la cristiana universitaria conoce a Ammon (primera parte)

universitaria sexy

¡Comparte!

A lo largo de la vida muchos de nosotros pasamos por experiencias totalmente únicas, no importa el contexto en el que estas pasen, en ocasiones el vivir supera por mucho las expectativas de la imaginación, permitiéndonos conocer así la maravilla que esconde la realidad en sus placeres, ya sean los más simples como el comer, reír o tener intimidad, hasta los más complicados como aquellos que incluso el escritor más versado tendría problemas para describir.

En ocasiones el realizar una acción, tan simple, como tomar una decisión sobre salir o no salir, puede desencadenar una serie de eventos que difícilmente serían advertidos por la mente al momento de hacer la elección. El acto de escoger sobre nosotros y nuestro entorno es un don maravilloso que ha sido otorgado a la humanidad, sin embargo solo quienes sean aventurados podrán ser capaces de vivir todos aquellos manjares y deleites que el mundo tiene para ofrecernos.

En este punto y tras la complicada introducción entrare en contexto de mi realidad, así como aquello que deseo transmitir con este texto, quizá un aviso sea bueno, ya que en este escrito la realidad supera la imaginación de lo que muchos podrían alcanzar a crear en su mente, para muchos podría ser desagradable, para otros interesante, y no dudo que existirán a quienes les agrade tanto como a mí en el momento de vivir en carne propia lo que estoy por narrar.

Soy hombre, tengo 22 años, mi físico es bastante común, mido 1.69, tengo cabello castaño obscuro, soy de tez blanca, tengo ojos de un tono azul muy camaleónico, ya que el color varía según mi ropa, el clima e incluso mi estado de ánimo, mis ojos los considero lo más llamativo de mi persona, como mencione anteriormente soy bastante común. Soy estudiante de universidad, y provengo de una familia de clase media, vivo en México en uno de los estados del centro.

Fernando ha sido mi única amistad en la universidad, y no es para menos, todas las salidas a bares y borracheras que tuve a partir del tercer semestre se las debo totalmente a él, no porque me haya invitado a participar, sino por el hecho de que el pagaba todo el consumo de quienes le acompañaban.

El acompañarlo a esas visitas frecuentemente me permitió conocer a muchísima gente, la mayoría de esas caras o amistades eran solo de una noche ya que nunca entablamos una conversación fuera de las paredes que compartíamos en esas noches de alcohol. Sin embargo como todo en la vida siempre se encuentran excepciones, y en esta ocasión alguien realmente sobresaliente sería quien rompería por completo esa monotonía de amigos pasajeros.

En una de tantas salidas que tuve con Fernando a beber llegaron de improviso los clásicos acompañantes sorpresa, conocidos que alegraban aquella mesa redonda donde nos encontrábamos jugando cartas Fernando y yo. La mayoría eran simples caras nuevas, sin embargo hubo una chica que me robo la atención en el momento en que la vi, ya que se salía de la clásica vista de jeans ajustados o vestidos cortos, así como escotes muy pronunciados que normalmente se ve en los bares lucir a las mujeres.

Un cabello largo acompañado de una cara bastante simpática y linda a mi gusto, así como una mirada bastante tierna escondida tras unas gafas de armazón negro, una blusa común, una falda exageradamente larga y unos zapatos de piso fueron los elementos que de inmediato atrajeron mi atención hacia esa chica. De momento y por la poca luz del bar no pude verla del todo bien, sin embargo bastaba con ver su rostro para saber que me gustaba.

La sesión de esa noche duró bastante poco, ya que me encontraba en mal estado debido a la genial idea de mezclar alcohol con pastillas para el dolor, lo cual hizo que me sintiera demasiado ebrio muy rápido, esa fue la excusa que le di a Fernando al momento de retirarme tan temprano, el verdadero motivo fue que esa chica ya tenía que irse debido a que su padre pasaba a recogerla por la noche, y la hora en la que deja de salir transporte estaba muy cercana, así que con esa mala excusa salí del bar en su compañía, para mi suerte resulta que compartíamos el mismo camino, o al menos un tramo.

Ya a bordo del transporte las preguntas y la plática que tuvimos fue bastante normal, nos dimos el número de celular, nos preguntamos edad, licenciatura, alguno que otro pasatiempo y desde luego nuestros nombres.

