Lee aquí la segunda parte de «Mi madre y su cálido recuerdo»
Tras un buen rato de estar comiéndome la conchita de mi madre, en un ambiente de lujuria y pecado, la giré y la volví a poner de espaldas, me acaricié la verga sin dejar de ver su conchita, me imagino que mi mama, ya se había dado cuenta de lo que estaba pasando, pero por los efectos del alcohol no podía o no quería hacer nada, nada más se dejaba hacer. Esto lo digo, porque al ponerla de nuevo boca abajo, abrió sus piernas y paro sus nalgas, me coloque entre sus piernas, acomode mi verga en la entrada de su vagina, ya para entonces bastante lubricada y de un evite largo y profundo se la clave todita, quedando afuera nada más mi pelotas, las cuales al estarla penetrando, chocaban alegremente entre los cachetes de sus nalgas, mientras lo hacía, ella no dejaba de soltar unos pequeños bufidos, me imagino de satisfacción, después de un buen rato de estar así.
La volví a voltear boca arriba, le abrí las piernas, volví a contemplar extasiado el cuerpo desnudo de mi madre, la vista de la entrada de su vagina toda colorada y mojada, era algo ante lo que mi verga no podía aguantar. Me dije, que rica conchita estaba ante mis ojos, todo abierta y mojada, luciendo lascivamente sus sonrosados labios. Sus muslos eran duros y macizos. La verdad, me dije, mi padre había sido muy estúpido en dejar a mi madre, después de observarla así desnuda, no me pude aguantar más, me acomode entre sus piernas, la tome de los muslos y se la deje ir toda, mi verga se hundió en ella con mucha facilidad, a causa de los jugos que manaban de su vagina, lubricando mi verga cuando la penetraba.
Al sentir tal penetración, mi madre como que se quiso despertar, levanto la cabeza, diciendo ¡Ho dios! pero al sentir la sabrosa cogida que le daba, cerró los ojos y siguió disfrutando tan rica cogida, que más le quedaba, no tenía otra opción que gozar el momento. Al sentir tal cogida, mi madre ahora si abiertamente pedía más, tenía toda mi verga adentro, mientras mis manos sobaban sus tetas y mis dedos jugueteaban con sus pezones, mi madre cerraba sus ojos y abría la boca entre gemidos, gozando hondamente la tremenda faena que le estaba dando. Quiero que sepan, que desde que se divorció de mi padre, mi madre no había tenido sexo con nadie, en los hechos me demostró que eso era cierto.
Después de unas estocadas que le di, mi madre hecho la cabeza hacia atrás lanzando una ahogado suspiro, se estaba viniendo como una loca, yo me aguante lo más que pude, pero ya no pude más y me empecé a venir profusamente dentro de mi madre, ella estaba gozando, sentía los chorros de la leche caliente que soltaba mi verga dentro de ella, al sentirlos sus jadeos y sus grititos apagados se intensificaron más, esos grititos me llenaron de orgullo, porque eso significaba que mi madre había gozado como loca, todavía me quede una largo rato encima de ella, con la verga adentro, saboreando tan rica venida.
Por la inercia de la venida, mi verga toda flácida se desenchufo de su vagina, me levanté y estuve observando a mi mama, para ver cómo reaccionaba, ella seguía resoplando toda abierta de piernas, me di cuenta de lo buenísima que estaba, volví a deleitarme con la morbosidad de sus muslos, y de su rica vagina afeitada que rezumaba mi leche por sus labios. Mi mama levanto la cabeza y me dijo toda seria, mañana hablamos guichito, ahora ya es tarde, ya vete a dormir. Sin más se tapó con una cobija y se quedó dormida.
Al otro día, cuando yo me levante, ella ya estaba parada y ya había preparado el desayuno, durante el desayuno no me dijo nada, comimos callados, esperando que uno de los dos rompiera el hielo, fue entonces que ella tomo la iniciativa, ¡Guichito! ¡Porque me hiciste todo eso!, me lo pregunto bien seria, me quede callado un momento, le dije, mama, quiero que sepas que lo que paso anoche no sabes cómo lo lamento, la verdad, por más que quise no hacerlo, me fue imposible, tenerte cerca de mi toda desnuda, la verdad me puso muy excitado y no pude evitar hacerte el amor, además estabas muy triste por lo de mi papa, por eso se dieron las cosas, como se dieron.
Cuando termine, ella se quedó callada, me miro y lo que me dijo, me sorprendió y me puso cachondo, ¡Guichito!, no tienes por qué pedirme perdón, lo que hiciste por tu madre, estuvo muy bien. Para serte franca, ya lo necesitaba, ya que desde que se fue tu padre, con nadie he hecho el amor y no porque no me gustara, sino, porque no tenía la confianza de hacerlo con un extraño. Como te disté cuenta, yo fui muy bien arreglada a la fiesta, con la esperanza de estar con tu padre una noche nada más, pero como tú pudiste ver, ese cabron vino con su amante y quizás por eso se dieron las cosas como se dieron.
Mi madre me dijo, hijo, me has hecho la mujer más feliz de este mundo, pero, quiero que esto no se vuelva a repetir, cometimos un pecado muy grande y debemos olvidar lo que paso, continuo hablando, no te preocupes de nada, a la que tienes que perdonar es a mí, por lo que deje que me hicieras, yo sé que eso estuvo mal, pero me sentía tan sola que tuve que hacerlo, al terminar empezó a llorar, yo me acerque y la abrace para consolarla, ella me dijo, que pensaras de mí, yo le dije, que el haberla tenido entre mis brazos había sido lo más maravilloso que me había sucedido en mi vida. Desde ese día, tuvimos varios encuentros sumamente cachondos, lo hacíamos cada vez que ella quería, yo nunca inicie los encuentros, ella siempre tomo la iniciativa. Poco después, empecé a trabajar de militar y religiosamente cada quincena le daba su gasto.
En los hechos, me convertí en su amante oficial, ya que, yo le quitaba las ganas, cada vez que ella me lo pedía, nunca, yo tome la iniciativa, mis relaciones con ella siempre fueron muy dulces y delicadas, siempre fueron consensuadas, ya que eso era lo importante. Nuestra relación duro, hasta que ella por la edad le perdió gusto al sexo, luego me case, pese a estarlo, siempre busque la forma de verla y hacerle el amor. ¿Quién iba a sospechar que un hijo atendiera a su madre como ella se merecía? Despues, ella murió, hoy en día me pregunto, ¿realmente estuvo bien que tuviera relaciones sexuales con mi madre?, yo digo que sí, porque cubrí con amor y esmero su necesidad de amor carnal y espiritual.
Podrían decir, después de leer esta vivencia, que yo estoy enfermo, nada más alejado de la realidad, yo solo tomo lo que me dan en forma consensuada, nada es a fuerzas. Y lo digo, porque si mi madre en esa noche, no hubiera querido hacer el amor conmigo, no hubiera pasado nada entre los dos y mi amor sexual hacia ella, no hubiera pasado de un buen taco de ojo que me daba cuando se bañaba, nada más hubiera sido una fantasía sexual, que se hubiera resuelto con una buena chaquetota en su honor. Yo llegue únicamente hasta donde ella quiso, saludos.

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