fabián, este nos interrumpió:

-Como se nota que están de luna de miel, pareja!! jajajaja

Nos reímos los tres, y estuvimos un rato de charla en el agua, desnudos. Al rato Fabián se salió, y me quedé a solas con Carla. No tardó en rodearme el cuello con sus brazos, en acercar su pecho a mi pecho, en rodearme con las piernas dejando que mi polla rozara su coñito. Me besó.

-Que tal amor? Lo pasas bien?

-Disfruto – me dijo-

-Que te parece Fabián?

-mmmm… -rió picarona- es muy majo.

-Si, muy majo, muy buena gente. Pero vamos, he visto que no lo perdias de vista. Y más cuando se quitó el bañador y dejó esa polla al aire….

-Cariño… -dijo mordiéndome una oreja- que me pones cachonda….

Seguimos besándonos, ella buscó con su mano mi polla y empezó a masturbarme. Yo le agarraba fuerte el culo, atraiéndola hacia mi. Empecé a masajearle el clítoris mientras la besaba con pasión. Menudo calentón.

-Joder nena, no pares…. -le dije-

Me estaba haciendo una paja descomunal. No tardé en descargar, noté como a ella le ponía notar mi polla hinchándose en cada descarga de leche.

-Joder, que cachonda me tienes cabrón -me dijo-

-Pues yo ya estoy listo, -dije riéndome- como no te ligues a Fabián….

-Pues a lo mejor me lo ligo -dijo para mi sorpresa- Y salió del agua en dirección a las toallas.

Pude ver, para mi sorpresa, como al llegar se tumbaba al lado de Fabián, en mi toalla, boca abajo. Me fuí para fuera. Fabián descansaba tumbado boca arriba, con la polla morcillona. Mi mujer, a su lado con los ojos cerrados, el culito al aire…Me tumbé a su lado, boca abajo, y me quedé traspuesto.

Al despertar, había pasado una media hora, el sol me abrasaba la espalda. Me di la vuelta, y reparé en que mi mujer y Fabián no estaban. Los vi en el agua, charlando. No estaban muy alejados el uno del otro. A juzgar por la distancia, la polla de Fabián debía estar al alcance de la mano de mi mujer. O de la pierna, si la empujaba una ola. Ese pensamiento me puso chachondo. Noté un chispazo en la polla. Me levanté y fui hacia ellos.

-Que buena siesta -dijo mi mujer-

Me coloqué detrás de ella y la besé en el cuello, pegando mi cuerpo al suyo, dejando que notara mi polla morcillona en su culito.

-Vaya -dijo girando el cuello para besarme- te has despertado juguetón…

En ese momento me percaté, dado que el agua estaba muy transparente, de que Fabián tenía la polla prácticamente en erección, y se la tocaba aprovechando que mi mujer me estaba besando.

-Parece que no soy el único -dije mirando a Fabián- Que le has hecho a nuestro amigo?

-Yo nada… -dijo coquetona- sólo hablábamos de sus novias, porque le dije que un tio tan guapo no es normal que esté solo…

-Es verdad -dijo Fabián- perdona pero el calentón lo llevo porque hace meses que no follo, y tener una hembra como tu mujer tan cerca….

-No pasa nada -dije besándo de nuevo el cuello de mi mujer, y empujándola adelante, adrede… En ese momento me quedé pegado a su espalda, mi polla apoyada en su culo, y ella para no caerse se abrazó al cuello de nuestro amigo, quién la sujetó por la cintura para no caer hacia atrás. Carla tuvo que notar la polla tiesa de Fabián en su vientre. Supongo que fue demasiado para ella. Miró a Fabián y se besaron. Yo la besé en la espalda. En el cuello. Ella se giró a besarme, y pude ver, que se separaba de Fabián, para agarrarle la polla bajo el agua. Mi “amigo” aprovechó para agarrarle una teta, y saborearla sobre el agua. La cosa estaba poniéndose recaliente…. Mi mujer se volteó, y me agarró mi polla también, quedando entre los dos, con una polla en cada mano. Yo la besaba el cuello en un lado, Fabián en el otro…

-Chicos -advertí- estamos dando un espectáculo.

-Si quereis ir a otro lado vamos -dijo Fabián- Yo entro a trabajar dentro de tres horas (eran las ocho, y Fabián trabajaba en una discoteca)

-Vamos al hotel, mi vida? -Le pregunté a Carla-

-Si…-dijo, mirándome a los ojos con cara de deseo. Sus manos soltaron nuestras pollas, y se fue hacia la orilla. Fabián y yo esperamos un rato, a que nos bajara el calentón, y salimos. Al salir, recogimos y nos pusimos el bañador. Mi mujer por su parte se puso un vestidito playero, blanco, encima. Dejaba adivinar sus curvas, y sus pezones erectos por la excitación del momento. Estaba alucinante. Nos pasamos por la ducha, y fuimos para el coche. Mi mujer y yo ibamos agarrados de la cintura, Fabián venía al lado. Nadie decía nada. Temí que el calor del momento desapareciera, que mi mujer se echara atrás.  Al llegar al coche, Fabián se sentó atrás, y mi mujer subió al copiloto. Había pensado que si se sentaba atrás con él, la cosa seguiría caliente, pero al sentarse a mi lado, pensé que ya no deseaba seguir. Arranqué el coche, y la besé con pasión en los labios.

