Una historia perfecta

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Lentamente deslizó la mano sobre la sábana buscando a su amante, pero como siempre esta ya no estaba.

Abrió los ojos poco a poco cegado por el sol que entraba por la ventana del cuarto. Un sol brillante y fuerte que deslumbraba, aunque ya era mediados de noviembre. Lentamente deslizó la mano sobre la sábana buscando a su amante, pero como siempre esta ya no estaba. Su boca dibujó una media sonrisa, satisfecha y a la vez dolorida. Estaba cambiando, de eso no había duda. Desde que la conocía, y especialmente desde las largas sesiones de amor; comenzó entonces a recordar la primera noche: “Se acercó a mí, y con suavidad se arrodilló, y mirándome a los ojos se la metió en la boca, con torpeza sí, pero con una dulzura inimaginable. Recorrió mi polla con la lengua, acarició mis testículos con su mano, se metió la polla hasta la garganta mientras me abrazaba desesperadamente por mis caderas; una lágrima pugnaba por salir de sus ojos, no deseaba hacer aquello, pero pensaba que era la única manera de acercarse a mí, estaba poniendo todo su empeño en que me corriese, me quería para ella, y pensaba que tenía que conseguir ser una especie de heroína sexual para ello, pero era amor de veras. No lo pude resistir más y me corrí, no me pude salir de su boca por la presión de sus brazos en mi cintura, así que me corrí dentro. Ella sin tragar, se salió, y se limpió sin asco ninguno. La amo. La abracé mientras una sonrisa iluminó su cara. Me acosté con ella en las mantas del furgón. Ella me acariciaba por todo el cuerpo sin que yo me atreviese a moverme. Con una sonrisa me incorporé apoyándome en el codo, la cogí con un brazo y la recosté, haciendo que dejase de acariciarme. Mi lengua empezó a recorrer su cuello, ella cerró los ojos y empezó a respirar por la nariz haciendo algo de ruido, descendí por el canal de sus senos, sin tocarlos, hasta llegar al vientre, que subía y bajaba rápidamente, su respiración se estaba haciendo más y más rápida.” “Mis manos acariciaban sus piernas en toda su longitud, pero evitando cuidadosamente tocar sus partes más íntimas. Le di la vuelta repitiendo la acción desde la nuca y bajando por la columna, mientras masajeaba lentamente sus vértebras.” “- mmmmhhhhh – susurró.” “Sus clavículas se elevaron bruscamente, fruto de la excitación, su espalda se empezó a poner brillante por el sudor. Al llegar a sus caderas, me detuve en los huecos que se forman en el final de su espalda, tocando lentamente con la lengua, haciéndola hervir de deseo.” “Se dio la vuelta de repente.” “Su deseo aumentaba por momentos bajé sus bragas y descendí besándola hasta su clítoris, que estaba levantado y temblando por la excitación. Mi lengua entró en su vagina lubrificándola aún más, pues estaba completamente mojada.” “Abrí sus piernas y puse mi pené en la entrada de su vagina, notando un estremecimiento mezcla de placer y miedo en ella. Empecé a entrar dentro de ella, pero no avancé, me quedé allí, en puertas hasta que fuese ella la que hiciese el primer movimiento.” “Cuando se dio cuenta de que no avanzaba comprendió, -bendita chiquilla- y agarrándose a mis caderas empujó con las suyas hacia adelante, haciendo que entrase un poco dentro de ella. Abrió la boca, notando por primera vez la presencia de algo nuevo dentro de ella, excitante y deseado. Respiró con fuerza, gruñó y volvió a adelantar la cadera hasta que notó un obstáculo que la detuvo, entonces empujé con fuerza, haciendo que ella gritase.” “- AAAYYYY, AAHHH.” “Cerró los ojos con fuerza, y se apretó aún más contra mí, yo dejé de moverme, para no causarle más daño, pero ella ya intuía lo que debía hacer, así que se empezó a mover cada vez más rápido, haciendo que el placer le hiciese olvidar el dolor.” “Rodé hacia mi derecha llevándomela conmigo hasta que se quedó encima. Abrió los ojos con sorpresa, y rápidamente se irguió sentándose sobre mí y moviéndose suavemente, sus pechos, no tan pequeños como yo había intuido la primera vez que la vi, subían y bajaban con cada movimiento de ella, su respiración se hacía cada vez más rápida, notaba que estaba a punto, así que yo tambi&e

acute;n empecé a moverme para llegar junto con ella al orgasmo.” Desde aquello ya habían pasado muchas noches juntos y cada día se deseaban aun más si cabía, su amor no solo no había muerto sino que cada vez era mas fuerte… .

Estaba preocupada, desde que había empezado la temporada de exámenes, el casi no la veía, casi podría decirse que escapaba de ella. Estaba empezando a pensar que su amor ya había desaparecido. La última semana no lo vio ni siquiera el fin de semana… .

