Lee la penúltima parte de «Una fantasía hecha realidad»
Antes de que comenzara, le dije que tuviera cuidado y que fuera delicado con ella y entonces la empezó a bombear lentamente, a cada envite del negro, mi mujer lanzaba una serie de gemidos que me ponían bien cachondo, así estuvo un largo rato, nada más se oía el golpe seco de los huevos del negro cuando pegaban en sus nalgas, que excitante era ver como se tragaba esa verga hasta la raíz, ella me miro y en su cara se notaba el dolor y a la vez el placer inmenso que su cogedor le estaba dando, yo le pregunte quedito ¿quieres que pare? Ella me contesto, “no papito, déjalo que siga, mmmmmm que rico estoy sintiendo” y siguió moviendo las caderas al compás de cada metida de verga que le daba el negro.
Después el negro, se tendió de espaldas en la cama con la verga bien parada, al tiempo que mi mujer le pasaba ambas piernas por su cabeza y empezaron hacer un rico 69, me encantaba ver como mi mujer trataba de meterse ese pedazo de verga en la boca, con trabajos mamo esa verga, con la boca llena de su saliva y con los jugos de la verga de ese tipo, me ofreció sus labios para que la besara, dude un poco, pero yo estaba bien caliente y no me importo beberme esos jugos y la bese como loco, después se subió en el negro, pasando sus piernas sobre él, se acomodó la verga en la entrada de su vagina y después se sentó en ella muy lentamente, para que yo viera como se iba tragando esa verga, solo se detuvo hasta que la tuvo metida hasta la raíz, era excitante ver el contraste, entre la vagina de mi güera y la verga del negro, eso era más excitante.
Mi mujer se pasó un buen rato cabalgando al negro, tal como lo había deseado, después, el negro la volteo, se acomodó sobre ella y la empezó a bombear, al principio con rapidez, sacándolo un chingo de gemidos y gritos de placer, hasta que la hizo venirse varias veces profusamente entre grititos de placer.
Yo para entonces tenía muchos sentimientos encontrados, ver a mi mujer tremendamente ensartada por otro hombre me impacto, aunque este sentimiento fue pasajero, me dije, que yo tenía que entenderlo, que esto que estaba haciendo mi mujer, era un simple negocio de compra y venta, el negro le vendía su verga y ella le pagaba con cuerpo, así de sencillo era la cosa. Mientras terminaba de venirse mi vieja, el negro, todavía la estaba bombeando muy lentamente, en deliciosas estocadas profundas, que hacían gritar de gusto a mi mujer, por fin el negro se vino entre gritos guturales y si no hubiera sido por el condón, le hubiera depositado toda su leche en sus entrañas.
Después de terminar su trabajo, el negro se fue al baño y ella lo siguió, pero antes de hacerlo, ella me pidió mi aprobación, le hice una seña que sí, presta se fue para e, me tarde un poquito en ir, pero me imagine que era lo que pasaba, entre y el negro estaba sentado en la taza y ella viéndolo de frente estaba subida en el y lo estaba cabalgando bien rico, yo veía con excitación como tragaba esa verga, así siguieron por un buen rato, hasta que ella se movió más rápido, señal que se estaba viniendo, el negro no tardo en hacer lo mismo y fue ahí que me di cuenta que se la había cogido sin condón, lo siguió cabalgando, hasta que la verga del negro se desenchufo todo flácida de su vagina, ella se desmonto de él y con un beso me dijo gracias y se fue acostar y se quedó bien dormida.
Espere que terminara de bañarse el negro, le pague la parte que faltaba, el me dijo, caray amigo tienes una mujer bien caliente, la verdad, me costó trabajo seguirle el paso, agrego, con ella no tuve que fingir nada, me encanto cogerme a tu mujer y ojalá que esto no sea la primera vez, con algo de celos le dije, dijimos que iba a ser con condón, el me contesto, yo estoy cierto de ello, pero tu mujer me pidió que lo hiciéramos sin condón y le di gusto, al cliente lo que pida, y se fue. Seguimos usando sus servicios hasta que ya no lo volvimos a ver.
A la mañana siguiente le reclame que, porque le había pedido al negro que se la cogiera sin condón, ella me contesto algo apenada, es que coger con condón, es como comerme una paleta con bolsita, no te enojes, me gusto sentir esa carne palpitante dentro de mi sin el condón, sentí más rico sin él. Cuando salimos del hotel, lo primero que hice fue comprar un par de pastillas de un día después, con el fin de que saliera panzona esta cabrona por golosa. Lo cierto que el pinche negro desquito cada peso que le di. Saludos,

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