Su nombre simplemente no lo puedo omitir, ya que con todo lo raro que suene su nombre era Rajel, tiempo después entendí que era debido a que ella pertenece a una religión, y su familia es muy devota, por lo cual ese nombre representa algo importante para ellos.

Al pasar un par de días comenzamos a platicar por mensajes, debes en cuando en persona en los pocos o muchos momentos que nos permitía tener la escuela en tiempos muertos, así nos fuimos conociendo cada vez más, y a cada momento de verla seguía comprobando aquello que era evidente, la enorme atracción que ella me hacía sentir por su persona, no solo en una cuestión emocional, ya que físicamente también me resultaba muy atractiva.

La ropa que usaba era apenas un pequeño disfraz a toda la sensualidad que se encontraba en su cuerpo (antes de seguir aclaro, en lo personal las mujeres que se denominan bbw siempre han sido mis gustos por lo cual ella entra en esa categoría) empezando por su rostro sus facciones son finas y agradables a la vista, tiene cabello largo de color negro, ojos de un café obscuro que te atrapan al momento, haciendo que  no dejes de poner atención en ellos, su espalda es quizá un poco ancha, pero eso no hace más que remarcar la línea de su cintura, haciendo lucir más su cadera, desde luego tiene un poco abultado el vientre, sin embargo resaltan por encima de eso un par de senos redondos y grandes que sin importar si usaba escote o no resaltaban por encima de sus blusas, la falda larga que usa de costumbre por su religión solo logra tapar un gran trasero, ya que sus nalgas son muy pronunciadas y difícilmente eludibles de ver, ya sea que te gusten las mujeres llenitas o no.

En el momento de compartir más cosas con ella supe que quería hacerla mi novia, ya que no solo me parecía increíblemente atractiva, si no que el hablar con ella me resultaba muy interesante y cálido, y a pesar de su religión era increíblemente abierta en temas de intimidad, por lo que al poco tiempo de conocernos iniciamos una relación.

Todo transcurría según lo normal de un noviazgo, salimos un par de veces, tuvimos intimidad algunas otras y simplemente me encantaba estar con ella, ya que al verla desnuda por primera vez una atracción muy grande, llegando a la obsesión, me atrapo, sus senos eran más grandes de lo que ya dejaba ver su ropa, su cuerpo tenía un aroma embriagante al momento de sentirse excitada, sus glúteos sobrepasaban por mucho lo que había imaginado, su vagina así como la parte superior de sus piernas y sus nalgas se encontraban cubiertas por un poco de bello grueso, y contrario a lo que muchos sienten esto me resultaba muy excitante.

En cierta ocasión salimos juntos, y desde un inicio ambos acordamos que saldríamos para pasar el día, divertirnos un poco y estar juntos en intimidad, no teníamos mucho tiempo saliendo, quizá ni el mes, pero nos hicimos cercanos muy rápido.