El martes, cuando salió del último examen de la P.A.U., lo primero que se encontró, nada más salir por la puerta, fue su mano, en ella había un capullo de rosa, de un color rojo intenso, la abrazo, y sin darle tiempo a reaccionar, la monto en el coche, y la llevo a casa, le dio un paquete y le dijo: “Vendré a buscarte a las nueve, ponte esto y no hagas preguntas. Y no me llames.” Entro en casa, y se fue a su habitación, se sentó en la cama y abrió el paquete que le había dado, dentro había unas cajas marcadas con números, cogió la que tenia el 1 y la abrió. Dentro había un conjunto de ropa interior de color verde oscuro, semi-trasparente, y unas medias del mismo color. Abrió la segunda caja. Dentro había un vestido de tirantes, de color rojo vivo, largo pero ajustado, calculo que le debía de llegar por debajo de las rodillas. En la tercera caja, había una chaqueta blanca, de manga larga, y un pañuelo de cuello de color rosa transparente. En la última caja, había unos pendientes con unos cristales de cobalto, de un azul intenso y un anillo, esta tenia grabada la fecha en que se habían conocido.

Empezó a desnudarse, necesitaba darse una ducha antes de que llegara la hora en que él pasara a buscarla.

Se metió en la ducha, sintió como el agua fría recorría su cuerpo, se acordó del frió que sentía cada vez que él llegaba tarde, o no llegaba, y del frió que había pasado esas semanas. Empezó a recorrer suavemente sus pezones, con ligeros movimientos circulares, entonces, el chorro de agua fría enfoco directamente a su sexo, congelando su clítoris, y haciendo que sus pezones se endurecieran de golpe, en aquel momento pensó que ya no podría resistir tanto tiempo, y comenzó un ritual que, desde hacia mucho tiempo no había realizado. Introdujo uno de sus dedos en su vagina, mientras, con la otra mano, acariciaba su clítoris, sin prisa pero sin pausa. Estuvo así mucho tiempo, llegando a un punto de máxima tensión, y disminuyendo el ritmo para poder seguir gozando de ese placer. Hasta que, de repente, sonó el teléfono. Salió de la ducha, y lo cogió, había un mensaje “PASO DENTRO DE 10 MINUTOS, TE KIERO”, se seco el pelo como puedo, se puso toda la ropa que le había dado, en un segundo. Cuando se iba a calzar, empezó a notar algo raro entre sus piernas y en sus pezones, pero pensó que seria la reacción a aquel “trabajito” de la ducha.

Un segundo después, el estaba picando al portero, ella bajo intentando parecer lo más sexy posible, aunque con aquel vestido, no hacia casi falta nada de esfuerzo.

Montaron el coche, ella no sabía a donde podían ir, era la primera vez que lo veía así, llevaba un pantalón negro, una camisa azul claro, una corbata que hasta le quedaba bien, y una americana de color azul oscuro, lo único que parecía que no había cambiado, era su calzado, llevaba las mismas botas de siempre, pero de un color negro brillante, tanto que parecían un espejo, además, al llevar el pantalón por fuera de ellas, parecían unos zapatos con suela gruesa.

El condujo en dirección a uno de los pueblos cercanos, paro delante de una casa blanca y solitaria, le abrió la puerta y la acompaño adentro, entraron a oscuras en la casa, giraron para entrar en una habitación. De repente el encendió un interruptor, y la habitación se ilumino… .

Era impresionante, había una mesa, con cubiertos para dos personas, unas velas encima de la mesa, un hermoso mantel, aquello era impresionante. El la acomodo en la silla mientras iba a ver si ya se podía servir la cena. Cuando el salió de la habitación, cogió un sobre que había entre las copas, tenia escrito su nombre. Contenía una carta, no era muy larga:

“Durante estos días, te he echado mucho de menos, pero como comprenderás, si llego a estar contigo, no hubieses podido estudiar,

y se que eso para ti es muy importante. Pero como compensación, te voy a hacer pasar la mejor noche de toda tu vida.”

Empezó a sonar una melodía, tenia la fuerza de un violín, y ponía la piel de gallina, como un coro de pianos. Entonces el volvió, sirvió la comida, y se sentó. Se quedó mirándola fijamente, le encantaba hacer eso, para él era como si, de esa manera, le dijera que estaba hay, que siempre iba a estar… .

– ¿Has leído la carta? –

– Si –Contesto ella- ¿ese era el motivo de que me rehuyeras estos días?.-

– Si, pero como veras, no he perdido el tiempo, espero que te guste la cena. Además debes contarme que tal te ha ido con los exámenes ¿no?.-

– Me ha ido bastante bien, pero prefiero no hablar de ello, dicen que trae mala suerte.-

Empezaron a cenar. Se notaba que el se había esforzado en preparar la cena por si mismo, era recetas sencillas, pero que con la debida presentación, y la compañía adecuada, resultaban ideales para una cena romántica.

