Al dia siguiente.

Al día siguiente

La mañana, con el sol alto, nos sorprendió a mi mujer, Mari y yo en la misma cama. Los hombres en sus dormitorios. Yo abrazado a Erika frente a frente. Mari detrás de ellas con los senos en sus manos y una pierna sobre las de ella. Como era hora de desayunar las desperté con un beso a cada una, retiré las sábanas que estaban pringosas y húmedas y mientras ellas se duchaban arreglé el dormitorio, puse sábanas nuevas, almohadas nuevas, perfumé todo el dormitorio, mi nido de amor.

Preparé el desayuno y las chicas bajaron juntas tomadas de la cintura. Erika con su bikini y un pareo y Mari con una bikini transparente, sostén y tanga, que no ocultaban nada. Así quieres ir a la playa Mari?, le pregunté. No, nada de playa, no te gusta como estoy?.Claro que me gustaba, y esperaba ver la cara del marido y del hijo al verla así.

Cuando estábamos degustando el desayuno bajaron los dos hombres, con cara de haber dormido poco. Se sentaron en el diván. Miguel me ordenó: tráeme café aquí, no quiero ir a la mesa. Me acerqué y arrodillado le serví el café con un poco de leche. Así me gusta verte, cornudo, me dijo, que me sirvas. Me encantó como siempre que me ordena algo Miguel, disfruto ser su sirviente. Marcos se acercó a la mesa y comenzó a mirar a Erika golosamente.. Mari le dio por lo visto un puntapié por bajo la mesa. No te bastó lo de anoche? Le dijo. El mirándola le dijo: es forma de vestirte?. Si, le contestó, no tengo nada que ocultarles. Déjala, le dijo Miguel, aquí vale todo. Al rato salimos los cinco con el auto y nos fuimos a una playa alejada. Las dos mujeres se quitaron las bikinis y se fueron al mar mientras nosotros armábamos una pequeña carpa. Disfrutamos la playa hasta las 6 de la tarde, y ese descanso nos vino muy bien. Luego nos fuimos a la casa y nos duchamos para quitarnos la arena. A las 9 las chicas estaban preparadas para ir a cenar, vestidas como diosas, escotadas, exhibiendo el color rosado del sol. Yo me vestí con una chaqueta color arena y ellos de sport, remera y jeans.

Fuimos a un restaurant muy elegante, de moda y a las 12 volvimos al chalet. Mari conmigo delante y los hombres con Erika en medio de ellos aceptando las manos de Miguel pero tratando de alejar las de Marcos. Le dije a Mari que se había puesto nerviosa: déjalo, es un chico calentón, ya se le pasará. Antes de ir a la casa pasé por una vinería y traje unas botellas de Chandón. Mientras colocaba el automóvil en la cochera, Mari me esperó pero ellos se fueron con Erika que coqueta trataba de impedir que Marcos acariciara mucho su cola, no porque no le gustara, sino porque veía las miradas de Mari que la atravesaban.

Las chicas decidieron vestirse para dormir y Miguel y su hijo se sentaron en el diván. Yo me acerqué a Marcos y mirándolo le acaricié entre las piernas. Miguel se apresuró a pedirme que le desabrochara la bragueta a él. Marcos no quiso y se retiró a su dormitorio.

Le hice a Miguel la consabida mamada que me agradeció llenándome la boca de semen.. Ay como te gusta puto cornudo, me decía mientras subía su deseo hasta reventar en un polvo bien suculento. Luego que lo limpié a conciencia me preguntó si había cogido a su mujer. Le dije que no, porque ya debía él suponer que era lo que a mi me gustaba. Si, ya se, me dijo, ya se quien se la cogió por la cara de puta satisfecha que tenía anoche.

