Lee aquí la segunda parte de «Una fantasía hecha realidad»
Después de escuchar lo que yo le proponía, ella acepto con algo de gusto, después le dije, que yo le diría, la fecha y el lugar cuando lo haríamos. Durante las dos siguientes semanas, como un piche loco, me dediqué a buscar un negro, en todos los anuncios de escort que encontré en mi camino.
Cuando lo encontré y lo contacte, le dije, que quería, que le hiciera un trabajo muy especial a una persona que quería mucho. Nos quedamos de ver en el Samborns que se encuentra sobre la Calzada de Camarones, nos saludamos, de entrada, vi que tenía buena pinta, era alto y fornido, como me le quede viendo, el muy cabron me dijo que no lo hacía con hombres, yo le dije que no dijera mamadas.
En seguida pasamos a nuestro asunto, le dije ¡Quiero hacerle un regalo «muy especial» a mi esposa”!, le dije, que por eso estaba ahí con él. Él me dijo, quieres que me la coja, ¡sí!, el me pregunto, ¿si ella estaba de acuerdo?, yo le dije que sí, que era una fantasía de mi mujer y por eso lo contrataba a él, porque quería darle ese gusto.
El me pregunto en donde sería el encuentro, ¿en tu casa o en un hotel?, le dije, que por supuesto que en un hotel. Me pregunto, si quería que le hiciera algo especial a ella, le dije que no, que el estaría a disposición de mi mujer y que se la cogiera como ella le indicara y de las formas que ella quisiera y por supuesto que usara condón.
Quedamos en un precio, después de comprobar, que realmente era lo que buscaba. Me enseñó la verga (ojo no soy puto), era grande y eso que estaba semi erecta, Sin duda era lo que buscaba. Negro, educado, musculoso y con una buena verga.
Así que decidí que se haría en la fecha en que cumplía años mi esposa, esa fantasía se la daría como un regalo de cumpleaños. Lo haríamos, en un hotel ubicado por el rumbo de Tacubaya (CDMEX). La acción comenzaría a las ocho de la noche.
Salimos de la casa como a las seis de la tarde, mi mujer llevaba una maleta, no muy grande, en donde llevaba varias cosas que usaría esa noche, se notaba que estaba nerviosa, si ella me hubiera dicho que no quería hacerlo, yo con gusto había abortado la misión, pero no fue así. Nos encontramos en el lobby del hotel con el escort, para entonces, yo ya había rentado la habitación, despues de los saludos de rigor, mi mujer subió antes, con el fin de arreglarse, después de esperar media hora, recibí un mensaje de mi esposa, en donde nos decía que subiéramos.
Subimos a la habitación y me la encontré desnuda tendida en la cama Nos quedamos viendo los tres, sin saber qué hacer, el negro, me dijo, que me saliera, yo le dije que no, que yo me quería quedar, porque en la fantasía de mi mujer yo tenía que verla coger.
Él se encogió de hombros, luego mi mujer, con los ojos llenos de pena, me dijo quedito, que le gustaría que se la cogiera en posición de cuatro patas, le indique el deseo de mi mujer, el, le indico a mi mujer que se subiera a la cama y que se colocara en cuatro patas, ella me miró fijamente, yo con los ojos, le dije adelante, ella, tuvo un leve temblor y se acomodó nerviosa como ella quería, era lógico que lo estuviera, ya que era la primera vez que lo hacíamos, mientras ella se acomodaba como le dijo el negro, él se colocó un condón, que apenas abarcaba el grosor de la verga, se colocó atrás de ella, dándole dos cachetadas en sus nalgas güeras y la empezó a tratar de penetrar, mientras lo hacía, mi mujer, al sentir la gruesa cabeza que trataba de entrar en su sonrosada vagina, ella arqueaba la espalda, como esto era difícil, le pase al negro un lubricante a base de agua, que presto se lo unto a lo largo de su verga, volvió a colocar la gruesa cabeza en la entrada de su vagina y de un pequeño envite la cabeza se abrió paso en sus labios vaginales y empezó a penetrar, no sin mucho trabajo, a pesar del lubricante, mi mujer lanzaba pequeños gritos de placer y de dolor, conforme iba avanzando esa enorme verga en su vagina ya toda dilatada, cuando se la metió hasta la raíz, ella se quedó quietecita, me imagino que para acostumbrase a esa verga extraña, era excitante y bastante caliente, ver como las paredes vaginales de mi mujer, abrazaban el grosor de esa verga, la tenía metida hasta la raíz, el tipo quiso empezar a bombearla, le dije, que espera un poco, no hubo necesidad, mi mujer se empezó a mover, invitando a su cogedor a que hiciera lo mismo.
Continuara………………………………..