Mientras cenaban, ella noto que algo se movía entre sus piernas, entonces se dio cuenta de que, a pesar que el suelo era de madera, ¡¡no había sentido el sonido de las botas!!. Se había descalzado. Sintió como aquel pie subía por dentro de la falda, moviéndose poco a poco, con suavidad. Cuando empezó a mover el pie por encima de su clítoris, ella sintió un placer mucho más intenso de lo normal, en realidad llevaba sintiendo algo desde antes de salir de casa, pero no sabia el que. El siguió jugando con su pie, cada vez que ella ponía cara de estar disfrutando, se detenía, paseaba el pie por sus muslos durante un rato, y luego volvía al ataque.

Después de un buen rato, el se levanto, recogió los cubiertos, y le dijo que pasara a la habitación de al lado. Había una gran cama, con un par de mesillas de noche a cada lado, pero eso no era lo más impresionante de la habitación, sino el echo de que, en todas las paredes, incluso en el techo, había espejos de gran tamaño, incluso podría decirse que la habitación era un espejo enorme.

El entro en la habitación, la toco por la espalda, beso y succiono su cuello mientras movía en pequeños círculos su lengua. Sabia que eso le encantaba, mientras hacia eso, le acariciaba los costados. De repente, sin aviso, le paso una mano rozando sus pechos, aquello le produjo un sobresalto, era como si hubiese sido la primera vez que hacia eso. El dejo oír una pequeña risita, lentamente, mientras seguía comiendo y lamiendo su cuello, aparto los pequeños tirantes del vestido. Este cayo lentamente al suelo, deslizándose lentamente por su cuerpo. Empezó a lamer su espalda, bajando hasta abajo, luego le dio la vuelta. Jugo con su ombligo, recorrió varias veces la depresión que formaban sus pechos, jugo con su lengua en su garganta, sabia que ella era incapaz de resistirse a aquello. Entonces, empezó a acariciarlos encima del sostén aquellos pezones que hacían fuerza por sobresalir. Ella miro para abajo, era muy extraño, nunca había sentido sus pezones tan duros y erectos. El se estaba riendo, con una mano desabrocho el sostén y, mientras acariciaba y pellizcaba uno de aquellos pezones, le señalo algo en la parte interior del sostén, un pequeño cuadrado de color negro.

– “Tócalo”- le dijo.

Ella lo toco, era áspero, parecía…, parecía… ¡¡era velcro¡¡, le había puesto velcro en el sujetador¡¡¡ Por eso había notado aquella sensación tan extraña, durante todo el tiempo que había pasado, ella se había estado auto sensibilizando, por eso cualquier roce hacia que sintiera esos sobresaltos. Sin que ella se diera cuenta, él cogió algo de la mesita de noche y se lo metió en la boca. Luego introdujo uno de sus pezones en su boca. En ese momento ella descubrió que era lo que había introducido en su boca, era una pastilla de mentón puro, aquello dejo aquel botoncito tan sensible, que la pequeña corriente de aire que había en aquella habitación, era suficiente para estimularlo. Repitió la operación con el segundo pezón, pero en este se esmero en lamerlo y morderlo, como si fuera la primera vez que lo hacia.

Se llevo la cabeza a su boca, y cuando ella abrió la boca, él introdujo la pastilla en esa boca mientras, de improviso, la levanto en el aire, y la poso suavemente en la cama. Empezó a besar la planta de sus pies, sus tobillos,

recorrió sus gemelos y sus muslos, paso su mano sobre su tanguita, se lo fue sacando lentamente, estaba muy mojado, cuando lo quito, se lo puso sobre el pecho, ella comprendió la situación, también hay había puesto unas tiras de velcro. Ella estaba pensando en como reaccionaria cuando una boca repleta de mentón masajeara su sexo. Pero se llevo una gran sorpresa, esta vez no era mentón, ¡¡era hielo¡¡ sintió un calambrazo por todo su cuerpo. El se detuvo y se quedo mirándola, cuando comprendió que el calambrazo era de placer, continuo con su trabajo, recorrió todo su cuerpo con aquel hielo, desde su clítoris, con el que estuvo jugando un buen rato, hasta sus pezones, que parecía que iban a estallar.

Él le hizo un gesto, ella sabia muy bien lo que quería, se coloco “a cuatro patas”, el se puso debajo, y empezó a lamer y chupar sus “labios”, ella desbrocho el pantalón, y bajo sus calzoncillos. Mientras él la chupaba, introducía uno de sus dedos en su cueva, lentamente, haciéndolo temblar dentro de ella.

Ella empezó a lamer sus testículos poco a poco, recorriendo su pené con la lengua. Él dio unos pequeños mordisquitos a aquel clítoris, estaba entero fuera de su escondite, la lamía desde este hasta su ano, acariciando este en círculos. Metía y sacaba su dedo de aquella vagina aguada.

