El canguro se folla a la chica que cuidaba

Todo ocurrió hace unos meses. Por motivos de trabajo tuve que salir de mi pueblo e irme a Madrid hacía 10 años, pero con la boda de una prima mía tuve que ir al pueblo. Llegué el Viernes a casa de mi padres donde pasaría la noche y luego el sábado me vestiría e iría a la boda.
El sábado a las 12 de la mañana era la misa, estuve puntual con mi primo Vicente y estuve saludando a la gente que hacía años que no veía, cuando me llamó la atención una chica morena guapisima con el pelo lacio delgada de un 1,70 metros que llevaba un vestido corto morado y un palabra de honor que no dejaba salir a ninguna de sus dos grandes tetas.
– Vince, ¿ esa chica quién es?
– ¿Cuál?
– La morena del vestido morado.
– Ja, ja, ja, ja ¿ en serio no sabes quien es?
– No.
– Es Paula.
– ¿Paula? .- me quedé pensando un poco.- Paula ¿la chica a la que cuidaba cuando tenía 9 años?
– la misma,
– Si que ha crecido,
– Claro, nos ha jodido que han pasado una pila de años.

Tras la ceremonia me fui con mi primo Vicente en su coche a una finca que estaba a las afueras del pueblo, “ Los esparragales” para celebrar el convite, mientras que los novios se hacían la fotos estuve conversando con varios invitados. de repente sentí alguien que me golpeaba en el hombro, al dar me la vuelta me encontré a Paula con una sonrisa de oreja a oreja.
– Hola.-. me dijo
– Hola, Dios que guapa estas.- le dije
– Gracias
– De nada, ¿ dónde está tu novio?
– No tengo novio.
– ¿ Y eso con lo guapas que eres?
– Pues ya sabes en el pueblo poco hay para escoger.
– Bueno y ¿ Qué hay de tu vida?.- le pregunté.
– Pues bien ahora estoy empezando la universidad.
– Me alegro.- a esto se acercó un camarero con una bandeja con varias bebidas, yo tomé una cerveza y Paula tomó otra.
– ¿Bebes cerveza? .- le pregunté.- si cuando te cuidaba y te dejaba beber un buche decías que estaba asquerosa.
– Para que tu veas que las cosas cambian.-
– Pues si.- le dije chocando su copa con la mía.
Llegaron los novios y con ello se acabó el buffet yéndonos dentro del local. En las mesas me fijé que me había tocado en la mesa 6 con mis primos los aburridos mientras que a Paula le había tocado en la mesa 7 con mi primo Vicente. Hablé con mi primo Oscar que estaba en la mesa 7 para que me cambiara el sitio y el accedió sin problema.
En la comida Paula no hacía ascos a nada se bebió el vino blanco que acompañaba al pescado y el vino tinto que acompañaba a la carne, también lo su sorbete de mojito y el de las dos chicas que estaban sentadas a su lado. A la hora de la barra libre se levantó y se fue con sus dos amigas a la barra quedándonos Vicente y yo solos en la mesa al momento volvió a la mesa con una copa llena.
la conversación la llevaba Vicente hablando con la chicas que eran, al igual que Paula, amigas de mi prima.
Sonó una canción de Cristina Aguilera y las tres chicas dejaron sus copas en la mesa y se fueron a bailar.
Estaba con mi primo Vicente bebiendo cuando Paula desde la pista de baile nos saludó efusivamente saltando y haciendo que sus pechos botaban.
– Illo, esa tía buena de 18 añitos quiere montárselo contigo.
– No es cierto.
– Claro que lo es no ves como te mira, escúchame, esas pivitas hacen verdaderas locuras en la cama.
– y eso lo dices por que…
– Porque soy un treintañero que va a bares y está harto de follarse a universitarias, y créeme cuando te digo que esas pivitas universitarias hacen verdaderas locuras en la cama.
– Estoy más cerca de la edad de su padre que de la suya.
– Eso a ellas les mola la figura paterna, los tíos que podrían ser sus padres le chifla y te lo digo porque yo he sido el “papi” de más de una de ellas.
– Estas enfermo.
– Bueno tu te lo pierdes,- hizo un gesto al grupo donde estaba Paula con sus dos amigas y ellas se acercaron.
Al momento las tres chicas se acercaron
– Hola.- dijo una de las chicas rubias.
– Hola respondí yo.
– ¿ de que habláis?.- preguntó Paula.
– De muchas cosas, sobretodo de lo que se divertía cuando se quedaba cuidándote en tu casa de pequeña.-dijo Vicente a lo que las chicas se rieron y se miraban entre ellas- chicas porque no les dejamos para que se pongan al día. Se marcharon a la pista de baile y Vicente me dijo al oído “ Se su Papi”.
Estuve un rato hablando con Paula, recordando anécdotas Paula siguió bebiendo de los chupitos que le traían sus amigas, y la veía muy borracha así que le pregunté.
– Oye Paula ¿cómo vas a volver a casa?
– Pues me iba a ir en el coche de María, pero la muy puta se ha ido.- Se quedó quieta y con voz melosa me dijo.- llévame tú, ¿ me llevarías?.- yo sonreí.
– Vamos vivimos a dos casas el uno del otro.- insistió Paula.- además no sería responsable dejarme coger mi coche en este estado, ¿verdad?.- me dijo torciendo la cabeza y mostrandome su cara angelical. acepté y fui a la barra a despedirme de mi primo y explicarle a sus amigas que me la llevaba a casa por si alguna se apunta. Ellas dijeron que no así que tomé una botellita de agua de la barra y fui a por Paula dándole la botellita de agua para que se le pasara la borrachera.

