MI PRIMERA EXPERIENCIA CON EL SEXO ORAL

Primeramente quiero decir, que en un principio yo era reacia a este tipo de cosas. Pensaba que era asqueroso, poder llevarme a la boca un pene, pero después de mi primera experiencia con el sexo oral, todo cambio de una manera muy natural.

Supongo que los instintos de asco, eran porque siempre se ha crecido pensando que eso es algo insano, como el acto de la masturbación, que cuando se es adolescente, te dicen que no lo hagas, no sea que te quedes ciego, o un montón de historias más. Mi primera felación fue algo que ni pensé, hasta ese mismo momento en que me vi en la situación para hacerlo.

Había quedado con un amigo en tener sexo, pero una vez entrada en materia, dije, que no, para no encapricharme, y él, empezó a besar mi cuello, provocándome una excitación bastante evidente, masajeo mis senos y estuvo mucho rato devorándolos como si se tratara de un exquisito manjar.

Después procedió a abrir mis piernas, yo opuse un poco de resistencia, pero las lamidas a mi cuello y otras partes de mi anatomía habían dado visibles resultados, haciendo que mi sexo se humedeciera de una manera considerable. Empezó a pasar su mano suave, por encima de mi ropa interior y eso hacía que me excitara sobre manera, a la vez que me ponía a la defensiva por si intentaba hacer algo más de lo que estaba haciendo hasta el momento.

Sentía como la fina tela estaba completamente empapada y sus dedos se deslizaban, a la vez, él se acerca y parecía como si disfrutara el olor que desprendía en esos momentos, puesto que después de varios minutos repitiendo esta operación comenzó a besar mis muslos y a darles pequeños mordiscos, fue subiendo un poco más arriba, hasta casi la altura de mi sexo y como embriagado con el olor, hizo un movimiento en mi ropa íntima haciéndola a un lado e introdujo de un solo golpe su lengua.

En ese momento, di un tremendo bote, por lo inesperado de la acción y porque ciertamente era mi primera experiencia, nunca había sentido antes una lengua rozar mis partes íntimas, ya que las únicas caricias que había recibido eran las de mis propios dedos. Al principio el roce de su lengua fue lento y sentía como si fuera algo áspero, pero después de un rato, él supo encontrar lo que me haría enloquecer y comenzó a darle leves lengüetazos, en cada una de esas embestidas mi clítoris se iba poniendo más y más duro, a la vez que su tamaño crecía considerablemente.

Yo no podía pensar mucho en esos momentos, porque el placer era grande y no tenía cabeza para más, pero me decía a mi misma, no puede ser que él este ahí abajo hincado y tú no vayas a corresponderle de alguna manera, no puedes ser tan desconsiderada con el pobre, que solo lo hace para que tú disfrutes.

En fin, me relajé y disfruté el momento, su lengua se deslizaba como si supiera perfectamente el camino, de mi clítoris a mi vagina, y ahí se perdía un rato y volvía a resurgir, yo estaba que no podía más, porque al mismo tiempo, con una de sus manos, tocaba mis senos y con la otra, metía un dedo en mi interior. No se como me atreví a tanto, pero le dije, mételo más dentro, muévelo rápido, más rápido no pares, que me encanta y al rato tuve un tremendo orgasmo, que él se ocupaba de devorar con su habida lengua.

Yo había explotado como nunca llegué a imaginar, pero él seguía perdido por ahí abajo investigando, esta vez, se había puesto en otra posición, creo que pretendía que yo me decidiera a practicar un 69 y creo que con esas indirectas tan directas no podía negarme a corresponderle a sus deseos.

Así, mientras él se entretenía acariciando con su dedo lleno de mis jugos, la parte que rodea mi ano, yo me decidí a agarrar su pene con mi mano, al principio, no sabía que hacer, ya que era una situación totalmente desconocida para mí, pero después de un rato, me dijo como tenía que hacerlo y que subiera y bajara la piel finamente de arriba hacia abajo, hasta que pude notar como su capullo rosado se veía todo brillante y quedaba al descubierto, c

ada vez que bajaba la piel, y cada vez la cosa se ponía más dura y sobre todo más caliente, mi mano no paraba de masajearle, pero tenía unas ganas de meterlo en mi boca que no podía aguantar, no era por deseo, ni mucho menos, sino por esa curiosidad que se siente ante algo desconocido, que siempre has pensado que nunca harías y que te ves en la tentación de hacer. Así que después de debatirme entre mis grandes dudas y temores, fui directa a la cabeza, abrí mi boca y comencé chupar.