De repente, ella noto que cogía algo de la mesita de noche, no sabia lo que era, hasta que noto como un dedo entraba lentamente en su ano, moviéndose en pequeños círculos, mientras succionaba con fuerza su clítoris. Entraba y salía con facilidad. Cuando un segundo dedo entro en aquel territorio virgen, ella dejo de lamerle él pené, él comprendió. Saco los dedos y les echo mas crema (eso era lo que había cogido de la mesita), volvió a introducirlos lentamente mientras seguía lamiéndole su conchita e introducía en esta un par de dedos de su otra mano.

Ella noto que el pequeño dolor que había sentido había desaparecido, así que siguió con su “trabajo”, era indescriptible lo que sentía en aquel momento, entre los dedos de su conchita, y los de su ano, estaba disfrutando como nunca antes.

Muchas veces había pensado en que se sentiría con el sexo anal, pero entre el miedo, la indecisión y otras causas, nunca antes lo había probado, exceptuando algunos lametones, y algún que otro roce con los dedos. A él nunca le había importado que ella no quisiera hacerlo, de hecho, su opinión sobre el sexo era clara, si ella creía que no estaba preparada, o que no era el momento adecuado para ello, paraba y la reconfortaba con los placeres que ya conocía. Ella sentía que, cada vez que intentaban algo, sobre todo si él sabía que no era el momento adecuado, y no salía bien, él se sentía como si el error fuera suyo. Sabía muy bien que él se echaba toda la culpa sobre él para que ella no se preocupara.

Él se levanto. Sacándole el pené de la boca, ella sabia muy bien el porque así que lo miro con cara de picara mientras metía uno de sus dedos en la boca.

Él se acerco por detrás de ella, ella sabia que le encantaba esa postura, ya que así podía acariciar sus pechos y su clítoris mientras la penetraba, a la vez que recorría su cuello y su nuca con su lengua y sus labios. En ese momento, ella puso una mano por debajo de su cuerpo, intentando coger ese aparato que tanto placer le había proporcionado, pero cuando lo cogió, se le escapo, estaba totalmente embadurnado de una especie de crema acuosa, era imposible que el se hubiese corrido, ya que no era normal, sabiendo que si ella notaba que el se iba a correr, no lo sacaba de la boca, era porque en ese momento no le importaba que se corriese dentro. De pronto, noto como algo hacia fuerza en su ano y comprendió, el no se había corrido, era la misma crema que había empleado antes para sus dedos.

En ese momento, ella empezó a sentir una gran desazón, y si no le gustaba, y si le dolía, y si… .

Pero era tarde, el había entrado, y por primera vez en mucho tiempo, no había preguntado antes de hacer algo.

Ella noto casi el mismo dolor que la primera vez que penetro su vagina, el se movía muy lentamente, al contrario que al entrar. El primer estoque, fue rápido y fuerte, como si le hubiese dado un puñetazo a una mesa, una vez dentro paro, y después de unos segundos, en los que no de

jo de lamerla, de masajear sus todavía sensibles pezones, y de masturbar con su otra mano su clítoris, empezó a moverse lentamente, ella noto que su cuerpo empezaba a sentir placer poco a poco con aquella nueva sensación. El seguía tocando todo su cuerpo, cuando vio que ella ya estaba alcanzando lo que casi siempre suponía su clímax, la saco, se cambio de condón, y empezó a penetrarla por su húmeda concha, entraba a dolor, dejándola sentir el choque de la base de se pené con su clítoris, hasta que empezó a convulsionarse… . Había llegado al clímax.

Él se aparto, se saco y anudo el condón, se puso sus calzoncillos, la metió entre las cálidas sabanas, y se quedo a su lado abrazado.

Cuando ella se despertó a la mañana siguiente, se encontró el desayuno en la mesita de noche, junto a una nota que decía:

“Esta velada sólo tiene una pega, y es que hoy tengo que trabajar hasta las cuatro, te he preparado tu desayuno favorito y en la nevera tienes una sorpresa para la comida. Además te he de dar una gran noticia, han aceptado el traslado, así que dentro de un mes estaré trabajando en la misma ciudad en la que tu estudias… .” “Pero que no se te ocurra dejar de estudiar por mí sabes muy bien que me gusta respetar tus opiniones. Con cariño.”

