NOCHE DE VERANO Gay. Un fin de semana entero a solas en su casa, conun amigo que le atraía muchísimo.

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o pero la puerta estabacerrada… Volví a la cama y seguíviendo tele, y unos minutos después el ruido de la ducha cesó. En esosalió Eduardo con la toalla envuelta en la cintura… se veía tan sexy. Buscóalgo en el maletín que había traído consigo y en la poca luz que despedía elTV pude notar que era un calzoncillo tipo bikini… aquello hizo que me comenzara aexcitar. Eduardo se sentó al ladoopuesto de la enorme cama de mis padres de espaldas a mí y pude notar que seestaba poniendo los calzoncillos y justo al final, se levantó dejando la toallaabajo y pude ver un poco de su precioso culito, fue realmente delicioso… – Iño, ¿te jode siduermo así? – ¡Bah!, si yo tambiénestoy en calzoncillo… Eduardo no dijo nada más,sólo sonrió y se acostó a mi lado, aunque para mi mala suerte como les dije la camade mis padres es enorme así que nuestros cuerpos no se contactaban paranada… Estuvimos así un buen rato, estábamos viendo una películamedio cómica o algo así, cuando de pronto empiezan unas escenas de cama yal comienzo era solo sugerido, no se veía nada, pero entonces se pone máscandente la cosa y tanto a la mujer como al hombre se les veía todolo que es todo… yo empezé a sentirme un tanto excitado, y puta en las condicionesque estaba se podría notar y alcé un poco las rodillas… y entoncesme di cuenta que Eduardo estaba igual, ¡se le había parado igual quea mí! Entonces quise que la cosa se pusieraun poco candente pero ya no en el televisor sino entre nosotros… – Chato… ¿se te ha parado? Eduardo volteó y me viocon su cara de niño pero con una pícara sonrisa torcida. – Y a ti no… dijo en tonosarcástico. Nos reímos y en eso élbajó sus rodillas y vi la carpa que se había formado en sus piernas,no era muy grande pero igual provocaba… yo hice lo mismo y noté queél también vio mi entrepierna… – Con escenas como esas quiénno se pondría así… dijo el chato. Entonces empezamos a hablar delas películas porno que habíamos visto y esas cosas que todos los hombres hablamosentre nosotros y hablamos de nuestras ex enamoradas y si lo habíamoshecho y contra lo que yo esperaba, el chato me confesó que era virgen,y sólo un par de veces una de sus ex se la había chupado… ni yo que con las dosque estuve lo había hecho y más de una vez, y ni hablar de los ex… Cuando el chato supo esto me vio con cara como de admiracióny aquello me hizo gracia. Para esto, durante todo el tiempoque estuvimos hablando de esto ni él ni yo habíamos perdido nuestraserecciones y yo lo hice notar. – Hablar de eso nos a puesto másduros todavía… – Puta, sí… – Creo que la única formade acabar es desfogándonos… Eduardo me vio con cara de intriga… – Chato, me vas a decir que note la corres. – Ah, claro, sí… es que… – ¿Qué? – Siempre ha sido a solas… No pude hacer más que sonreír. Le dije que siempre hay una primera vez y me levanté para traer una películaporno que tengo, en donde entre escenas hetero hay una de un par de hombresmamándoselas… La puse y primero empecé solo a sobarme porencima del bóxer… pude notar que Eduardo sólo me miraba pero nada más, senotaba que estaba palteado. Entonces me decidí a hacerlo, Ahora o nunca pensé y respirando hondo puse mi mano sobre su entrepierna… El chato se sobresalto y rápidamentese puso de pie. – Puta, qué haces?! – Tranquilo Eduardo, solo tienesque relajarte… – Pe, pero… no… Se había trabado, me dicuenta de lo que estaba sintiendo, y es que la verdad que pensar en algo entrenosotros le estaba atrayendo, si no ya me hubiera pegado, me hubiera mandadoa la mierda y qué se yo, sin embargo se quedó ahí como esperandoque pasara algo más… Yo me puse de pie y dando vuelta a la cama me paréjunto a él. – ¿Qué tal si hacemosalgo más que solo masturbarnos? le susurré al oído. Eduardo volteó y me vioa los ojos. – Sé que lo quieres así… Lentamente acerqué mis labiosa los suyos, hasta rozarlos… Eduardo no hizo ademán de apartarse ni nada. Primero le di un beso corto en los labios. El chato seguía sin moverseni nada pero pude notar que poco a poco en su rostro se fue formando su preciosasonrisa torcida… – ¿Ves que te gustó? Entonces, rodeándolo conmis

