Me convertí en su putito

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Es el día de hoy que por ahí vamos con mi novia a su casa en capital o él viene con su mujer y mientras ellas se quedan conversando, etc. nosotros nos vamos con cualquier pretexto, a un hotel o al monte según, sea en capital o en mi pueblito, a coger, yo con mi cola y él con su pija, es la única que conozco pero me alcanza y me sobra.

Tengo 22 años me llamo Sebastián soy petiso, tengo mucha cola, parada redonda carnosa y lampiña, lindas piernas, ojos verdes, cara de nena y tengo novia.

Una tarde siestera de primavera estaba en mi pueblito cerca de Junín (Bs. as) Argentina, y se detiene un hombre de unos 38 años morocho y re peludo y me pregunta por un campo.

Yo me di cuenta que era un valijero, los que compran cosechas en negro, entonces empecé a hablarle afeminadamente, en eso se aproxima mi tía y tengo que volver a hablar en forma normal.

Entonces José, que así era su nombre, me miró y sonrió cómplice, yo casi me muero de la vergüenza, entonces él le dijo a mi tía si yo lo podía acompañar, mi tía le dijo que si y me dijo a mí que me había llamado mi novia.

Me subí al auto y me preguntó si era cierto lo de mi novia, le contesté que si, y me respondió que siguiera hablando suavecito…

Me puse colorado y él me dijo que no se lo diría a nadie porque era casado, cuando estábamos en zona totalmente rural y yo me reía de lo que hablábamos y estaba hecho toda una señorita…

Él frenó y me dijo que me bajara el joggings y le mostrara la cola, yo le contesté que nunca había hecho algo así, que tenía miedo, él me calmó diciendo que nadie lo sabría…

Entonces le dije si podía acariciarle los pelos del pecho y mientras le acariciaba el pecho él me agarró de la nuca y me besó en la boca, yo estaba excitadísimo.

Me agarró de las nalgas y me las abrió de par en par y acarició mi agujerito, yo no paraba de gemir y lloriquear, me bajo del auto nos metimos en el monte y no paraba de decirme lo mucho que le gustaba mi culo.

Le besé el pecho, la panza hasta que llegué a su bulto, liberé esa pija del calzoncillo y se la chupé tanto que me llenó la boca de leche…

Después me puso con la cola en pompa y me la chupó hasta que, entre sollozos, le pedí que cogiera, me dolió, me hizo sufrir, gemir, lloriquear, pero con sus mordiscos en mi nuca y besos en mi cuello y orejas, me fue tranquilizando…

Me penetró de tal forma que me hizo perder la noción del tiempo, me hizo gozar como jamás imaginé, sentir su verga en mi cola fue enloquecedor…

Esa noche le brindamos hospedaje en casa, mi tía salió, como todas las noches, con su novio, y después de cenar cuando se fue mi novia, de la cual José se hizo amigo, nos quedamos solos.

Me vestí con medias de red, propiedad de mi tía, tanguita, tacos, remerita corta y fui su hembra total, el dolorcito de mi ano se transformó en puro placer.

Es el día de hoy que por ahí vamos con mi novia a su casa en capital o él viene con su mujer y mientras ellas se quedan conversando, etc. nosotros nos vamos con cualquier pretexto, a un hotel o al monte según, sea en capital o en mi pueblito, a coger, yo con mi cola y él con su pija, es la única que conozco pero me alcanza y me sobra.

Soy su puto, y me fascina…

Autor: José y Sebastián

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Escrito por Marqueze

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