Lee aquí la primera parte de «Mi sobrina Mercedes»
La hora llegó, salimos de la casa y nos fuimos a cenar a un restaurante cercano al hotel en donde íbamos a estar, yo ya llevaba mi dotación de condones. Durante la cena, note que mi sobrina se había cortado el pelo y se había dado una manita de gato, durante la cena, yo no hacía otra cosa que alabar como se había arreglado, lo cual ella agradecía con sonrisas discretas pero llenas de felicidad. Incluso podría decirse que las sonrisas contenían un ligero toque de coquetería.
Después de cenar, mi prima, mi sobrina y yo, nos trasladamos al hotel, yo me quede esperando en el lobby, yo me sentía nervioso, no tuve que esperar mucho tiempo, mi prima regreso como a los 20 minutos, dándome un besote apasionado, diciéndome, “Gracias por hacer esto por mí, primo, tu sobrina está en la habitación esperándote”.
Antes de subir, mi prima me dijo, se gentil con ella primo, todavía le pregunte una vez más, ¿estás segura de esto?, aún sin poderlo creer, ella me dijo, más segura que nunca he estado. Esto es lo mejor primo, ahora ve y haz de mi hija una mujer.
Cuando entre a la habitación, me detuve contemplando a mi sobrina. Se encontraba en la cama recostada con tan solo una hermosa bata semitransparente, la cual apenas lograba cubrir parte de sus hermosos y delicados muslos.
Me acosté a un lado de ella y la atraje hacia mí, aunque yo no quería, para entonces mi verga se encontraba totalmente erecta, pero recordando las palabras de mi prima, trate de calmarme, para ser todo lo amable posible.
Le empecé a quitar la bata, ella temblaba un poco, la empecé a besar con mucho cuidado en los labios, sus labios eran tan suaves y tiernos que daban ganas de no separarse de ellos jamás. Su perfume era embriagador.
Mercedes no decía nada, nada más oía como un susurro sus gemidos, con una mano le empecé a acariciar sus tetitas. Las tetas más lindas y tiernas que había visto en mi vida. No eran enormes, eran del tamaño de dos naranjas, pero con una forma tan perfecta, coronadas por unos deliciosos pezones rosados que me hicieron perder la cordura.
Por favor no, le pregunte ¿no quieres que sigamos? Ella lanzo un suspiro y me dijo, sigue, fue entonces que mi boca se hundía en sus preciosas tetas, después la oí que decía “Humm que rico”, en el momento en que succionaba delicadamente la carnita de sus pezones.
Conforme el tiempo pasaba comencé a sentir como mi sobrina se relajaba, mientras yo succionaba con más y más confianza sus tetitas. La enorme experiencia que tengo con las mujeres me decía que debía aguardar un poco más y la tendría lista para desvirgarla.
Mi sobrina se recostó con sus piernas separadas, la tome de las piernas y la jale hasta el borde de la cama, me hinque en medio de sus piernas y me empece a comer su rajita, con gusto vi que mi prima había hecho lo que le pedí, estaba ante una vagina sonrosada, con unos labios vaginales perfectos y rosados, golosamente los abarque con mi boca y le di la primera mamada de su vida, al sentir el efecto de mi lengua, ella empezó a temblar, disfrutando entre sollozos de llanto lo que le estaba haciendo, ella empezó a llorar, cese de hacer lo que hacía y la tome en mis brazos y tiernamente le pregunte ¿Qué te pasa hermosa? “tío tengo miedo de hacerlo”, le pregunte, si quieres terminamos con esto y nos vamos, no tío, lo deseo tanto, que me da miedo, le seque las lágrimas, le dije “tontita, no te preocupes, yo tengo experiencia, solo déjate hacer y disfruta el momento” la volví a tender en la cama. Le abrí las piernas y volvía a comerme esa virginal conchita, cuando calcule que estaba lista para el gran momento, le abrí las piernas y me coloque en medio de ellas, me desnudaba a toda velocidad, pero sin dejar de besar sus tetas, su cuello, su pancita y sus lonjitas que tanta vergüenza le daban. Cuando la estaba besando, alcance a oír que me decía: «Lo siento tío, no sé cómo hacerlo.» Le conteste «tal vez tu no sepas que hacer, pero si y te voy hacer el amor bien rico, solo déjate hacer y afloja el cuerpo”
Me coloque un condón, despues vi la entrada sonrosada de su vagina, le coloqué la cabeza de mi verga palpitante en la entrada de su conchita, sus jugos hicieron su labor y la cabeza comenzó a entrar, al principio observe, que ella sentía dolor, sus ojos se volvían llenar de lágrimas, la empece a consolar tiernamente con besos y palabras dulces, al tiempo, que seguía empujando suavemente, hasta sentir como se hundía mi verga en su vagina, en ese momento, lanzo un grito de dolor, me mantuve quieto por un rato, le dije que todo estaba bien y que pronto pasaría el dolor.
Espere a que se acostumbrar a mi verga, despues de todo era su primera vez, después de un rato, la empecé a bombear muy lenta y delicadamente para que ella disfrutara al máximo, seguí embistiendo hasta sentir que se desvanecía en mis brazos varias veces a causa de los orgasmos que le provocaba, haciéndola gritar de placer. Después de eso no pude más y me vine dentro de ella, no había problema, toda mi leche se quedó en el condón.
Al terminar, quede exhausto, nos bañamos juntos y yo acomedidamente le lave su vaginita recién desvirgada, en eso estaba, cuando tocaron la puerta, me asome por la mirilla, era mi prima, le abrí y le dije que ya estaba lo que le había prometido.
Me dijo que me fuera, en chinga me bañe y baje al lobby del hotel para esperarlas, esta vez sí se tardaron bastante, como una hora después bajaron bien sonrientes, como si no hubiera pasado nada, la verdad, serian mis nervios, pero mi sobrina se veía de otra forma, como que la cogida la había hecho más mujer.
Después de lo anterior, tarde como dos años en volverlas a ver, cuando volví a ver a mi sobrina, muy sutilmente le dije que quería repetir lo que habíamos vivido esa noche en el hotel, me mando a la chingada y le dijo a mi prima, quien muy ofendida me dijo de todo y hasta la fecha me retiro el habla, ustedes pueden explicar lo anterior, yo no. Saludos

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