Últimas historias

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    Un viaje en el autobus

    El calor era insoportable en cola del bus, parece que el conductor sepa que cuando más calor hace mas despacio tiene que ir, lo único que te reconforta es que la espera que se hace amena viendo a las mujeres lo fresquitas ve visten en el caluroso verano El calor era insoportable en cola del […]

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    Por fin en casa

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    Imprevisto en el autobus

    -Ya falta poco para llegar – dijo Lorena, amiga mía y compañera de la escuela donde dábamos clases. Había sido el último día del periodo escolar y nos habíamos puesto de acuerdo para tomar un café en su casa y calificar juntas. Ambas rebasando los 35 años, teníamos un año de conocernos y habíamos llegado […]

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    DOS FANTASIAS CUMPLIDAS EN UN MISMO DIA II

    Había quedado con unas amigas a tomar unas copas. Era un local de estos que está de moda en la ciudad. Sabíamos que no debíamos llegar muy tarde, porque sino después no podrías entrar de lo lleno que se ponía. Quedamos seis chicas para pasarlo bien; reírnos mucho, bailar y tomar una copas, simplemente eso. […]

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    EN EL TAXI

    Hola, mi nombre es Anabel. Tengo 27 años y vivo en la zona norte de la ciudad de México. Trabajo en un despacho de abogados por la zona sur de la ciudad. Les voy a contar una historia que me sucedió hace unos meses y que la verdad no me había atrevido a contar. Pero […]

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    Creo que no me he equivocado

    Había llegado ese momento en que dos personas notan que se están tocando, el contacto se prolonga hasta que se hace permanente, y los dos esperan a ver quién es el primero en separarse, gesto que delatará que ha prolongado el roce más allá de lo casual.

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    Metro de Madrid (relato corto)

    Estaba ya de camino a casa con mi familia en el metro, íbamos en la línea 1 dirección pinar de chamartin ,ellos se sentaron y yo me quedé  de pie y a la que se sientan, se sientan al lado de un chico súper guapo enseguida lo mire, y le remire.

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    Mi suegra calentona II

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  • Amigas borrachas

    Amigas borrachas

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  • folle maria

    Me follé a María, la hija de mi mejor amigo

    Me llamo Pedro y tengo 45 años. Soy un hombre divorciado, de piel morena, con vello en el cuerpo y con algo de músculo debido al gimnasio. La historia que voy a contar ocurrió una semana de agosto, cuando me fui de vacaciones con mi hija, mi amigo Simón y su hija María. Intentaré recrear […]

  • hermanas xii

    Mis hermanas XII

    Florencia, que ya estaba excitada mientras le metían leche adentro de la cola, no puso muchos reparos. – Sí.. te dejo Agus… – Te re gusta chanchita! Pedímelo! – Sii me gusta… dale hermanita.. chupame la cola! Las dos se reían.. Agustina movió su cara hacia delante, y así con los cachetes del culo abiertos, le metió la lengua, […]

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    LA NOVIA PRESTADA I

    Mi novia se llama Bárbara y le encanta usar minifaldas. Por lo general, fantaseábamos mucho con tener un trío o con verla poseída por muchos hombres a la vez, y la verdad, nunca nos habíamos atrevido a eso. A los dos nos daba miedo la idea. Sin embargo, hace poco ocurrió algo que cambió el rumbo de las cosas.

Paradójicamente, la incomodidad tan propia del transporte público puede dar pie a la consolidación de una serie de gustos sexuales que por sus características se reconocen como fetiches, pues se encuentran encaminados más que nada al disfrute de situaciones prohibidas tal y como, por ejemplo, el hallar placer en frotarse contra un desconocido mientras se hace uso del bus o quizás el exhibirse un poco para que alguien más se excite.

Así las cosas, un viaje de rutina al trabajo o de regreso a casa puede convertirse en una experiencia gratificante y lujuriosa en aquellas situaciones en que por efectos de la fortuna alguien se encuentra con la persona correcta y entre morbo y sorpresa surgen caricias y los más ensordecedores encuentros sexuales. La sutileza con la que se suelen despertar las ganas en estas condiciones, más esos toques de exhibicionismo y desenfreno son aspectos que no han de faltar en los relatos eróticos en el bus que en esta sección se comparten.

Fantasear con el placer de lo prohibido

Si por algo empieza a forjarse esta clase de gusto es por las fantasías que se elaboran con tanto detalle gracias a la imaginación y a los diferentes estímulos que se reciben, es así como mujeres y hombres por igual suelen albergar de manera secreta aquellos impulsos de dejarse llevar un poco en sitios que se frecuentan a diario y que disponen de reglas específicas de convivencia, es así como asumiendo otra perspectiva, estos pueden pasar a ser altamente eróticos.

Toquetearse tratando de pasar desapercibido, sonrojarse, deleitarse con una silueta sugerente que se contempla por vez primera, cualquiera de estos elementos permite que se despliegue aquel afán incesante del cuerpo y la mente por hallar el más alto clímax al que puede conducir el gozo del sexo que se vive desde las más puras ganas. Descritas algunas veces como situaciones bizarras, la fascinación por estos relatos es desbordante ya que logran reflejar bastante bien lo que pueden ocasionar unas manos que saben abrirse paso ante miradas furtivas.

Disfrutando de los placeres del exhibicionismo

El exhibirse un poco en público es un ingrediente recurrente que se adopta en las anécdotas de este estilo, por ende, exponer los genitales, aunque ello pueda acarrear problemas se toma como una inyección de adrenalina que dispara mucho más la pasión.

Aunque muchos podrían reaccionar ante todo esto con miedo y con el concepto de que se le está faltando al respeto, la verdad es que son muchos los que ante estas iniciativas les puede más la curiosidad y el morbo, es entonces cuando se dan desde orgías hasta tríos.