Vacaciones en Ibiza con mi mujer (parte 3)

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Llegamos al apartamento, y serví unos tragos. Isra y Rafa se sentaron en un sofá, y mi mujer y yo en otro. Parecía que el ambiente de la cena se había diluido, y decidí actuar. Empecé a besar a mi mujer, acariciándole el muslo por debajo del vestido. La notaba nerviosa.

-Relájate vida mía. – le susurré- te amo.

Seguimos besándonos. Empecé a magrearle los pechos por encima del vestido. Mi mujer se giró hacia los muchachos. Estaban los dos frotandose el paquete por encima de los pantalones, con cara de extasiados. Mi mujer alargó una mano, invitándolos. Fue Israel el que se levantó, y agarró la mano a mi mujer mientras se sentaba en el otro lado del sofá. Seguí besándole el cuello, y vi como ella agarraba el paquete de Isra por encima del pantalón, mientras lo besaba con pasión. Con la otra mano, agarraba mi paquete. Vi como Rafa seguía observando.

Me levanté, y invité a Rafa a ocupar mi lugar. Me senté en el sofa, dándo otro trago. Pude ver como mi mujer era besada en el cuello por los dos, mientras sus manos acariciaban sus paquetes. Los dos bajaron hasta sus tetas, que dejaron al aire bajándole el vestido. Empezaron a comérselas como si no hubiera mañana. Joder, que tetas tienes, le decían. Yo me desnudé y empecé a pajearme. Mi mujer me miró con deseo. Me acerqué, y ella avanzó su boca para cogerme la polla y empezar a chuparla. Los muchachos hicieron lo propio, y mi mujer empezó a cogerle la polla a uno, mientras le chupaba al otro, y la mia mientras chupaba. Estabamos los tres con las polla para ella. La levanté como puede, porque notaba como gozaba y disfrutaba, y la besé. Quieres el antifaz, le pregunté, pero me dijo que no. La llevé hacia la cama, y la desnudé.

Mientras le empezaba a comer el coñito, nuestros invitados le pusieron sedas pollas a su alcance. Ella chupaba una mientras meneaba otra, y viceversa. Rafa le dijo que se venía, y mi mujer dejó que se corriera en sus tetas, mientras tuvo su primer orgasmo de la noche mientras yo le comía el coñito. Luego la puse a cuatro patas, y empecé a follarla mientras se la chupaba a Israel. Israel me pidió cambiar.

-Quieres que te folle Isra, cariño? -Le pregunté-

-Joder, si…

Nos cambiamos, y mientras me la chupaba, pude ver como otro se follaba a mi mujer, y en vez de celos, me llenó de excitación. Tanta, que avisé a mi mujer y me corrí en su boca, en sus labios… mientras ella me miraba, fuera de sí, con unos ojos de viciosa que no le recordaba.

Para mi sorpresa, Rafa ya se había recuperado y ocupó mi lugar, empalmado de nuevo. Eran chavales, se recuperaban pronto.

Yo por mi parte me sente en el sofá y me dediqué a ver como se follaban a mi mujer, mientras daba otro trago y me recuperaba. Cuando Israel se corrió, yo ya estaba a punto de nuevo.

Aquella noche, recuerdo que yo me corrí cuatro veces, pero desconozco la cantidad de orgasmos que tuvo mi querida esposa. Nos la follamos, fue sexo salvaje, por el culo, por la boca, por el coñito, Hicimos doble penetración, fue algo asombroso.

Pasadas unas cuantas horas, mi mujer reconoció que estaba exausta. Era una fiera, y lo había demostrado. Se fue al baño, y yo invité a los chavales a marcharse, quedando al dia siguiente para despedirnos. Al salir mi mujer del baño, con cara de haber corrido una maratón, me besó y se tumbó en la cama, quedando profundamente dormida.

Al dia siguiente, cuando despertó, noté que me miraba con inquietud, con miedo. Le preparé un buen desayuno, y la besé con todo el amor que sentía en mi interior.

-Cariño, lo que pasa en Ibiza se queda en Ibiza. Disfruté, mucho. Disfruté porque te vi gozar como nunca. Y porque no fue algo forzado, surgió. Nada cambia mi amor por ti, y espero que no cambie el tuyo hacia mi. Sexo, es sexo. Te amo.

-Me miró emocionada y me besó. -Te amo! -exclamó, y me abrazó.

Hicimos las malestas, y nos pasamos por el apartamento de los chavales, pero no estaban. Que fue de ellos, quién sabe. Gente maja, nos dieron una vacaciones que mi mujer y yo no olvidaremos, y que deseamos repetir.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

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