Se tomo el desayuno y decidió ir a darse un baño, dejó que la bañera se fuera llenando de agua tibia mientras se recogía el pelo mirando en el espejo sus pechos, ya que continuaba desnuda, al igual que al terminar la noche, solo de acordarse un escalofrío recorrió su cuerpo, se introdujo en la bañera dejando que su cuerpo se adaptara al agua, que aunque no estaba helada si estaba lo suficientemente fría como para estremecer todo su cuerpo y erizar toda su piel, recordando la noche anterior no pudo evitar comenzar a acariciar su pecho, comenzó haciendo suaves círculos alrededor de estos sin llegar a tocar los pezones, cuando creyó que ya era suficiente, paso la yema de su dedo muy suave, casi sin rozar por sus pezones, un escalofrío recorrió toda su espalda, mientras seguía manteniendo esta movimiento bajo su otra mano hasta dar con ese botoncito que tanto placer la producía, estuvo así un buen rato hasta que creyó que no lo soportaría más, entonces cogió la ducha y dejo que un chorro de agua helada diese directamente contra su clítoris, produciéndole una gran oleada de placer. Mantuvo la ducha en esta posición varios minutos, hasta que ya agotada decidió dar por finalizada la ducha, salió de la bañera y después de secarse minuciosamente todos los rincones de su piel decidió volver a acostarse.

Se despertó en un mar de sudor, su concha estaba totalmente mojada, había vuelto a soñar con su amado, empezó a reconstruir todo el sueño:

“Estaba atada a la cama, dulcemente pero con una gran carga de pasión le estaba besando todo el cuerpo hasta llegar a su entrepierna, una vez allí comenzó a besar, lamer, morder, succionar e introducir su lengua en todo su sexo llevando tan deliciosas caricias hasta la entrada de su ano lo que la estaba enloqueciendo, cuado ya no pudo más le suplico que parara pero él continuo, creía que se iba a volver loca, retorcía todo su cuerpo en medio de convulsiones de placer, solo cuando lo creyó conveniente se paro dándole una pequeña tregua para volver al ataque, pero esta vez traía un hielo en su boca y de nuevo estuvo jugando por todo su cuerpo hasta que tres hielos se derritieron entre su pecho, abdomen y sexo, cogió un vaso con infusión de menta que había en la mesita y con el liquido caliente en la boca, comenzó a besar su sexo. El contraste frió-calor hizo que no aguantase más y volviese a lograr el clímax en medio de suspiros y gemidos ya que no era capaz de articular palabra, entonces el cogió un condón y después de colocárselo la tomo con más pasión si cabe que la noche anterior, cuando el logro su clímax, la desato, retiro el condón y los dos desnudos se abrazaron bajo las sabanas.”

En este punto ella se había despertado, miro el reloj eran las tres, desnuda como estaba se fue a la cocina y tomo la comida, volvió a la habitación y cogiendo el pañuelo rosa que le había regalado ato uno de sus extremos a una de sus muñecas, espero dándose un suave masaje sobre su clítoris y sus pezones a que él llegara

, a las cuatro y cuarto se oyó abrir la puerta era él, le llamo pero ella no contesto, el entro en la habitación y se la encontró masturbándose sobre la cama:

– Si quieres puedes desnudarte y disfrutar viendo- le dijo con una sonrisa picara.

Él no respondió solo la miro y obedeció, ella controlaba la situación le fue contando toda su fantasía mientras seguía masturbándose y mirándolo fijamente a los ojos, entonces le dijo:

-¿quieres que la hagamos realidad?.

Y le mostró el pañuelo atado a su muñeca.

Con una sonrisa en la cara, se acerco a la mesita de noche y saco de ella tres pañuelos iguales a los que ella tenía en su muñeca.

– Creo que te has adelantado a la sorpresa – le dijo.

Ato los extremos de los pañuelos a los tobillos y a la muñeca que quedaba libre, y el otro extremo a las barras de la cama. Ahora ella estaba completamente a su merced. De otro cajón, saco una especie de gargantilla de cuero con un aro. Se la puso a ella en el cuello, le quedaba muy apretado. Después de ponérselo le dijo :

– Hoy no voy a ser la persona que conoces, no pienso parar por mucho que me lo pidas o supliques, también te digo que todo lo que pase esta noche no lo repetiremos a no ser que te guste. –

En ese momento le enseño unas pequeñas tenacitas con unas cadenillas, engancho las cadenas al aro de la gargantilla, y después coloco una de las tenacillas en uno de los pezones… . Una sensación de dolor la invadió, la segunda tenacilla fue peor, ya que hacia que el dolor se duplicara. Además, del modo en que estaban colocadas las cadenas, si ella movía el cuello hacia atrás, hacía que apretaran con mas fuerza sus pezones.

El cogió una maquinilla de afeitar y algo de espuma. Ella estaba completamente desconcertada, el dolor la había atontado. Él empezó a rasurarle el pubis, luego la zona cercana a su concha… estuvo casi media hora quitando todos los pelillos que había, donde no llegaba la maquinilla llegaban las pinzas… . Cada vez que le sacaba un pelo con las pinzas era un martirio, por el dolor que producía la tracción de las pinzas, y porque este dolor le hacía inclinar hacia atrás su cuello, sintiendo como se clavaban aquellas tenazas en sus pezones. Cuando acabo de rasurarla, se quedo mirándola “– Quizás no este preparada para esto" – Pensó, pero en ningún momento iba a detenerse.” Ella tenía los pezones mucho más erectos de lo normal, estaban casi rojos, sus pechos también parecían mucho más tersos de lo normal. Pero cuando acerco su mano a aquella cálida cueva, se dio cuenta de que no había motivos para parar, estaba prácticamente chorreando, de hecho pensó que si se la metía en esas condiciones, ella ni se enteraría. Pero tenía otros planes.