Agarré a Paula de la cintura y la subí al asiento del copiloto, nada más arrancar ella puso la radio a todo volumen mientras que bailaba en el coche, estaba eufórica para que se relajara le dije que bebiera agua.
– ¿ dónde está la botellita de agua?
– No sé.
– Si la que te dí, creo que en el asiento de atrás.
Se quitó el cinturón y se levantó para coger la botella de agua dejándome ver su tanga azul marino y su culo por el espejo retrovisor, se me fueron los ojos por un momento pero luego volví a mirar a la carretera. Ella encontró una botella y le dió un trago muy grande, cuando me dí cuenta no era agua sino vodka, rápidamente le quité la botella.
– hay que ver la de años que han pasado y aún sigues cuidando de mi.
– Tu sabes, el trabajo de canguro nunca acaba.
– Es gracioso que seas tú quien me lleve en el coche, sabes que cuando era pequeña estaba coladita por ti.
– Nooo.- dije.
Ella acercó su cara a mi cara y dijo,
– Muchas noches me tocaba pensando en ti.
– ¿cómo?.-
– acariciaba mis pechos y pensaba que eran tus manos las que me los acariciaba.- mientras me lo contaba estaba estrujando sus pechos con su manos.
– Quiero que seas el primero…
– ¿ el primero?, ¿ de qué?…Paula la virginidad es algo especial, deberías reservarte para alguien especial.
– Tu eres especial.
– No, Paula yo soy muy mayor para tí, debería ser alguien de tu edad.
– Los niños de mi edad son uno putos pringaos.- decía mientras que jugaba con su pelo mirándome.- vamos nadie lo va a saber solo tu y yo.
– Creo que no es una buena idea.
– ¿No te parezco guapa?
– Muy guapa pero eso no es el problema.
– Entonces crees que soy guapa.
– Si
– Gracias.- diciendo esto se bajó el vestido. Ella no sé en qué momento se había quitado el corchete y al tirar se había abierto la cremallera dejando suelto el vestido lo que hizo que bajara con facilidad, una vez quitado lo dejó caer al suelo del coche. quedándose desnuda únicamente con los tacones y el tanga azul marino. Pude ver sus pechos eran grandes y duros estaban totalmente rectos, señal de su juventud.
se incorporó a mi lado mostrándome sus pechos.
– Vamos, quiero sentir tu cuerpo y que me desvirgues.
– No Paula. No es responsable lo que estás haciendo
– Pero te quiero a tí.- diciendo esto comenzó a abrir mi cremallera buscado mi polla. intenté resistirme pero una vez tomó mi polla pude sentir como se hinchaba en su mano mientras ella lo masajeaba de arriba hacia abajo, después metió su mano hasta mis testículos y los masajeó suavemente mientras que miraba mi cara de placer.
Me abandoné conduje hasta un lugar alejado y oscuro, mientras ella daba cuenta de mi polla yo bajé mi mano hasta sus piernas y comencé a acariciarlas mientras le daba picos en la boca, ella comenzó a recorrer mi cuello, yo con mi mano había echado el tanga a un lado y le acariciaba su clítoris y alternaba metiéndole dos dedos que por la lubricación resbalaban fácilmente hasta el fondo.
Llegamos al descampado de los eucaliptos, lugar de folleteo pero en esta ocasión no había ningún coche. Le dije que nos íbamos a sentar detrás que yo iba a salir del coche y que ella se pasará. Una vez dentro del coche en la parte trasera me desnudé y ella se quitó el tanga y los zapatos. Ella se puso encima mío. Yo guié mi polla a su rajita y comencé a meterle la polla mirándole la cara. Una vez dentro comencé a besar apasionadamente. yo le acariciaba los pechos, la cogía del culo, la estaba sobando por todas partes mientras que ella botaba sobre mi polla repetidas veces hasta que se corrió, entonces le dije que se diera la vuelta. Ella se quedó parada, no entendía lo que yo estaba planeando.
– Me has dicho que quieres que sea el primero,verdad?.
– Si.
– Pues voy a abrirte el culo también.
Se levantó se puso de espaldas a mí, yo apunté mi polla a su trasero y comencé a metérsela, gracias a la lubricación resbalaba como un pescado al poco tiempo estaba dentro. Desde la espalda le cogí los pechos y comencé a meterle y sacarle la polla de su ano, no duré mucho y al momento me corrí dentro de su culo.
Hemos repetido muchas veces cada vez que voy al pueblo, ella se ha hecho un tatuaje en el culo el símbolo de marca registrada el resto del cuerpo es de cualquiera pero el culo es solo mío. Por cierto hace tiempo que no voy quizás en navidad vaya.

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