Mi feminización 4 parte

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Una vez mi ama hubo conseguido que disfrutara de la penetración anal, ya no me deja volver a correrme de la forma tradicional. Sólo puedo correrme con la penetración, la cual debo suplicarle e implorarle. Por supuesto que lo hago, y ella disfruta con la forma en que me arrastro caliente, y muy cachonda pidiéndole que me vuelva a penetrar.

A la semana siguiente, mi ama me tenía preparado algo especial. Primero me hizo pasar por el gabinete para volver a depilar mi cuerpo, luego me vistió de una forma muy sexy, como sirvienta pero muy puta Dirigiéndose a mi, mi ama me dijo:

Hoy vas atender a mis invitados, sigue fielmente mis instrucciones, y no acepto que me digas no a nada. Todas las personas que verás hoy aquí, son amigos míos, y conocedores de mis gustos. A ellos les he hablado de ti, y están ansiosos por comprobar tus progresos. Verás que todos son hombres, eso es lo que tengo preparado para ti hoy, tu iniciación como puta con hombres.

Un rato después se presentaron 4 hombres en la casa, todos entre 35 y 45 años. Estuvieron un rato bebiendo mientras mi ama hablaba y reía con ellos. Yo les servía las copas en silencio mientras alguno se animaba a tocarme el culo y piropearme.

Después se sentaron los 5 a la mesa, mi ama y los 4 invitados. En ese momento me indicó mi ama.

Mientras nosotros cenamos, quiero que estés debajo de la mesa, y que vayas mamando una a una las pollas de nuestros invitados. Eso si, cuando se corran quiero que recojas su semen en un vaso, y hasta que no esté lleno el vaso debes seguir mamando pollas. Espero que seas tan buena mamona como pareces.

Dicho esto, me agache debajo de la mesa y me dirigí al primero de los invitados, no sabia quien era pues no le veía las caras. Desabroche su bragueta sacando su pene, y me lo introduje en la boca. Descubrí que me gustaba su sabor. Chupar toda la verga a lo largo, tragármela despacio y dejarla bajar por mi garganta saboreando su sabor, pasar mi lengua por la cabeza y volver a tragar la verga, una y otra vez. Cuando más a gusto estaba, sentí que se hinchaba y que iba a correrse, acordándome de lo que me dijo mi ama, cogí el vaso y recogí todo el semen que salió de él.

Una vez hecho esto, me dirigí a la siguiente bragueta, que abrí y con cierta expectación extraje otro pene. Esta vez disfruté más el tragármelo, pero el resultado fue el mismo, después de un rato, se corrió en el vaso. Dos vergas más tarde, el vaso se encontraba aún medio lleno, así que recordando mis instrucciones empecé nuevamente a mamar la primera de las vergas. Una hora después de empezar, ya había mamado 4 penes 2 veces cada uno, y tenía un vaso lleno de semen, Además tenía un calentón impresionante , ya que mi ama me había prohibido tocarme.

Una vez acabada la cena, mi ama despidió a sus invitados, agradeciéndoles efusiva mente el haber venido. Una vez a solas se acercó y me felicitó por lo bien educada que estaba y lo buena puta que demostraba ser.

Claro, que ahora has dejado caliente a tu ama, y esto hay que solucionarlo.

Me hizo poner a 4 patas y poniéndose el arnés me penetró sin miramientos.

Puta, no querías verga? Toma verga, ahora vas a hacer disfrutar a tu ama zorrona.

Me decía mientras me penetraba, al mismo tiempo que estrujaba y besaba mis pechos. Yo me sentía morir del placer, hasta que nuevamente empezó a subirme un calor por el cuerpo proveniente de mi ano, que me hizo correr y que casi consigue que me desmaye.

Muy buen perrita, pero ahora debes hacer que tu ama también se corra.

Colocándose en una silla, me hizo acercar y empezar a besar y chupar su coño. Una vez más mordisquee, lamí, chupé, penetré con mi lengua, pero algo varió.

Cuando estaba muy cerca de correrse, me hizo parar y coger el vaso de semen del cual yo me había olvidado.

Ahora quiero que te bebas todo el semen, despacio y quiero que pongas cara de estarlo disfrutando, de que te encanta, de que vas a correrte con su sabor, y sobre todo muy despacio.

Empecé a beber el semen mientras ella se masturbaba, su sabor era agradable, parecido al mio, salado. Sobre todo me excitaba saber lo que era, saber que era semen de macho que yo había cosechado con mi boca.

Mientras bebía, vi que mi ama se puso en pie, y al mismo tiempo que se masturbaba empezó a orinarme mientras me decía

Bebe mi orina, trágate el semen, así, se mi puta.

Y entonces se corrió. Se corrió de una forma salvaje, como nunca la vi correrse antes. Le tembló todo el cuerpo, y tuvo que sentarse para no caerse.

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