– ” Bueno, voy a comer ” – dijo – ” pero no creas que te voy a dejar así “-

Cuando el dijo esas palabras, ella sintió una gran sensación de alivio, estaba temblando por el exceso de sensaciones, tantas que no sabía realmente cuales eran de dolor y cuales de placer.

Pero él no tenia los mismos planes que ella. Del cajón de la otra mesita, saco dos consoladores enormes, cuatro centímetros mas largos de lo normal, y con casi dos centímetros de diámetro. Embadurno uno de ellos con la crema del día anterior, lo puso a vibrar, y se lo introdujo empujando con fuerza en el ano, ella hubiera gritado de dolor si el no le hubiera hecho tragar el otro vibrador. Coloco este otro en su cueva también encendido, a la vez que le enganchaba en su clítoris otra tenacilla, pero esta tenía en su extremo un pequeño peso, que hacía que a cada movimiento que ella hiciera, por pequeño que fuese, hacía que sintiera una oleada de placer y de dolor como nunca antes había conocido.

– ” Bueno volveré dentro una hora, espero que disfrutes. ” –

Y dicho esto le ato un pañuelo a la boca, le dio un beso en la frente y se fue.

Cuando regreso, ella estaba sudando por todos los poros de su piel, en las sabanas que tenía debajo de su vagina, había un pequeño charco, soltó la tenacilla del clítoris y empezó a succionarlo con su lengua, de lo firme que estaba parecía un pené de dos centímetros, cerro un poco más las cadenillas de los pezones, obligándola a mirar como le comía el clítoris. Le quito el vibrador de su

cueva e introdujo su pené. De lo dilatada que estaba, era como su se la metiera a un túnel de carretera, podía meterle la mano sin que se enterara. Le quito el otro vibrador, su ano al ser más firme, estaba del tamaño que normalmente debería de tener su coño. Así que se decidió a atacar por hay hasta que su vagina volviera a la normalidad. Empezó a penetrarla, suavemente, mientras que le lamía la parte de los pezones que dejaban libres las tenazas, ella, aún amordazada, no sabía si suspirar o gritar. Él empezó a embestir como un animal, a pasar de estar amordazada, sus jadeos le excitaban aún más.

El le empezó a penetrar con el consolador por el culo, y con el pené por su cueva. Le tapo los ojos. Ella estaba muriéndose de placer. Noto como él salía hasta fuera y volvía a entrar con fuerza, le soltó una pierna para poder meterle él pené desde atrás e introducirle el consolador por su cueva, ella noto como algo la agarraba de sus piernas, elevándolas y separándolas… se imagino que le había atado las piernas al techo, separándolas y dejando su cuerpo de cintura para abajo en el aire. En esta postura, y con los ojos tapados, era incapaz de colocar su cuello para que no le mordieran las tenacillas.

Sintió como sus dos agujeros se llenaban, fuertemente, bombeando con fuerza, cuando casi no había salido de su culo, otro embolo entraba con fuerza en su vagina, y viceversa… . Cada vez que se movía, el dolor de sus pechos le hacía perder de golpe gran parte de su excitación, pero al segundo, una oleada de placer mucho mas intenso que el anterior la hacía volver a ponerse a tono. Cuando de repente su cuerpo empezó a convulsionarse, aquellos dos émbolos empezaron a moverse igual que un ciclista en los últimos cien metros del spring, y estuvieron moviéndose aún un buen rato después de que ella se quedara completamente “tirada”.

– A pesar de que esa postura las tenazas le producían un dolor terrible, era incapaz de moverse. De repente él le quito la mordaza y la beso, después le quito las tenacillas…

Bueno kary (suena cursi, pero es la única forma cariñosa que se me ocurre para llamarte sin que me traiga malos recuerdos). Tu me dejaste muy a huevo una historia un poco más fuerte de lo que tu creías, pero como compensación, te doy un buen punto para “darle la vuelta a la tortilla”. Espero que sepas aprovecharla, ya que creo que sabes hacia donde voy a desviar mi próximo pedazo de historia… . ¿O no?. Te Kiero Continuo quitándole la venda y prosiguió a desatarla, le dio un fuerte y cálido abrazo mientras que le preguntaba:

– ¿Te a gustado?

– No lo se, nunca he disfrutado tanto, pero…..también me ha dolido bastante.

– ¿Quieres que se vuelva a repetir otro día?

– No te puedo contestar, dame tiempo Continuo abrazándola y dándole tiernos besos en sus mejillas y sobre sus labios hasta que se durmió.