Al llegar al motel entramos, pague la habitación y subimos juntos las escaleras que conducen al cuarto, la abrace por la espalda y pegue mi miembro contra su trasero mientras le besaba el cuello, tomé su cabello en una de mis manos y dirigiéndola hacia la habitación seguimos caminando sin dejar de besarnos, su lengua recorría mi boca, mis manos acariciaban su cintura, entramos a la habitación, llegamos de inmediato a la orilla de la cama, rápidamente se volteó, la recosté y comencé a subir su blusa lentamente hasta quitarla, mientras mi boca se posaba en su cuello dando suaves besos y acariciando su oído con mi lengua, de momento la falda larga que usa normalmente, cayó al piso, dejando la en bragas, continúe besándola, alternando mis manos entre su vientre y sus senos, mi boca recorría su cuello, bajaba hasta su pecho y subía de nuevo hasta su oreja, exclamaba ella pequeños gemidos ahogados cada que mi mano rozaba por encima de su ropa interior su sexo, por lo que sin dejar de besarla comencé a bajar lentamente su prenda íntima a la par que mi mano levantaba su sostén a una altura donde sus pechos quedaban totalmente expuestos, por lo que al bajar más mi cara pude aprisionar con mis dientes uno de sus senos entre ellos, su pequeño pezón estaba metido en su totalidad dentro de mi boca, mientras daba suaves mordidas a la piel de alrededor, mi lengua acariciaba en forma de círculos lentamente su pezón, mis dientes de repente sujetaron solo su pezón y comencé a dar mordidas muy leves, como intentando pelar una uva sin arrancar más que la piel que la cubre, esto la hacía estremecer, acariciaba mi cabello y quería ponerme a la altura de su boca para besarme, sin embargo me resistí totalmente a sus intenciones, por lo cual seguí bajando mi rostro, pasando mi lengua por el centro de sus pechos hasta debajo de su ombligo y repitiendo varias veces esta acción, en cada momento que mi boca pasaba cerca de su vagina ella se arqueaba involuntariamente, por lo que en uno de tantos vaivenes, comencé a bajar más sus bragas hasta dejar totalmente expuesta su vagina, saque  mi lengua y sin mencionar nada pose mi rostro en su entrepierna y acerque mi boca a su sexo y me detuve un momento, el aroma que desprendía me dejo totalmente impactado, ese olor tan característico de una mujer excitada se desprendía de cada pliegue de piel de sus labios, cada bello tenia impregnado el olor a intimidad de ella, por lo que acaricie con mis dedos la parte superior de su vagina hinchando su clítoris rápidamente y haciéndola gemir; mientras de su vagina salía cada vez más fluido, sin dudar un momento más acerque mi cara y con mi boca en forma de “o” atrape su clítoris con mis labios y comencé a dar leves roces con mi lengua abriendo un poco más mi boca en ocasiones para sacar mi lengua y recorrer toda si intimidad sin dejar de hacer fricción con mis labios en su botón de placer, hasta que mi boca quedo totalmente empapada en una mezcla de saliva y fluido proveniente de ella fue que baje mi rostro aún más y posicione mi boca en el orificio de su vagina metiendo mi lengua lo más adentro que pude, ella rápidamente levanto su cadera para permitirme un acceso aun mayor y seguir disfrutando del placer que en ese momento mi lengua estaba proporcionándole, mi lengua jugueteaba dentro de ella, acariciaba cada parte que podía  alcanzar, y siempre me detenía a dar de lametazos en la zona justo a tras de su clítoris, ese punto rugoso que con solo lamer me permitía obtener más del dulce sabor que tiene su fluido vaginal, así continúe quizá un par de minutos más, hasta que sentí como arqueaba su espalda y con su mano tomaba mi cabello intentando levantarme, pero de nuevo me resistí hasta que ella gimió fuertemente y una cantidad abundante de fluido salió de ella, yo pose mi boca en su orificio y abrí grande para degustar y beber lo más posible de ese dulce néctar de mujer que me brindaba su sexo -que rico estuvo amor- fue lo que me dijo mientras mantenía una respiración agitada, -¿te gusto? jeje- fue lo que respondí –si mi amor mucho- me comentaba ella mientras se secaba unas gotas de sudor que recorrían su frente

–qué bueno amor- le dije mientras sonreía, intentó decirme algo pero no lo logró, ya que en ese momento comencé a besarla, y así acostada como estaba lentamente me subí en ella, sujete su cadera con una de mis manos y con la otra tome una de sus piernas haciendo ademan de jalarla hacia un costado, en ese momento solo me miro y en un movimiento subió y separo sus piernas y como ya estaba posicionado en medio y con mi miembro totalmente erecto lentamente acerque mi pelvis a la suya, sintiendo lo caliente que estaba su entrepierna, así como lo húmeda  y lubricada que estaba de saliva y su propio fluido comencé a penetrarla, al comienzo despacio mientras tomaba su boca entre mis labios y mi lengua abría paso para encontrar la suya en un beso que resultaba apasionante y excitante para ambos, el ritmo de nuestras caderas comenzó a aumentar, y ella expresaba su gozo en quedos gemidos que me permitía escuchar al recostarme sobre su torso para besar su cuello y acariciar sus senos, tras hacerse más violenta la penetración  ella comenzó a temblar fuertemente, como si una descarga de electricidad recorriera su cuerpo, de repente soltó un grito ahogado por un beso inesperado que le di y nuevamente pude sentir como su vagina se llenaba de fluido dejando empapado mi pene y permitiéndome sentir ese placer tan único que es estar dentro de una mujer que acaba de tener un orgasmo.

