Verano.

Era un cálido día de verano, yo acababa de comer y me encontraba viendo la tele, amodorrado en el sofá, esperando a que fueran las 5 para irme con mis amigos y amigas a bañarme al río.

Todo era normal, hasta que de repente suena mi teléfono móvil. Era mi mejor amiga mía, Laura, la novia de mi mejor amigo. Quería que fuera a su casa porque tenía un problemilla con su ordenador y como yo estoy estudiando ingeniería informática pensó que sabría solucionarlo. Le dije que iba ahora mismo, y cogí mis cosas y me fui a su casa.

Llamé al telefonillo y me abrió rápidamente; subí las escaleras y cuando llegué a la puerta de su casa me la encontré abierta. Entré y oí su voz “Pasa, ponte cómodo que ahora voy”. Yo pasé al salón y esperé sentado a que ella viniera y me explicara lo que le había sucedido.

Cuando llegó resulta que me la encuentro en bikini… estaba preciosa. Ella es la chica más guapa del mundo, 1,65, morena, delgadita, unos pechos muy grandes y un culito respingón, de su justo tamaño. Yo ya estaba acostumbrado a verla en traje de baño, pero me extrañó que me recibiera así en su casa. Le pregunté cuál era la avería que tenía que solucionar y ella me dijo: “Tienes que solucionar esta avería” y mientras decía esto se acercó a mí, puso sus labios sobre los míos y su mano fue directamente hacia mi pene.

Yo, aún era virgen, y ella, pese a ser la novia de mi amigo siempre me había gustado, pero por respeto a él y a su relación jamás había ni siquiera pensado en ella como algo más que mi mejor amiga. Pero ese día cambió todo.

Cuando me dio ese apasionado beso, yo intenté quitarle la idea de la cabeza, pero no fui capaz de convencerla y el calentón me pudo más que la razón. Ella metió su lengua en mi boca y la recorrió entera, sin dejarse ni un milímetro por recorrer, a lo que yo respondí de igual manera, explorando con avidez su boca, mientras una mano mía la agarraba su precioso trasero y otra mía sobaba sus inmensas tetas. Ella, mientras no se había quedado parada y estaba con una mano metida debajo de mi bañador haciéndome una paja espectacular.

De repente se separó de mí, y sin decir nada se quitó su bikini y me invitó con la mirada a que yo también me quedara desnudo, que fue lo que hice. Después me cogió de una mano y me llevó hasta su habitación. Una vez allí continuamos besándonos mientras el magreo continuaba, cada vez más caliente. Yo ya no podía más y ella notándolo, se separó de mi boca y bajó hasta mi erecto pene, que estaba más grande que nunca, entonces de un único movimiento se lo introdujo entero en su boca y comenzó a succionar de una manera tal que yo no tardé mucho en correrme, no sin antes advertirla, aunque no me hizo caso y se lo tragó todo. Después volvió a subir y me besó otra vez, esta vez intercambiando mi leche y mi saliva.

Después me cogió de las dos manos, y se echó sobre la cama y me dijo “Ahora te voy a hacer un auténtico hombre” y yo no pude más que echarme sobre ella y empezarla a penetrar lentamente. Ella me dio otro apasionado beso, y yo comencé a aumentar el ritmo de forma que ella y yo nos fundimos en un único jadeo. Para no llamar mucho la atención manteníamos nuestras bocas ocupadas con los besos más lascivos que se puedan imaginar. Y así continuamos hasta que yo la dije que ya no podía más, que me volvía a correr, a lo que ella contestó que todavía no, que tendría que durar un poco más porque ella quería más marcha. Yo continué con el mete – saca aguantándome hasta que ella dijo que no podía más y que se iba a correr. Fue decir eso para que yo instantáneamente me corriera dentro de ella.

Habíamos acabado los dos a la vez y nos fundimos en un nuevo beso, esta vez mucho más cariñoso, señal de la complicidad que a partir de entonces tendríamos. Después de esto me dijo que sería conveniente que nos ducháramos, a lo que yo asentí. Nos fuimos a su ducha y all&

iacute; comenzamos de nuevo a magrearnos y a besarnos frenéticamente.

Al final no pude contenerme y la cogí por el culo, y ella, cruzando sus piernas por mi espalda se ensartó en mi pene que de nuevo estaba al máximo. Así, mientras el agua de la ducha nos mojaba comenzamos de nuevo a follar, ella botando sobre mí, y yo chupando sus tetas y su boca de forma alterna, hasta que ella me dijo que se corría.

Pero yo todavía no había acabado, así que lo que hizo fue tumbarse en el suelo del cuarto de baño y me dijo que me sentara sobre ella, yo accedí y ella se apretó las tetas y me invitó a que la penetrará por el “canalillo”, a lo que yo accedí muy gustoso, estaba así, haciéndome una extraordinaria cubana, cuando ella inclinó su cabeza y sacando la lengua me rozaba el capullo cada vez que yo llegaba arriba, entonces yo ya no pude más y me volví a correr, de nuevo sobre su cara. Ella se limpió, me dio otro beso apasionado y me dijo: “es hora de que nos vistamos y nos vayamos, porque seguro que los demás nos están esperando”. Yo asentí, y me fui con ella.

Ya no hemos vuelto a follar, pero ella me dice que algún día lo volveremos a hacer porque la gustó mucho aquella tarde. Hemos logrado que nadie se entere de su infidelidad, y ahora somos mucho más amigos que nunca.

Autor: THE CRACK

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Escrito por Marqueze

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