Lee aquí la segunda parte de «Solo aproveche la ocasión (Mi comadre fiel)»
Ella se quedo en silencio un momento y me dijo, “esta bien, voy a subir”, deje entre abierta la puerta, la espere que llegara parado en el centro de la habitación completamente desnudo y con mi verga bien parada. Toco suavemente la puerta, le dije, pasa Mayela, la puerta esta abierta, cuando entro, en le primer momento no me vio, cuando me vio, me dijo, “estas desnudo” abrió los ojos en señal de sorpresa, lo que vi me dejo impactado y a la vez, me recorrido un escalofrió por toda la espalda, iba vestida con una pantalón gris bastante entallado que mostraba unas nalgas grandes y sabrosas y una blusa que caía libre y dejaba ver sus hermosas tetas, que cuerpazo se cargaba mi comadre.
Me quedé embelesado observando su hermoso cuerpo, ella me pregunto, ¿ahora que hablamos?, le dije, no, no había nada que discutir, me volvió a preguntar ¿Qué vamos hacer? La mire y le dije, “pues lo que hacen dos amantes”, avance hacia ella, ella empezó a retroceder, hasta pegar su espalda en la pared. Ella no se movía ni un ápice, su respiración entre cortada cerró los ojos, así pegada en la pared, la empecé a besar, no me contestaba mis besos, permanecía estática sin hacer nada, mi lengua abrió sus labios dulces y carnosos, después de un rato de estar comiéndome su boca, afloro en ella la excitación en forma instantánea y acabo por rendirse a mis besos. Ella me mordía y yo me comía su boca con auténtica pasión. Mis manos se perdieron con lujuria por debajo de la fina tela de su blusa, buscando sus sabrosas tetas.
Saboreé su boca, mis manos recorrieron el contorno de sus tetas, sin dejar de besarnos ni un instante, me senté en un sofá que había ahí, ella se arrodilló frente a mí, sobándome la verga toda parada le dije, jadeante de placer, déjame quitarte la ropa, al tratar de hacerlo ella me detuvo, solo para levantarse y en forma cadenciosa, empezó a desnudarse muy lenta y cachondamente.

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