brazos lo besé con pasión, y él me respondióde la misma forma, sus manos recorríantodo mi cuerpo, entraban por debajo del bóxer y acariciaban misnalgas… yo tampoco me quedaba atrás, su culo se sentía realmente rico, suavey redondito, sin pelos… Poco a poco fui empujándolohasta que cayó de espaldas sobre la cama. Entonces empecé a besarletoda la cara, mordisqueé sus orejas y luego fui bajando a su cuello, sus hombros,su pecho. Jugueteé un momento con sus tetillas grandes y rosadas, queestaban totalmente erectas, era delicioso, y luego seguí hacia su ombligo,y siguiendo la línea de finos vellos, bajé hasta sus calzoncillos. Primero besé su miembrosobre la tela y lo acaricié con los labios, y luego lentamente, le bajé el bikinicon las dos manos. Ante mí apareció un verdadero tesorito. Su peneno era muy grande como ya me lo esperaba, pero realmente se veía apetitoso,rosadito, gordito, rodeado de solo un poco vello y abajo un par de huevosredondos, rosaditos y lampiños… Durante unos instantes contempléembelesado aquel manjar y luego muy lentamente empecé a pasarlela lengua a lo largo como si fuera un helado, después daba pequeñaschupaditas a su glande y finalmente introduje todo su miembro en mi boca, sin mayor dificultad… Aquella verga era verdaderamente una delicia, nuncahabía probado una igual (y eso que ya habían sido varias)… Eduardo mientras tanto daba gemidosque me excitaban aún más y acariciaba mi cabello y mis hombros con fuerza. Al rato, antes que se corriera, me quité su pene de la boca e irguiéndomeun poco, me quité los bóxers. El chato sin perder tiempo se abalanzósobre mi verga erecta, que tampoco es muy grande que digamos, aunque sí másque la de él y bastante velluda, y empezó a chuparla. Pude comprobarque realmente era la primera vez que lo hacía, pues lo hacía torpementey sin ritmo pero poco a poco fue mejorando y la sensación mejorómucho más… no pude resistir mucho y acomodándome, comencé a chuparle nuevamentesu pene, haciendo un 69 realmente excitante. Mientras le chupaba el pene, podíaver su culito frente a mis ojos y entonces con un dedo empecéa acariciarle entre las nalgas, acercándome a su agujero… aquello hizo que elchato tuviera un ligero estremecimiento pero no dijo nada y siguió chupándomela pinga, entonces poco a poco fui introduciendo mi dedo por su agujerito,hasta que lo tuve todo adentro y empecé a moverlo, haciendoque Eduardo comenzara a dar gemidos de verdadero placer, y aquella estimulaciónhizo que súbitamente se viniera en un gran chorro de semen dentro de mi boca,y yo me tragué todo cual néctar… Al rato yo también me vineen la boca de Eduardo y después de eso nos dimos un largo beso con el sabor de nuestrosemen aún en la boca… Cuando terminamos, nos acostamos uno allado del otro. – ¿Qué tal? – ¡De puta madre! – Podemos seguirla… El chato entendió lo quequise decir y se quedó pensativo. – Es que nunca lo he hecho, nosé… – No te preocupes, si es que temolesta mucho lo dejamos… – Bueno… está bien. Nuevamente empezamos a besarnos y entonces le pedí que se diera vuelta, hasta quedar en cuatro patas. Cogí un poco de crema para manos que había por ahí y con ella untémi pene y el culito de Eduardo, y poco a poco fui introduciendo mi pene, al tiempoque el chato lanzaba un quejido; le pregunté si le dolíay el dijo que un poco pero que siguiera, así que yo continué introduciendo mimiembro hasta que lo tuve totalmente dentro de él; la sensación de poseer porfin a ese pata que tanto me gustaba hizo que el placer fuera el doble… Entonces empecé el mete y saca, al principio suavemente pero luego fui aumentandoel ritmo hasta conseguir un placer enorme, y al rato me vine con fuerzadentro de Eduardo, fue realmente delicioso… Eduardo se tendió sobrela cama al tiempo que yo le besaba y acariciaba las nalgas en agradecimiento al placerdado… Entonces le dije que el me lo hiciera. Como me lo esperabame dijo que no estaba seguro de saber cómo hacerlo así que yo le dijeque lo haríamos a mi manera. Lo hice tenderse boca arriba ycon su pene erecto en total pompa, le unté un poco de la crema y me sentésobre él. Pude ver su cara desfigurarse de placer, mientras sentíaaquel delicioso trozo de carne entrar en mí, como no era muy grande, no tuve mayor dificultadpara introducír

melo, y al momento ya estaba cabalgando sobre él,al tiempo que le acariciaba el pecho y los hombros, y metía mis dedosen su boca para que los chupara… El chato no aguantó mucho y se vinopero yo rápidamente me hice a un lado y dejé que su semen cayera sobre nuestros cuerpos,y los esparcimos con caricias y lamidas, realmente fue un momentode pasión extrema. Total que, como imaginaránterminamos exhaustos y nos quedamos dormidos hasta que al día siguienteme desperté pensando que pudo haber sido un sueño pero al voltear vi a mi lado alchatito totalmente desnudo y su pequeño pene en reposo, hasta parecíaun niño a pesar que ya tiene 23 años… al instante él se despertó yal verme me regaló con una de esas deliciosas sonrisas torcidas que tanto me gustan, nosbesamos y luego fuimos a ducharnos juntos… Finalmente decidimos ir los dossolos de campamento y nos fuimos a la playa más solitaria que encontramosy ya se imaginarán lo que pasamos aquel fin de semana… por supuesto que nuestrosamigos no saben nada, ¡ni se imaginan lo que el chato y yo hacemos cadavez que estamos solos…!

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Escrito por Marqueze

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