Él me mira impresionado ya que sabía perfectamente que le había recordado cientos de veces que jamás haría eso y empezó a disfrutar del regalo que le estaba dando. La verdad no era algo que me desagradara, pero tampoco estaba pletórica de felicidad, solo podía pensar, en las películas porno, el tío ya se hubiera corrido, este tarda un huevo y yo seguía en mi ardua labor de chupadora.

Me estaba cansando de la posición, ya que estaba inclinada y apoyada a un lado de la cama y él seguía perdiéndose por el camino del chocolate. En un momento, ya me había cansado de tanto chupar y decidí que lo sacaría de mi boca, lo hice y me puse a revisar sus gruesos huevos, eran de una piel fina y suave y comencé a besarlos, se veían como algo sumamente delicado, pero también estaban bastante duros, por lo que pensé que en poco tiempo terminaría reventando.

Pero nada que ver, al ver que aunque yo seguía subiendo y bajando mano sobre su pene, ni dejaba de estar duro, ni de estar caliente y pareciera que el garrote no quisiera ceder, tuve que volver a usar mis labios para calmar los ardores de mi mano. Empecé delicadamente a besuquear la cabeza del miembro, estaba rosadita y brillante, la relamía, metiendo la punta de mi lengua en el hoyito y notaba, como el se movía, disfrutando el masaje que mi lengua le estaba proporcionando.

Después de esto, empecé a lamer el tronco largamente, primero empecé por los huevos, hasta llevar a la cabeza y volvía a bajar, así en repetidas ocasiones. Yo notaba que eso a él, le estaba gustando más que la tarea de antes y empecé a disfrutar de las caricias que le estaba dando con mi lengua, no era un disfrute de placer, sino algo que me llenaba, ya que me hacía ver lo bien que estaba haciéndolo, ya que podía satisfacer sus deseos y ver como gozaba el momento.

Procedí a ir introduciendo cada vez un poco más de su miembro en mi boca, al principio era extraño, porque pensé que iba a tener arcadas, pero nada que ver si vas despacio, puedes llegar a conseguirlo, hasta que me di cuenta, que ya tenía casi toda en mi boca y llegaba a mi garganta, pero seguía metiendo y sacando de mi boca aquel pedazo de carne que parecía que no pudiera moverse de ese lugar de lo dura que estaba.

Seguí este procedimiento durante varios minutos, en los que él, me decía cosas como sigue, no pares, que bien lo haces, me está encantando, estas palabras me estaban gustando como no os podéis hacer idea, y empecé a notar que con sus caricias y sus comentarios, me estaba haciendo mojarme completamente, hasta tal punto que en un momento, tuve un orgasmo increíble.

Quería ponerme a gemir o gritar, porque no quería reprimirme el momento, pero también deseaba que él sintiera lo que yo había experimentado así que me dispuse a hacer que se viniera completamente, comencé a chupar de una manera más rápida y a acariciar sus huevos, mientras lo hacía, rozaba con mis manos el interior de sus muslos y a ratos le miraba fijamente a los ojos, esto hizo su efecto, porque él me dijo, para, para, sácalo, sácalo que me corro, que me corro y yo no lo pensé y seguí chupando y chupando, hasta que sentí que algo caliente y dulce inundaba mi boca.

Cuando acabó, fui al baño y escupí todo lo que cargaba dentro de mi boca, no me tragué ni un poco, pero fue interesante sentirlo, más que nada, porque yo siempre lo había negado.

Total que esta fue mi primera felación y debo decirles que es algo que no hay que pensar, que solo hay que hacerlo y que puede parecer algo asqueroso, pero en el momento en que estás en faena, es algo completamente natural y que puede proporcionar mucho placer a tu pareja.

Autor: Alakranita

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Escrito por Marqueze

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