Carta a mi marido cornudo

carta cornudo

No se como agradecerte que me abrieras los ojos, y felicitarte por tu logro, después de tanto tiempo has conseguido tu objetivo, que yo disfrute de cada relación, y tú ser el “Esposo Cornudo” que tanto has deseado. Gracias por incitarme a dar el paso, sin tu insistencia, ni se me hubiera ocurrido, creo que no hubiera podido, ahora cuando quiero tengo en la cama los chicos que deseo, ya no me tengo que contener, fue buena tu idea que me tatuara en el tobillo un “As de Picas” con la Q dentro, he cambiado el rol, de puta con la “Letra Escarlata”, a mujer del cornudo, veo como me sonríen ante tal oferta, ahora tu me los sirves en bandeja, los traes a casa y mientras ceno con ellos, tu haces de sirvienta con tu uniforme negro y delantal con encaje blanco, te puedo humillar y veo en tu cara como disfrutas, no se de donde sacas a algunos, pero son verdaderos portentos de la naturaleza, sus pollas me hacen disfrutar lo que tu no has conseguido jamás, tu en la cama eres demasiado blando, no pasas de besos y mimos, tus dolores de cabeza en la noche, competían con los míos en la mañana, pero ahora los dos estamos satisfechos.

Soy yo la  que ahora quiere que me violen dos chicos negros, cómodamente en mi propia cama, mientras tu, te pajeas en el sillón del dormitorio, o limpiando la descarga que hacen en mi coño o en mis tetas, y es que soy yo la que te coloca el cinturón de castidad que tu mismo has comprado y guardo la pequeña llave del cofre del tesoro, meto tu cabeza entre mis piernas para que disfrutes de hasta de la ultima gota del semen que dejo tu ultima adquisición, con el que me reí al ver lo pequeña que tenias la polla comparándola con la suya.

Cuanto me divierte recoger tus paquetes de mensajería aquí en casa, creo que voy a dejar de torturar al chico, le abro la puerta en bragas y con la bata transparente mientras tu espías desde el office, solo para él uso tacones en casa, le pongo cara de actriz porno tocándose los rizos del pelo cuando recibe al fontanero, mientras tardo unos minutos en buscar unas monedas para la propina, el siempre me dice que no tenga prisa, creo que se mata a pajas, pobrecito piensa que la puta soy yo, y es que no haces nada mas que comprar juguetitos por Internet, pronto le tocara a el, es tan mono.

Me gusta ver tus fotos en Internet vestida de putita, y yo aunque con la cara pixelada, en la cama, abierta de piernas, mientras el chico del gym empujaba para partirme en dos, lo recuerdo con la piel húmeda, los músculos en tensión y apretando los dientes antes de inundarme, después, en la ducha y cayéndome el agua mientras le hacia la ultima limpieza de bajos, y todo esto, teniéndote tras el cristal salpicado de gotas, eso fue mejor que la sesión de fotos.

No sabía lo mucho que iba a aprovechar el conjunto de encaje granate, no me gusto demasiado, me pareció tan barroco, eres muy rancio, desee tirarlo a la basura al ver marcas de haberlo usado antes, pensé que era de una amante, que inocente fui, te imagino comprándolo y queriendo demostrar a la dependienta lo varonil que eres, “se lo pongo para regalo?”, “a su señora le va a encantar”, pero no, ahora lo puedes usar sin miedo, las braguitas las uso yo y le pido al macho que tenga esa noche en casa, que se corra dentro de ellas, a todos los pone muy nerviosos, descargan por mi ombligo, y su lechita cae hacia abajo, veo como se humedecen y después me las quito, las guardo en plástico, para que no se sequen y al día siguiente, tu te las poner para ir al despacho, no se como lo haces, pero siempre vuelves con ellas limpias, parece que el café de la mañana lo pides sin leche.       Recuerdo con cariño la fiesta de disfraces en las que nos invertimos, las mujeres hombres y los hombres mujeres, eras la “Dancing Queen” con mi vestido de gasa blanco y tanta soltura con los tacones, me costó un pico el conjunto de bragas y liguero que llevabas, que suerte tener la talla parecida, yo con mas cadera y tu mas plana, lo mejor fue la llegada a casa, subiendo la escalera a la habitación, te di un azote en el culo y te llamé puta, me pediste que no te castigara de una forma tan poco convincente, que me puse el arnés y te follé por el culo, se te corrió el carmín rojo y el rimel, no pasa nada querido, ahora podemos compartir la cosmética, aunque la tuya siempre es mas cara, en mi vestidor he dejado una cajonera solo para tu ropita, la mando lavar y planchar con el mayor cuidado, lastima del vestido, lo siento por ti, con lo bien que te sentaba, quedo para limpiar el polvo, pero no te preocupes pronto tendremos otra fiesta, nuestros amigos dicen que será de “arabescos”, no creo que te atrevas con ellos a vestirte para la danza del vientre, pero no te preocupes, llamaremos a Amón para que tengas tu propia fiesta en casa, a el le gusta terminar por detrás, te lo voy a dejar bastante caliente, y he de confesarte, que por mucho que practiques con tu plug anal, la polla de Amón no lo olvidaras en unos días, por lo menos cuando te sientes.

Lamento que no estés invitado el próximo fin de semana, ya que será en el club de intercambio, de donde volví a casa casi desgarrada después de que aquellos tres chicos estuvieran turnándose sobre mi, y tu solo consiguieras hacerte pajas aun teniendo a las dos escorts, después del dinero que pagaste por todo ello, también quiero revelarte un secreto, te mentí, tu amigo Gerard no consiguió follarme, por muy fácil que se lo pusiste, dejándome medio borracha en la playa por la noche sola con el, para la que no tuve problema fue para Julietta, su mujer, creo que tendré que quedar con ella mas a menudo para ir al cine a doble sesión, no te puedes imaginar lo excitante que es hacerlo en una butaca de cine, y lo poco que necesita esa mujer a un hombre.

Gracias de todo corazón mi querido “MARIDO CORNUDO” con mayúsculas, por cada día de placer que me has proporcionado y todos los que tienen que venir, por todas las llamadas telefónicas que has realizado buscando “amigos”, por el dinero que has gastado, ahora estoy pensando en cobrarlo yo, siento que tengas que llevar zapatos de tacón de aguja en casa, con lo incómodos que son, aunque a ti te gusta

(P.D.) La semana que viene tenemos que ir a comprar ropita, no me gusta que repitas, que pensarían de mí

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Un comentario

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  1. El relato es muy bueno, la autora destila su odio hacia los hombre humillando al protagonista al máximo; no deja pasar una. Pero, si este relato fuese real; y tu buscases un buen abogado, esta es la confesión de todos lo abusos e infidelidades y humillaciones que te hizo. Con lo que no solo te separas sino que la dejas en la calle. Siempre y cuando a ti no te guste lo que te esta pasando; a veces el morbo te traiciona y aceptas las cosas que no debieras. Puede ser que la ames y es muy loable de tu parte pero ella no lo hace y no lo va hacer. Te usa porque le convene a su vida disoluta. Vos sos el esposo el que le da la pantalla de Señora mientras ella ejerce de ramera.
    Recordemos que esto es ficción.

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