Lee aquí el primer capitulo de «La primera vez de mi madre…»
Sin decir nada más clavó su cálida lengua en mi boca, se movía ricamente en mi boca, la metía y la sacaba y entonces depositó su saliva sobre mi lengua, la cual me la trague gustosamente, me agarré fuertemente de sus nalgas y me pegue como lapa a ella. Ella me empezó a cabalgar ricamente, después de lograr su primer orgasmo, me recostó boca arriba, y se prendió a mi verga, toda mojada por sus jugos, se la trago toda, le daba lengüetazos por todas partes, mientras se tragaba mi verga, ella me masajeaba los huevos, la mamada estaba rica, pero había el peligro de que me viniera, así que, hice que parara tan sabrosa mamada, la acosté boca arriba, me subí en ellas le empece a mamar sus tetas,
que alguna vez me alimentaron y que ahora eran el objeto de mi placer, empecé a jugar con sus pezones, al tiempo que le decía, “me vuelven loco tus tetas mama, es tan excitante tu hermoso cuerpo”, mientras se las masajeaba, yo, no paraba de morder y chupar sus pezones. Así estuvimos un buen rato, luego, se dio la vuelta y se tendió boca abajo, solo para que lentamente subiera sus caderas y parara las nalgas, hasta colocarse en cuatro patas con las nalgas al aire, al verla si, casi me vuelvo loco.
Estaba absolutamente excitado, ella, en esa posición, me dijo, te gusta lo que ves, ¿tu mamá te está dando gustito cariño? Así, en esa posición empecé a masturbarla, mis dedos entraban fácilmente en su húmeda vagina, después le metí uno de mis dedos en el orificio diminuto de su ano. Como vi que mi madre respingó, le pregunte ¿Te duele, mamita? ella solo pudo asentir con la cabeza, se tendió boca abajo, me subí encima de ella, y le dije quedito, mamita quisiera cogerte por el chiquito, ella, se quedo pensativa, me dijo, “por ahí no, nunca lo he hecho por ahí” le dije al oído, “no te preocupes mama lo voy hacer delicadamente” por fin ella acepto, reiterándome que lo hiciera delicadamente, ya que era su primera vez, le dije que sí, la volvía a colocar en cuatro patas.
Rápidamente tome un pomo de vaselina, que mi madre tenía en el buro de su cama, tome con un dedo, una buena cantidad, se la empecé a untar en su ano, al tiempo que le daba un suave masaje, mientras lo hacía, mi madre lanzaba gemidos y suspiros profundos de placer, como vi que ya estaba lista, me unte bastante lubricante en toda la verga, sin una palabra más, apunté la cabeza hacia aquel agujerito y la apoye fuertemente en su ano y poco a poco, con mucha dulzura, se la empecé a meter, cada vez que le daba un pequeño empujón, mi verga se abría poco a poco en su recto, de vez en cuando, detenía la penetración, para que ella se acostumbrara y para que no le doliera mucho. Después de un rato, se la metí toda, cuando ella la sintió toda adentro, mi madre lanzo un grito de dolor y de placer, todo espantado, le pregunte, ¿quieres que te la saque mama?, ella me dijo que no, pero ella estaba llorando, yo no sé, si de placer o de dolor, al verla así, le dije, “sabes que mama, te la voy a sacar poco a poco, no quiero verte sufrir”, me estuve un rato quieto saboreando el suave apretón que recibía de su recto, poco a poco se la saque, al tenerla toda afuera, ella lanzo un fuerte suspiro y se dejó caer toda desmadejada.
La verdad, me dio miedo verla así, me fije para ver cómo estaba, ella abrió los ojos y me dijo, “que rico estuvo, pero no me lo vuelvas hacer cabron, con una vez basta”, como vio, que a pesar de todo seguía con la verga parada, me dijo, “vete a lavar tú cosa y ven con tu mami que te quiere mucho”, me lave tan bien como pude, por efecto del agua se me bajo la excitación, regrese con ella, al ver mi verga flácida, me dijo que me acercara al borde de la cama, en donde estaba ella acostada, me dijo acércate, y parado, me empezó a mamar la verga otra vez, lo hacía con bastante gusto.
El efecto de esa mamada dio sus frutos, porque volví a tener la verga parada, al verla así, me dijo, “ven mi niño y haz feliz a tu madre”, ella se colocó boca arriba y levanto las piernas, al mismo tiempo que abría en toda su extensión sus piernas, invitándome a que la penetrara así, yo ni tardo, ni perezoso me coloque entre sus piernas, con una mano agarre mi verga y le restregué la cabeza en la entrada de su vagina varias veces, hasta que no pude más y se la clave todita.
Me quede un ratito así, con mi verga en su interior, después poco a poco, empecé el sabroso metí y saca que se estila en estos menesteres, yo se la metía en estocadas cortas y profundas, así me la pasé un buen rato, hasta que sentí que ella iba a tener un orgasmo, por lo que, aumente el ritmo de mi bajo vientre, hasta lograr que ella lanzara un largo y profundo grito de placer, señal que me decía que tenía un copioso orgasmo, aprovechando la venida de ella, rápidamente se la saque y la puse en cuatro patas, con las nalgas empinadas, me coloque atrás de ella y de una estocada profunda se la metí toda, nada más le di cuatro estocadas y me viene dentro de ella, ella al sentir mi leche, se dejó caer en la cama, arrastrándome con ella, solamente me baje, hasta que mi verga flácida se salido de tan sabroso estuche.
Cuando ella se recuperó de la venida, me miro a los ojos con dulzura, me dio un beso, me dijo que me fuera para mi recamara y se dio la vuelta quedándose profundamente dormida. Varias veces lo hicimos por ahí, hasta que mi madre se acostumbro y al menos una vez a la semana, le daba por ahí, con mucho gusto, Saludos.

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