Se despertó extrañado, era una sensación extraña aunque ella ya le había hecho muchas veces una mamada nunca lo había despertado de esa forma, le pregunto que hora era y la una respuesta que obtuvo fue calla y disfruta, estuvo comiéndose su polla hasta que él no pudo más y se corrió en su boca, ella se tomo toda su leche, después se acerco a su lado y le dio un largo y húmedo beso seguido de un TE QUIERO, no podía imaginar que iría ha hacer ahora pero no le importaba, estaba en un paraíso y ella era su ángel, estuvo a su lado abrazada a él sin hacer nada durante un buen rato, luego comenzó a besarle el cuello y juguetear por su pecho con su lengua-sabia que él no podía resistirse a ese juego- lamió, succionó, y mordió sus pezones, a continuación estuvo jugando con su lengua en el ombligo, y volvió a recoger el pené de su amado con sus labios, cuando esté estuvo en forma se aparto cogió algo de la mesita, era un condón, lo sujeto con sus labios y lo colocó con su boca, se situó sobre él y sentándose lentamente se clavo el miembro de su chico en lo mas hondo de ella, estuvo moviendo su vientre como si de una danza se tratara hasta que no él no pudo más y se vino, entonces ella se aparto, le dio un beso en la frente y le dijo –te kiero- los dos durmieron hasta las 10, rea Domingo y él no tenia que trabajar.

Cuando él se despertó ella le tenia preparadas unas sorpresas:

– Lo prim

ero que has de hacer es darte un baño- le dijo ella

– Como tu quieras- respondió él Al entrar en el baño vio la bañera parada para un baño de espuma, los dos se introducieron dentro, ella comenzó a limpiarlo con su mano, le enjabono el pelo como si de un niño pequeño se tratase, le froto la espalda y el pecho con mucha ternura, estuvo jugando con su pené, durante largo rato, entre sus manos, él no se quedo quieto, le enjabono su pecho con delicadeza dedicando una especial atención a sus pezones que estaban muy erectos, continuo enjabonado su espalda, para acabar jugando con su ya húmeda conchita, a continuación salieron de la bañera, mutuamente y entre risas, se secaron sus cuerpos ardientes y mojados, al mismo tiempo que no paraban de acariciarse y frotarse, se fueron a la cocina a terminar desayunar con la condición de no se vestir en todo el día, ella estaba tomando una tostada con mermelada cuando él dijo:

– ¿Me dejas tomar un trozo?

– Claro

– No, de la tostada no Cogió el tarro de mermelada y comenzó a derramarlo por el cuerpo de ella, la mermelada se fue derramando por entre los pechos de ella hasta llegar a su concha, que brillaba debido a sus jugos, entonces él comenzó a degustar tan delicioso manjar, deteniéndose en su ombligo hasta llegar a esa cueva que tanto adoraba, estuvo comiendo hasta que ella le dijo que no aguantaba más que quería que la cogiese en ese mismo momento, entonces, él dejo libre la mesa, la tumbo abollando sus pecho sobre esta y la tomo con desde atrás, estuvo embistiéndola durante un buen tiempo, a medida que este transcurría las embestidas eran más salvajes, cuando noto que ella se corría él lo hizo también logrando un orgasmo simultaneo.

Como piensas que puede transcurrir el resto del día

Después de aquello necesitaban una ducha. Se limpiaron mutuamente, se besaron y decidieron irse a dar un paseo por el valle del retiro.

En aquella época del año casi nadie iba al retiro. Pero ellos le tenían un gran aprecio, allí era donde se habían conocido. A ella le encantaba ir allí, sentía una inmensa sensación de tranquilidad, sin que nadie la molestara. Era conseguía olvidar los malos ratos que había en su vida.

Y un día, se habían encontrado en el mismo lugar, había un seto con un banco a cada lado. “El estaba en uno y ella en el otro. El, como muchas otras veces, se había puesto a hablar sólo… pero esta vez había alguien escuchándolo. Según el se hacia preguntas, una voz le respondía y preguntaba a su vez. Estuvieron así un buen rato, hasta que se dieron cuenta de que no les estaba respondiendo su conciencia. Se levantaron y se miraron. Se dieron cuenta de lo parecidos que eran.” “Aquel día se fueron de allí, sin volver a hablar y sin mirarse. Pero todos los días se encontraban otra vez, en el mismo banco, hablando de sus problemas. Dos personas tan jóvenes y con tantos problemas encima. Un día, después de un par de semanas, ella le comento un problema, creía que alguien la estaba persiguiendo, casi acosándola. Al acabar aquella conversación, el se quedo muy preocupado, así que la siguió.” “Unas horas después, se percato de que efectivamente alguien la estaba siguiendo, aparte de el, así que, cuando llego a su casa, el comenzó a seguir a esa otra persona. Durante tres días se dedico a seguirlo. Al cuarto día, le dijo a ella que sabía quien le seguía, le enseño un par de fotos y ella se asusto. Por lo que le dijo, se trataba de un antiguo novio, le tenía pánico. El se decidió a ayudarla de un modo muy especial. La acompañaba siempre que podía, unas veces escondido y otras a la vista.” “Durante casi dos meses, nada ocurrió, hasta que un día, mientras el la seguía desde lejos, la atacaron, la cogió del brazo y la metió en un callejón, empezó a insultarla y apretarle el brazo. Mientras estaban así, el agresor no se dio cuenta de que alguien se acercaba por detrás. Hasta que el golpe que recibió en sus riñones le hizo caer al suelo. Mientras estaba hay, se dio cuenta de que era la persona que tantas veces había visto seguir a su ex, estaba a punto de decir algo cuando aquella persona, para el extraña, le dijo:”