-Cariño -le dije- te amo. Disfruta el momento, no te sientas con miedo. Yo no lo tengo, deseaba un encuentro así. Donde lleguemos depende de ti.

La besé de nuevo, y puse el coche en marcha. Mi mujer siguió besándome el cuello, y su mano buscó mi paquete. Buffff… que tigresa, parecía que el show seguiría un rato. Con habilidad, me sacó la polla por el lado del bañador, y se agachó a chupármela. Que rico mama la verga mi señora, y con que ganas lo hacía en esta ocasión, se notaba que estaba cachondísima. Miré a Fabián, y comprobé que no perdía detalle de la mamada. Se bajó el bañador, y empezó a masturbarse, sentado atrás en el medio del asiento. Para mi sorpresa, mi mujer miró hacia Fabián, y le agarró la polla con la mano izquierda, empezando a pajearlo, mientras me chupaba rico a mi. La cosa estaba recaliente, el deseo por follarnos a los dos de mi mujer era evidente. Yo ardía en deseos de que gozara como una perra, de que disfrutara de un sexo sin tapujos. Lo había fantaseado a veces, y estaba sucediendo.

-Chicos, llegamos al parking -advertí-

Fabián se subió el pantalón, y mi mujer se incorporó. Nos bajamos del coche, y le indiqué a Fabián el numero de habitación, pidiéndole que viniese en unos minutos.

Llegamos a la habitación, y dejamos la puerta con el cartel de “no molesten”, pero entreabierta, para que nuestro invitado llegara. Besé a Carla con pasión y fuimos directos a la ducha. Nos quitamos la poca ropa que nos cubría y nos metimos bajo el chorro de agua, besándonos con mucho deseo, con mucha ansia. Bajé a besarle las tetas, bajé por su vientre, deseaba su sexo…. volví a subir, ella me agarró la polla, que estaba durísima… nuevamente la besé. En ese momento notamos la presencia de Fabián, que entraba en la ducha, desnudo. Empezó a besar a mi mujer por detrás, por el cuello, por los hombros, por la espalda… ella giró el cuello y lo besó, mientras le agarraba la polla. Ahora, tenía una polla en cada mano, y de repente se agachó, quedándose en cluquillas, y empezó a pajearnos. Miraba una polla, y miraba a la otra, y su mirada expresaba un deseo que me reconfortaba. Verla así era para mi una fantasía, y me ponía a mil. Carla empezó a chuparmela, mientras seguía pajeando la polla de Fabián. Luego, se metió la polla de Fabián en la boca, mientras me seguía pajeando a mi. Iba alternando, chupando ara una polla, ahora otra. Que rica se veía, parecía una porno, estaba fuera de sí. Apagué la ducha,  y salí afuera. Mientras me secaba, vi como mi mujer seguía chupando ese pollón a aquel desconocido. Sentí un deseo enorme de follármela.

-Vamos a la cama -dije-

Fabián levantó a mi mujer, que parecía no querer soltarle la polla, agarrándola de las manos. Salió y se secó, mientras yo cubría con una toalla a mi mujer para secarla, besándola de nuevo.

-Quieres el antifaz, amor? -Le pregunté-

Su respuesta fue afirmativa, y fui a por ello. Fabián se fue para la cama mientras yo tapaba los ojos a mi mujer, y la conducía hasta la cama. Nuestro invitado esperaba tumbado, boca arriba, con la polla tiesa. Debía de medir-le unos veinte centímetros, sin duda mi mujer no había probado una polla así nunca, pues prácticamente desde los diez y ocho estaba conmigo, y la mía rondará los quince. La arrodillé en la camba, entre las piernas de Fabián. Ella palpó sus piernas, y subió buscando aquella polla, que volvió a meterse en la boca en cuanto la encontró. Fabián gozaba la mamada de mi mujer, con los ojos cerrados. Yo me puse protección y penetré a mi mujer desde atrás, con furia. Mi polla resbaló hasta los huevos dentro de su coñito , que estaba lubricadísimo, mi mujer dio un respingo, un suspiro, y empecé a follarmela, al ritmo en que ella chupaba la polla de nuestro amigo.

Estuvimos así un buen rato, hasta que Fabián interrumpió a mi mujer separándose de ella…

-Quiero follarte…-dijo-

Mientras seguía follando a mi mujer desde atrás, se lo pregunté:

-Quieres probar otra polla amor, quieres que te folle nuestro amigo?

-Si, oh, si, si, si….. – gemía ella, en el vaivén de mis embestidas.