Bueno, voy a ducharme y a la cama. Querés que te lave, le pregunté. Si, veni conmigo. Entonces llené la bañera con agua tibia, le di unos masajes con esponja y bien relajado se fue al dormitorio de Erika.. Yo limpié todo el cuarto de baño y me fuí a mi dormitorio a esperar que me llamaran. Al pasar oía los gritos de placer de Mari mezclado con sus protestas: te dije que no te cogieras a esa puta, te lo dije, ayyyy, asi, asi, metemela más, asi……. ah amor……!!!. Pero mami, sabés que te amo a vos, ella es una calentura nada más…. Ahhhh, que rica estás…. Ay, te gusta mi amor? Te gusta el baby doll que compré para vos?…Si, mami, ahhhhhh, me voo….yyy… mmmm…eeeee vooo…yyyyyy. No oi mas y sonriendo pasé por el dormitorio de Erika donde se oían chasquidos de besos y ronroneos.

A los pocos minutos Erika me llamó a la puerta, Alberto, ven con nosotros. E

ntré y ella se recostó e inmediatamente Miguel la montó con la tanga todavía puesta y en pocos segundos regó su concha con leche. Me dijo, antes de limpiarla, sácale una foto. No,gritó Erika, y alcancé a como siempre solo a lamer la verga de Miguel que ya no estaba muy erguida.

Estábamos acostados y de pronto entró Mari, agitada y riendo, con Marcos detrás como queriendo atraparla. Se subió a la cama y con las rodillas en la misma se precipitó sobre Erika a la que besó locamente.. Marcos metió su verga en el culo de su madre, y ella en un suspiro levantó más la cola para que entrara del todo. Miguel impávido se reía y me hacía guiños diciéndome: viste que puta?. A pesar de los gemidos de Mari el chico se contuvo, ya le había echado un polvo y no quería más con ella. No obstante no se retiró hasta que la madre tuvo un buen orgasmo que debe haberse oido hasta de fuera de la casa. Luego se desplomó al lado de Erika.. Mari se levantó y fue al toilet conmigo. Ya sobre el bidet le ayudé a lavarse mientras ella me decía: viste Alberto? Marcos está loco por Erika, ya no se que hacer. Ya se le pasará, la consolé. Pero no ves como se miran. No viste la cara de ella cuando entró detrás mío. Está embobada con mi hijo. Y dejalos, le dije, que se diviertan. Si, a vos no te importan los cuernos pero a mi si. La besé con cariño, la acaricié, le dije cosas tiernas. Ay Alberto, si no fueras tan impotente sabes como me consolarías?. Si, le dije, pero quiero ser tu amigo, no tu macho.. Ya se, ya se.. Entonces fuimos los dos al dormitorio para que descansara ella más que nada. Miguel salió de la habitación de Erika y se fue a su dormitorio. Quedaron los dos, Erika y Marcos solos. Me acerqué a la puerta y oyendo los gemidos de mi mujer abrí despacio. La habitación estaba a oscuras pero el movimiento del macho cada vez más agitado entre las piernas alzadas de mi mujer lo decían todo. Me acerqué a ella en el momento en que Marcos eyaculaba. Ambos estaban prendidos y no se separaban, como perros abotonados. Recién a los quince minutos Marcos se retiro a ducharse y sigilosdamente ocupé su lugar. La concha de mi mujer chorreaba semen y la penetré dulcemente hasta que todo mi pene penetró en ella. Al oido dijo unas palabras que en ese momento no entendí: vas a tener los cuernos más hermosos, mi amor, me dijo. Me excite y eyaculè, no mucho porque soy de poca leche pero si tuve un placer inmenso.

Nos abrazamos y nos quedamos dormidos. Los demás, cada uno en su habitación también. Al dia siguiente a las diez desayunamos. Las caras de los hombres denotaban la cantidad de polvos que se habían echado en dos días. Las mujeres radiantes, como corresponde. Y yo casi ebrio de felicidad pues se había producido lo que deseaba desde hace tanto tiempo.

Al dia siguiente comprendí porque mi mujer me dijo que me hbía puesto esa noche unos cuernos espectaculares, pero lo reltaré en otra oportunidad, muy pronto.

Si deseais hacerme llegar algún comentario les dejo mi email:

Autor: Alberto C

alberto_cortez ( arroba ) hotmail.com

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

0 votos
Votaciones Votación negativa

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *