Nuestro Viaje a Acapulco

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Me comienza coger rápido, yo solo pujo y pujo y él comienza agarrarme mi verga y me masturba con fuerza, espera que me vengo, siento que se viene con tanta fuerza que me llena mi interior, me voltea y se pone con las nalgas abiertas y dice, te toca, le meto con jabón, entra hasta el fondo, siento que lo voy a romper, él puja, en cinco minutos me vengo con gran fuerza que tiemblan mis piernas.

Después de estar en su casa alrededor de quince días en su casa casi todas las  noches, mientras llegaba su familia, solamente estaba el tío que se la pasaba atendiendo los asuntos de los negocios que tenían y en comidas, nosotros solo vivíamos en la escuela, en el club deportivo donde mi familia y la de él eran socios, los fines semana lo fui presentando a las amistades del club de leones donde también estábamos las dos familia, ellos habían participado mucho en su ciudad de origen, dos de sus hermanas habían sido reinas del club.

Por las noches nuestros encuentros eran variados y más eróticos, nos daba miedo experimentar como pareja, por lo cual fuera de la cama pasábamos como heterosexuales, quizás por miedo a nuestras familias y sociedad, pero en la cama le dábamos rienda suelta a nuestra imaginación, llegó el momento en que su tío nos dijo.

El próximo fin de semana nos vamos de fin de semana a Acapulco, el plan es el siguiente, el viernes salimos de aquí a las siete de mañana, para llegar al puerto como a las diez, ya avisé que íbamos y que nos prepararán la casa, tenemos que limpiar la lancha y revisarla para poder pasear en ella el sábado y el domingo… Llegó el viernes lógico que había ya pedido permiso y tenía mis trajes de baño, aletas, visor, bronceador, ropa de playa y ropa para la noche etc. e igual Sebastián.

El viernes por la mañana sacó su tío la camioneta, acomodamos las cosas y nos enfilamos a Acapulco vía Cuernavaca, pasamos al supermercado, compramos cerveza, botana y hielo para el camino, el tío manejó hasta Cuernavaca, con la rigorosa parada en Tres Marías a comer unos tacos de barbacoa, de ahí se pasó a la parte de atrás y se tiró a dormir, por lo pronto yo manejaba y Sebastián me agarraba en medio de las piernas y me sobaba, yo ya estaba muy caliente y le decía.

No seas cabrón, deja porque ya vengo muy nervioso, no me vaya a salir de la carretera.
El me contestaba, no importa porque te vas a ir bien gozado.
Cuando estábamos a punto de llegar, nos cambiamos de lugar, lógico que pase por encima de él, sentándome sobre él sintiendo en mis nalgas su gran paquete, comenzamos a entrar y comenzamos a ver toda la bahía los barcos y los trasatlánticos, pensaba que bien la vamos a pasar.
El tomó para Punta Diamante, pasamos el puente de de Puerto Márquez y más adelante nos desviamos y entramos a un fraccionamiento muy exclusivo con seguridad que da a la playa, llegamos a una casa blanca con una palapa enorme a la entrada, aquí es, salió un señor moreno con aspecto de lugareño, con más o menos de 1.70, nos dice.
Buenos días jóvenes, bienvenidos, me dice lo de las maletas, en ese momento despierta el tío, y nos dice.
Ah, ya llegamos, este calor da una pereza.
Estaciono la camioneta, nos bajamos y entramos a la casa, la estancia grande techada con la palapa, una sala redonda de cemento, con cojines como para quince personas, enfrente una alberca grande en forma de luna creciente, volada hacia un balcón que da al mar, donde se puede acceder por medio de escaleras al muelle donde se encuentra una lancha de color blanco con azul, con nombre que dice Paloma, con gran espacio enfrente para poderte tirar a broncearte.
Nos dirigimos al cuarto de Sebastián en piso siguiente donde subimos en una rampa con piso loza antiderrapante, llegamos a su habitación, su cuarto es grande con baño, está pintada de amarillo con azul eléctrico, muebles rústicos, pero solo hay una cama con pabellón, pero me di cuenta que también hay hamacas las cuales están en el cuarto como en el balcón que da al mar, en el momento que nos dejan solos, se me acerca Sebastián y me abraza por atrás y me dice en el oído ahora si vamos a estar de luna de miel, no vas a dormir.

Oímos el grito del tío que nos dice, se cambian para lavar la lancha y prepararla para mañana, se desnuda Sebastián frente a mí, veo ese hermoso cuerpo blanco, con esas nalgas blancas grandes y paradas y buen abdomen, un paquete con unos testículos grandes que caen a todo que dan por el calor que hace húmedo…

Hago lo mismo, él se acerca y me agarra mi verga y me dice, esta es mía, sentir el contacto de su mano, se me comienza a parar y me dice, te voy a dar una mamada.
Le dije, espérate gúey, tu tío nos espera y si vamos rápido nos va estar jodiendo, nos ponemos nuestras bermudas sin ropa interior, unos top sider, camiseta, salimos hasta el muelle…

Ahí el tío estaba ya en traje baño, totalmente mojado, lo cual hacia que el traje se le pegara, para la edad que tenía se veía muy bien moreno alto muy velludo, paquete bastante grande, piernas musculosas, descalzo, con pies grandes casi perfectos, ojos de color verde…

– Vamos muchachos, ayúdeme primero a limpiar la cubierta y luego lavamos los lados etc.

Ya por la tarde nos fuimos a bañar para poder ir a comer, al entrar al cuarto me dice a ver quién gana la regadera primero y corre desnudándose y hago lo mismo…

Cuando llegamos casi al mismo tiempo, yo lo empujo, él también, cuando nos damos cuenta estamos los dos muy excitados, me voltea contra la ventana que da a la alberca y me la coloca en la entrada y me la mete sin nada, yo siento como entra y solamente pujo, y le digo espera, con calma.

El me dice, vamos esto es rápido ¿o no tienes hambre?, y me comienza coger rápido, yo solo pujo y pujo y él comienza agarrarme mi verga y me masturba con fuerza, haaa espera que me vengo, cuando siento que se viene con tanta fuerza que me llena mi interior, me voltea y se pone con las nalgas abiertas y dice, te toca vamos, le meto con jabón, entra hasta el fondo, él dice.

Dale dale, vamos, le acelero y con fuerza, siento que lo voy a romper, él puja, en cinco minutos me vengo con gran fuerza que tiemblan mis piernas, nos bañamos y corremos al comedor de la terraza que está en la alberca…

La sirvienta nos sirve de primero un ceviche de camarón, luego unos ostiones roquefort, filete de pescado con una ensalada de mango y de postre nieve de limón.

Autor: Mauricio

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Escrito por Marqueze

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