-Me salí, y mientras Fabián se colocaba un condón, tumbé a mi mujer boca arriba. Ella se quedó con las piernas abiertas, los pezones erectos, las mejillas sonrojadas, el coñito, depilado, y húmedo… estaba divina… Fabián se recostó sobre ella, y pude ver como, levántadola de las caderas, le metía aquel trozo de carne lentamente.. Carla suspiró, yo estaba al lado de su cabeza, sujetándole la mano, la cual ella me apretó con fuerza. Poco a poco, la polla de nuestro amigo terminó de entrar en su coñito, y empezó un suave ritmo de mete y saca. Mi mujer suspiraba en cada embestida de ese pollón. Yo le ofrecí mi polla, la apoyé en sus labios. Ella no lo dudo y se la introdujo en la boca, agarrándola con la mano. Mientras me mamaba la verga, sus tetas se movían al vaivén de la follada de Fabián. Esté aprovechaba y no perdía ocasión para agachar el cuerpo y buscar el rico manjar de sus pezones. Tras un rato en esa postura, mi mujer dejó de chuparme, se la sacó de la boca y me la agarró con fuerza. Notaba como íba a correrse -oh, sí, sí, -gemía – sí, sí, joder…. tuvo un orgasmo intenso, mientras nuestro amigo seguía follándola, esta vez con mas fuerza en cada embestida… ella volvió a meterse mi polla en la boca, y seguimos un rato…

Me aparté de mi mujer, y le indiqué a Fabián que parara. Notaba a mi mujer exhausta, que buen orgasmo había tenido… pero aún había tiempo para un poco más. Intercambiamos posiciones, y fui yo el que estuvo un rato follando, notando su coñito empapadísimo, viendo como mamaba con ansía el pollón de nuestro amigo. Al rato me salí, y le indiqué a Fabián que se tumbara. Guié a mi mujer para que se sentara encima de él, no hizo falta mucha ayuda, Carla cogió la polla de Fabián y la apuntó hacia su coño… lentamente, esta se perdió de vista, en el interior de su cueva… hasta que su culo se sentó encima de nuestro amigo. Que visión más exquisita. Carla empezó a mover las caderas, en un vaivén lento. Sin duda disfrutaba de esos veinte centímetros de carne en su interior. Se recostó, y Fabián aprovecho para comerle las tetas, que se tambaleaban con el mete saca. Desde atrás, pude observar el coñito de mi mujer, abierto por ese pollón que entraba y salía de ella dándole tanto placer. Me unté la polla con gel lubricante (no era la primera vez que le follaría el culo), y me acerqué por detrás, buscando la postura más adecuada… Se detuvieron para dejarme colocar la punta de la polla en su orificio trasero. Mi mujer suspiraba, gemía… la notaba en éxtasis. Poco a poco mi polla se hizo hueco, y entro en su estrecho culito. Fabián, ante mi indicación, empezó a moverse desde abajo. Por fin, mi mujer recibía el sandwich que otras veces, en nuestros juegos, en nuestras fantasías, le había realizado jugando con algún vibrador. Esta vez, era real, mi polla metida en su culo, ya hasta los huevos, notando como la polla de Fabián le iba follando por el coñito. Mi mujer cada vez gemía con más ganas, nunca la había notado de aquella manera, pensé que alguién en el hotel nos oiría desde el pasillo…- siiiii, ooohhh, dioooos, siiiii, jodeeeer- ella, que no solía “gritar” excepto cuando se corría, estaba gozando, gozando como una perra, y a mi verla disfrutar de esa manera me encantaba, me excitaba muchísimo. Fabián empezó a contraer el rostro, y a decir:- oh, joder, si, que buena estas, que tetas tienes joder… me corro…. siiiii- y sin duda se corrió, pues hasta yo noté en mis huevos, los espasmos de la polla de nuestro amigo… y eso debió ser el sumum para mi querida esposa, que agarró con fuerza las sabanas mientras chillaba en un orgasmo immenso… no quería quedarme sin correrme, y empecé a acelerar mis embestidas, mi mujer tenía ya el culo bien abierto a mi polla, en su corrida, estaba moviéndose, podía ver todo mi falo entrando y saliendo de su culo, mientras la polla de nuestro amigo seguía alojada en su coñito… -siiiii- exclamé mientras derramaba en su interior toda la leche que mi polla brindaba…. -jodeeeer–

Seguimos unos segundos, mi polla se salió de su culo, derramándose restos de mi esperma hacia el exterior. Mi mujer estaba tumbada, totalmente apoyada sobre el pecho de Fabián. Su respiración era entrecortada, parecía que le faltaba el aire. Sin duda había sido glorioso. Al rato, se salió, y se fue al baño. Fabián nos indicó que se tenía que ir a currar, se vistió y nos invitó a pasarnos por su discoteca más tarde.

Yo me quedé duchándome con mi mujer, que se veía más sonriente y guapa que nunca.

-Disfrutaste vida?

-Mucho, amor. Gracias – me abrazó bajo la ducha, besándome-

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