Me retire levemente de encima de ella mientras besaba su vientre, a lo cual ella se reía y me decía -eres un maldito, me haces terminar muy rápido- solo acerté a decir –eso debería de ser bueno ¿no crees?-  ella se rio nuevamente y haciendo un mohín me dijo –tal vez- así que de nuevo me acosté a su lado y con una mirada le dije

-¿te parece si seguimos?- a lo cual ella volteo a verme y sin decir nada se sentó sobre la cama y en un movimiento paso una de sus piernas a un costado de mí, por lo que quedo montada, yo aún estaba con el miembro erecto por lo que en ese movimiento mi pene quedo entre sus nalgas, aprisionado por su peso y su piel, en un movimiento rápido paso una mano por el centro de ambos, sujeto mi pene y lo froto contra su vagina y nalgas, de un sentón lo introdujo en ella y comenzó a mover su cadera en un frenesí que desencadeno una serie de gemidos por parte de ella y suspiros sonoros que me hacía exclamar, aunque esto no duro mucho ya que siempre que estaba encima de mi cabalgando acomodaba su cuerpo de tal forma que sus grandes pechos se ponían a la altura de mi cara y los dejaba caer, disfrutaba inmensamente de que los besará y los lamiera mientras ella se movía para darse placer, por mi parte me fascinaba ver sus enormes senos rebotando en mi rostro, teniendo la lengua de fuera esperando el momento de mover mi pelvis a la par que ella para poder rozarlos con mi boca y hacerla gemir, haciendo que deje caer su peso totalmente, para tener ese placer de sentir totalmente el interior de su sexo con mi pene, en el instante en que ella nuevamente tuviera una explosión dentro de su vagina empapando mi vientre y miembro con sus fluidos, el mismo momento en que ella dijo como de costumbre al tener un orgasmo –eres un maldito, me haces terminar muy rápido-, en este momento no dije nada solo le di una leve nalgada y un apretón a su glúteo para darle la indicación de que se bajara.

Se quedó encima de mí unos minutos más, por lo que yo me dedique a besar sus pechos y a besarle la boca mientras le miraba a los ojos para decirle –que hermosa eres amor, me gustas mucho- nuevamente hizo un mohín y  se sonrió, al momento de bajar una de sus piernas e intentar acomodarse para recostarse boca abajo quedo a gatas sobre la cama, por lo que sin detenerme a pensar ni un momento me levante de un salto, la tome de su cadera y la jale a manera de que sus nalgas quedaran paradas a la orilla de la cama, sin mencionar o decir nada comencé a penetrarla en esa posición de “perrito” sus nalgas chocaban con mis piernas haciendo ese sonido clásico como de cinturonazos al momento de cada embestida, ya que en esta ocasión nada fue leve si no que desde el inicio las bombeadas eran violentas, ella arqueaba su espalda hacia abajo dejando sus nalgas totalmente levantadas y separadas lo cual me dejaba ver toda su intimidad, desde los escasos bellos de su cintura y glúteos hasta el orificio de su ano; frente a nosotros en esa posición había un espejo que abarcaba la pared en su totalidad, por lo cual observaba la cara de placer que ponía con cada embestida y como abría y cerraba los ojos para ver la escena de la cual yo me encontraba disfrutando desde un principio, ya que pese a que le excitaba aun le daba cierta pena, en esa posición duramos mucho tiempo, sin bajar el ritmo de la penetración ella tuvo cerca de 8 orgasmos, a lo cual en cada uno decía la palabra ya acostumbrada para cuando sentía ese placer –eres un maldito- me decía, finalmente y en el más fuerte de los orgasmos que tuvo y en el cual yo termine saliéndome rápidamente de su interior y dejando caer todo mi semen sobre su espalda y nalgas, ella alcanzo a decir un susurro que por el momento y la satisfacción de lo ocurrido pensé que había escuchado mal, al preguntarle solo se rio estrepitosamente mientras me decía –dije que eres un maldito- sin dejar de reír, a lo cual yo insistí en que me dijera porque realmente si lo había entendido, a lo que exclamó quedamente en ese momento…

Aunque suene a pretensión esta frase de –eres un maldito, me haces acabar muy rápido- la mencionaba ella muy seguido durante las relaciones sexuales debido a que su primera pareja sexual, que fue uno de sus exnovios, le causo mucho más daño que placer, no obstante el que me comentara esto sería un factor importante para lo que ocurrió después entre nosotros, y la intimidad.

Contare más de Rajel y yo, y como todo lo que vivimos se fue transformando o deformando a una serie de experiencias nuevas. De nuevo recordando que lo que vivimos después es totalmente diferente a lo que ocurrió en este primer capítulo.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.