Mi primer encuentro perfecto

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Hola a todos, me llamo Eloísa y tengo 26 años, soy travesti en la intimidad y aunque llevo una vida de los más normal con pareja hetero y un buen trabajo, tengo un vicio infinito por transformarme en una putona. Todo empezó cuando me compré mis primeros zapatos de tacón, eran rojos, de charol con unos tacones de unos 12 cms. y a juego con un corset, liguero, medias y tanga rojos. Buff cada vez que veo las fotos que me hice estando de rodillas metiéndome un vibrador.

Sentirme de rodillas, con el culo lleno, agarrado a los tacones, buff…Pero nunca he tenido un encuentro real con nadie y tengo muchas ganas de realizar mi sueño de ser la putita de alguien que desee una travesti como yo. A continuación os voy a contar lo que sería para mí un primer encuentro perfecto, y así si alguno estáis dispuesto a hacerlo, estaré muy agradecida.

Cuando escuché sonar el móvil mi corazón dio un vuelco tremendo y fui corriendo a coger, en efecto era él, era Carlos y ya estaba aquí. Habíamos quedado, en la cafetería del hotel para vernos y empezar una tarde maravillosa. Yo anteriormente había reservado una habitación para después de habernos presentado y haber roto el hielo, pasar a la acción. Y así fue, tomamos algo y hablamos de conversaciones totalmente intrascendentes pero que ayudaron a aliviar esa tensión inicial. Cuando me terminé la coca cola, le dije a Carlos:

-Subo a la habitación para prepararme, cuando te haga una perdida subes, que tendrás una puta caliente esperándote.

Me di una ducha y aceite corporal, después me puse un enema para evitar situaciones desagradables, mientras me ponía las medias me empezaba a entrar una excitación total, después me puse un corset rojo con liguero y tanga a juego. Me miraba al espejo y me veía súper bonita, después me coloqué mis leggins de vinilo rojo y mis sandalias de taconazo, estaba riquísima, solo faltaban dos detalles, mi peluca y maquillaje, todo mi cuerpo estaba perfectamente depilado y una vez maquillada y con la peluca puesta me miré de nuevo al espejo.

Delante de mí tenía a lo que siempre he querido ser, me encantaba verme así y no veía el momento de que Carlos subiera.  Desde que le hice la perdida hasta que subió a la habitación, saqué todo mi recital de consoladores y vibradores que dejé esparcidos por la cama, y la cámara de fotos para inmortalizar esa tarde. Cuando escuché los golpes en la puerta mi corazón latió a mil por hora, no era capaz de articular palabra, me dirigí a la puerta y abrí, cuando Carlos me vio, me miró de arriba abajo, me dio la vuelta bruscamente y me dio un cachete impresionante en el culo. Me mandó poner de rodillas de espaldas a él, y me dijo que me había traído un regalo.

De repente noté como un collar bastante ancho de cuero rodeaba mi cuello mientras me lo ataba me decía:

-Si quieres ser una perra tendrás que llevar esto. Cuando ya lo tuve colocado, me cogió fuerte de los brazos y me esposó, mi excitación estaba ya por las nubes. A continuación me mandó dar la vuelta, se bajó los pantalones y los bóxer que llevaba y ante mi tenía una polla de unos 12 cms, morcillona, que aunque no me parecía gran cosa cuando se puso dura. Por fin tenía ante mí lo que llevaba buscando desde hacía un tiempo, una polla de verdad. Me acerqué a ella y empecé a olerla, a sentir como iba creciendo. Carlos me debió ver un poco parada porque me cogió fuerte con sus manos la cabeza y mientras me decía:

-Métetela hasta adentro zorra.

Me metió media tranca en la boca y empezó un mete saca muy rápido. Yo apenas podía respirar, y algún instante sentí que iba a devolver, pero solo de pensar en mi posición de rodillas con las esposas y el collar) y verme en el espejo, quería que eso no terminase nunca. Carlos se dedicó a hacerme fotos y algún que otro video mientras me decía cosas como:

-Que ganas tenías de comerte una así, ¿eh puta?…

Yo mientras tanto ya había conseguido que me entrara toda entera y por el fuerte ritmo con el que Carlos me movía la cabeza sentía que se iba a correr. No tenía escapatoria, me lo iba a comer todo, y así fue, un repentino chorro de semen inundó mi boca. En un primer momento sentí arcadas, pero nada podía hacer porque Carlos no me dejó sacar la polla de mi boca y me dijo que si no me tragaba hasta la última gota lo iba a pasar muy mal. Me esmeré en dejarle la polla brillante, mientras de mi boca caía un hilo de semen.

-Que putas os volvéis cuando tenéis una polla en la boca, me dijo Carlos mientras me hacía fotos con mi cara llena de semen.

Seguido me quitó las esposas y me llevó hasta la cama, me quitó los leggins y me puso a cuatro patas. Me dijo que era hora de empezar a romper mi culito. Tomó el lubricante y empezó a meterme primero un dedo, que luego fueron dos y seguido 3. Yo no dejaba de gemir y pedir que siguiera. Cuando ya vio que mi culo estaba preparado me mandó dirigirme hacia una silla en la que había colocado un consolador de unos 23 cms. pegado a la silla y me dijo que lo quería ver metido bien adentro. Así que empecé un sube y baja, la punta entró enseguida pero la segunda mitad del consolador me hacía bastante daño. Como Carlos no me veía muy por la labor me tomó de los hombros e hizo fuerza para abajo.

El consolador entró como una bala, yo di un grito de dolor y él me dijo que para evitar problemas me iba a amordazar y acto seguido me metió una especie de pelota de goma roja y me la ató en la cabeza. Imaginar la situación, me vi en el espejo con el rimel corrido de las lágrimas que me habían caído, restos de semen por las medias, una bola en la boca…Era indescriptible lo que estaba viviendo.

Cuando terminó me puso a cuatro patas en la cama y empezó a follarme a un ritmo salvaje, ya era realizad, me estaban follando, tenía una polla de verdad en mi culo, después de un rato me mandó subirme encima de él, y me dijo que las putas como yo tenían que cabalgar sobre una buena polla, empecé a cabalgar como si de un jinete se tratara, tenía el culo tan dolido que apenas podía hacer fuerza por controlar la penetración.

Pasaron como unos diez minutos, y Carlos me mandó parar, me cogío la cabeza y se corrió en toda mi cara, casi me quedo ciega de la cantidad de semen que había por mi cara. Luego Carlos me hacía fotos mientras me hacía volverme a tragar todo el semen.

Tras esto, Carlos me dijo que me duchara y que me esperaba abajo y me invitaba a comer, que me lo había ganado.

 

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Escrito por Marqueze

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2 Comentarios

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  1. Hola….me ha encantado tu relato!!!!!……
    [Correos NO permitidos en comentarios – eliminado por la administración R.M.] si quieres nos ponemos en contacto y te cuento con más detalle lo que me ha parecido tu relato…

    saludos

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