El CURITA

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Era el verano, el mes de Marzo cuando conocí a Hilmer, un sacerdote de la parroquia de mi barrio, era bajito, de cuerpo macizo y lucia un pecho velludo, unos gruesos bigotes oscuros y unas enormes cejas pobladas que marcaban su personalidad firme y segura, nos hicimos amigos porque el hacia obras de bien social con los niños, a mi me gustaba verlo en ese plan atendiendo a las personas y siendo siempre tan servicial, debe ser por ello que me fije en él…

Pero eso de usar sotana como que paraba mis deseos por él, además cada noche fantaseaba haciendo el amor… era perturbador pensar que un ministro pueda fornicar con alguno de su propio sexo, eso me atormentaba día a día y mucho más cuando lo veía…¿pero que podía hacer?, así fueron pasando los días y seguíamos trabajando juntos…hasta que una noche de sábado asistimos a una pequeña fiesta de una de sus feligresas y bebimos un tanto, ya después del baile se hizo un poco tarde y subí al auto para que me llevara a casa.

Manejando en la noche me comentó que tenia en la parroquia un vino que le habían enviado de Italia…eso me sonó a invitación, la cual acepté sin titubear…llegamos a la parroquia y en el despacho dispusimos de una mesa y del mueble para acomodarnos y beber, allí conversamos tendido…así que entre charla y charla me contó de un viejo amor que le rompió el corazón, una chica de su pueblo a la que dejó al momento de ordenarse…

Sus ojos se llenaron de lagrimas y lo abracé, él también me correspondió abrazándome fuerte…en ese momento sentí su cuerpo y no lo soltaría por nada del mundo…ya sin remedio me acerqué a su rostro y nos miramos uno al otro por unos segundos…él pronuncio mi nombre y no pude contenerme…lo besé sin parar, sentí su saliva entrar en mi boca.

Sin parar de besarnos él bajó por mi cuello lamiendo cada parte de el, sentí rozar sus gruesos bigotes por mi rostro, el jadeo me excitaba más y más, ya no pude contenerme, mis manos bajaron hacia su cremallera y sentí su miembro palpitando, sin decir palabra él se paró y bajándose los pantalones cogió mi cabeza e introdujo su miembro en mi boca….

Estábamos pecando, pero era una oportunidad que no perdería, se sacó la camisa y me miraba fijamente al rostro mientras manejaba mi cabeza a su antojo, yo acariciaba sus pechos y presionaba sus pezones para excitarlo más…su miembro alcanzó su máxima dureza gracias a mi lengua y mis labios que dibujaban su enorme cabeza, sus vellos eran gruesos y oscuros como los de su bigote…

Me desnudé y sentado en aquel mueble Hilmer me levantó de piernas y empezó a introducir su lengua en mi culo…el placer era indescriptible porque yo lo deseaba mucho…me dejaba llevar por el momento a pesar del sentimiento de culpabilidad que me generaba, él insistía con la lengua hasta hacerme gemir.

Con gran delicadeza me tomó de la cintura y se sentó en el sillón, me tomó de las caderas y me llevó hacia su miembro, nuestros pechos se juntaron rozándose, mi ano ya había sido lubricado para someterme a sus deseos…suavemente me fue penetrando, sentía como de a pocos su grueso miembro se introducía en mi, yo hacia presión para demostrarle que lo queria con fuerza, él no se movía…

Empezó a succionar mis pechos…yo acariciaba su rostro, era algo siempre soñado, empecé a moverme suavemente para evitar que eyaculara, nos besamos y luego me dijo…siempre quise acostarme contigo, ahora será nuestro secreto…sintió que le debía el mundo entero.

Nos tomamos de las manos entrecruzando los dedos y así cogidos me fui echando hacia abajo para hacer tensión entre su miembro y mi culo, no dejaba de moverme para lograr hacerlo explotar, cada vez me obligaba a que me moviera más…

En verdad lo sentía dentro de mi…su grueso miembro taladraba mi culo…que más podía pedir…su rostro era de placer, no me quitaba la mirada como recriminándome algo, como que lo llevaba al p

ecado…pero cerraba los ojos y jadeaba consintiendo aquel sacrilegio, mi espalda llegó hasta el suelo sin perder el ritmo de la fricción de la penetración…

Era hermoso, era vibrante, luego me impulsé para volver hacia su pecho y nos besamos, si, ya les contaré los otros….

Autor: SERGIO

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Escrito por Marqueze

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