– “Vuelve a insultarla, a seguirla o a levantarle la mano, y te pasaras una buena temporada en el hospital.”- “Después de decir aquello, la cogió a ella en brazos y se la ll

evo a su casa, dejo en la cama, la tapo y se fue a dar una ducha.” “Cuando volvió, ella estaba desnuda en la cama, se le acerco y, cuando iba a desabrocharle el pantalón, el le pregunto:

– “¿Que estas haciendo?”.

– Ella le miro con una cara de sorpresa. – “¿No es esto lo que quieres?, para eso me has defendido ¿no?”.

“El la aparto, la tumbo en la cama y la cubrió con las sabanas. En aquel momento, se dio cuenta de que era verdad que lo besaba, desde que se habían conocido, pero no de aquella manera, ni en aquella situación. Le dijo:”

– “En todo este tiempo, te he tratado como alguien en quien descargar mis problemas, y tu has descargado los tuyos en mi. Lo que he hecho hoy, a sido por que te lo debía. Debo de reconocer que me gustas, pero no quiero que hagas algo porque creas que me lo debes, o porque creas que es lo correcto.” – Añadió – “Puedes quedarte aquí hasta que te sientas con fuerzas para volver a casa, duerme un poco, yo voy a ver la TV.”.

“Ella se quedo muy perpleja, se durmió mientras pensaba en que era la primera persona que no le lavaba a una cama para joder. A la mañana siguiente, cuando se levanto, el le había dejado una nota; “En la nevera debe de haber algo para desayunar, yo me voy a trabajar, volveré sobre las tres, si ya no estas en casa lo entenderé.”. Cuando volvió de trabajar a las tres y cuarto, no se esperaba que lo primero que vería era a aquella chica tan maravillosa echársele encima para abrazarle.”

De aquello ya había pasado mucho tiempo, pero aún así, cada vez que haban al retiro a el le traía recuerdos de aquellos tiempos. Desde entonces, nunca se había tenido que preocupar de a donde iba, o a que hora llegaba. Nunca había sido celoso, pero aunque lo hubiese sido no le hubiera pasado nada. Le daba igual perderla unas horas o un par de días… lo único que no soportaría sería perder otra vez a la persona que mas amaba después de los miembros de su familia…

Bien, tu me dijiste que era una historia de amor y de pasión, y creo que en todos estos días se nos estaba olvidando lo mas importante, ya que nos hemos pasado con la pasión, pero hemos puesto muy poco de amor. Te doy carta blanca para escribir lo que quieras entre comillas como comentario del párrafo que he escrito. Te Kiero

“Por algún motivo no se cual cuando he acabado de leer esto estaba llorando, no continuar escribiendo.” Continuaron paseando hasta la hora del almuerzo, volvieron a casa y después de comer se acostaron, estuvieron unas horas durmiendo uno al lado del otro, abrazados, sin separarse, el fin de semana se acababa, se despertaron hacia las siete se arreglaron y fueron al cine, a la salida, se fueron a cenar a un pequeño restaurante, en el habían cenado la primera noche que después se acostarían juntos, -para ella la primera noche que se acostara con un chico-, ala salida del restaurante se fueron a bailar y después volvieron al piso hicieron el amor, pero esta vez al contrario que durante todo el fin de semana lo que más apareció en su encuentro fue la ternura y el cariño.

Ala mañana siguiente los dos madrugaron, el cómo de costumbre se fue a trabajar y ella al instituto pero esta vez era especial iba a mirar la ultima nota, había aprobado ya no tendría que volver a estudiar, no pudo evitar llamarlo para contarle que ya había terminado su bachillerato, ese lunes se fueron a cenar juntos para celebrar sus notas, después del postre él le dio un regalo, un pequeña caja, dentro había un anillo, y con él una pregunta

– Ahora que te vas a otra ciudad y teniendo en cuenta que yo me traslado a esa misma ciudad ¿quieres que comencemos a vivir juntos? su única respuesta fueron unas lagrimas y un largo y tierno beso, no hicieron falta las palabras.

Autor: GDIIA

asturgdiia ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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