Lee aquí la tercera parte de «El Amigo de mi Mujer (El principio del Fin)»
En honor a la verdad, me quede entre sorprendido y excitado, por la mamada que le estaba dando a su amigo, mi vieja estaba desconocida, el nada más resoplaba fuertemente y lanzaba bufidos, mi vieja se la siguió chupando desde la punta hasta el tronco, pasando por los huevos, que también sobo y chupó con lujuria y lo hubiera hecho toda la tarde, si no le hubiera dicho su amigo que parara con la mamada, porque lo iba hacer que se viniera y eso no quería él.
Cuando se la quiso coger, les dije que pararan para ir por un condón, salí de la recamara, tarde en encontrar uno, regrese y cuando lo hice, ya era demasiado tarde, ella estaba acostada con las piernas abiertas y el negro estaba colocado entre sus piernas, agarro con una mano su vergota y le restregó varias veces la gruesa cabezota en sus labios vaginales, mientras ella abría más sus piernas, preparándose para recibir esa tremenda verga. En un movimiento lento de caderas se la fue clavando con trabajos hasta el tronco, Yo estaba excitadísimo, yo no me quería perder ningún detalle, quería ver como entraba y como salía de la vagina de mi mujer esa vergota, quería ver el contraste de su piel clara y de sus labios sonrosados que apenas abarcaban esa gruesa verga, con la piel negra de esa enorme verga, cuando entrara en lo más íntimo de mi mujer.
Eso me enardecía, al principio no podía metérsela toda, pues ella se quejaba mucho, yo le pregunte, porque se quejaba, ella me decía, porque se sentía que esa verga la llenaba todita y que le hacía daño, pero a la vez, esto le daba un gusto enorme, ella me tomo la mano, me apretaba la mano muy fuerte, cada vez que la embestía con fuerza el negro. Yo le preguntaba que como se sentía, ella entre sollozos, quejidos y gritos de placer, me decía que “llena”, que se sentía llena por la verga que se estaba comiendo. Cada vez que el negro la penetraba, ella lanzaba unos gritotes, que tuve que encender el estéreo de mi hijo y subirle el volumen, para que no se oyera, lo que estaba pasando en mi casa.
De repente mi vieja, entre sollozos de placer, empezó a pedir que fuera más despacio nuestro amigo, rápidamente, le dije, que le bajara la velocidad a las estocadas y que lo hiciera más suave, a lo que me contesto entre resoplidos, que estaba muy buena mi vieja, yo le dije, que le diera tiempo a que se acostumbrara a su vergota, le indique que se la clavara hasta el fondo con suavidad y solo cuando ella le pidiera más, solo entonces, es cuando se la podría clavar con toda las ganas.
Luego, su amigo, se acostó en la cama boca arriba, ella se subió en el, tomo la verga y se la restregó varias veces en la entrada de su vagina, después, se sentó en ella y poco a poco, se la fue clavando hasta el tronco, ya con la vergota bien enchufada hasta el fondo, lo empezó a cabalgar sabrosamente, cabe hacer mención, que esta posición siempre le cansaba cuando cogíamos, no le gustaba y terminaba por bajarse, en ese momento, quería averiguar si se bajaría de él.
Empezó a cabalgarlo con gusto, era muy excitante para mí, ver que se tragaba esa verga en cada sentón, se notaba que estaba disfrutando esa vergota. Esa verga la sometía a un buen mete y saca sin parar y la verdad, yo empecé a tener mis dudas, de ese cansancio que mostraba conmigo, ahora vería si se aburriría pronto, cosa que no hizo y me puso a pensar, su amigo no aguanto mucho esa sabrosa cabalgata, viniéndose profusamente dentro de ella, al sentir los chicotazos de la venida, la muy golosa, siguió cabalgándolo, hasta quedarse completamente estática sobre esa tremenda verga, la cual se desenchufo de ella solita toda flácida, solo hasta ese momento se bajó de él.
Después de recuperarse, nos fuimos a dormir a nuestra recamara, nos quedarnos profundamente dormidos, al otro día muy temprano, me desperté con muchas ganas de coger con mi mujer, con la mano la busque, ella no estaba en su lugar, luego, luego, me imagine en donde estaba, sigilosamente me fui al cuarto de nuestro invitado y lo que vi, no me gusto, ella estaba ensartada arriba de ese cabron, lo estaba cabalgando a todo lo que daba, ella se sorprendió cuando me vio y entre sollozos de placer, no me dijo nada. Encabronado los deje solos, tardaron un buen rato en salir, se fueron a bañar, los seguí discretamente, estaban cogiendo otra vez, pero lo que más me impacto, fue oír que mi mujer gritaba que se la cogiera como siempre, “ese como siempre, no me gusto” y me hizo sospechar, que esos dos hijos de la chingada, eran más que amigos, así que, pensé en romperle la madre a los dos y más cuando alcance a escuchar, que el buey ese le decía, “que luego la veía y que ella sabía en dónde”, le pedí un taxi, no tenía humor de tenerlo cerca, porque había la posibilidad de partirle la madre.
Cuando se fue, le dije, caray, güera, como eres cabrona, porque no me dijiste que ibas a volver a coger con él, encabronado, yo le hice saber, que lo último que hizo no me había gustado, le reclame, que por lo menos me hubiera avisado, el que, ella se había ido por la libre, la verdad no me gusto nadita. Si bien es cierto, que siempre se había comportado con lealtad conmigo y que admiraba su buen hacer día con día, lo que sucedió al último, me ha tenido muy pensativo, sobre todo, por la forma en que monto a ese guey.
Se preguntarán y dirán, que pinche delicado soy, pero una de las claves para que este tipo de encuentros se haga sin problemas, es que los dos estemos de acuerdo en hacerlo, cuando uno de los dos se va por la libre, empiezan los problemas. Problemas que empezaron tiempo después y que provoco que nos divorciáramos, ya les contare, en un relato próximo.
Lo cierto, es que disfrute lo que hicimos ese día, para esa ocasión deseábamos algo diferente y a pesar de todo lo que paso, después en la vida de los dos, sigo pensando, que es justo que una mujer satisfaga sus fantasías sexuales, a la hora que sea y con quien sea, siempre y cuando se haga de común acuerdo y con el consentimiento de la otra parte.
También es válido, que en nuestra vida sexual haya variedad, acuérdense que la “rutina” es el peor enemigo de un matrimonio. Yo siempre he dicho, que es válido disfrutar el sexo de la forma más sana, según el criterio de cada uno y con el respeto que merecen los demás, lo cual es una formula básica del convivir de las personas en general. Saludos

Un comentario
Dejar un comentario