Lee aquí la primera parte de “El primer paso de la esposa de mi amigo”.
Después de algunas experiencias de exhibicionismo con la esposa de mi amigo las cosas se fueron poniendo cada vez mejor, ella aseguraba que no sabía tocarse, pero era cuestión que dejara salir su instinto, comenzamos con llamadas por teléfono a la hora de dormir cuando mi amigo estaba de viaje comenzamos con ejercicio de relación que poco a poco se fueron convirtiendo en sesiones de orgasmos múltiples. Lucero poco a poco me fue confesando sus deseos y fantasías, un de ellas se comenzó a hacer muy frecuente y era que quería pasar solo de exhibirse en público a tener algo con un extraño durante alguno de sus paseos, el sentirse observada ya no era suficiente. Comencé a idear un plan para hacerle realidad si deseo. Por mi trabajo tenía que hacer un viaje de un día a una ciudad cercana, en una de nuestras conversaciones le comenté del viaje y resultó que con coincidía con el viaje de mi amigo así que busco la forma de poder ir conmigo.
Durante el viaje paramos a desayunar y ahí aprovechó para cambiar de atuendo, como era viaje de trabajo decidió seguir con la temática del viaje, llevó un conjunto de falda, saco y blusa formal, con unas zapatillas se veía muy bien, como era de esperarse la blusa sin nada abajo. En el resto del viaje le recordé su fantasía recurrente y vimos que era una buena oportunidad porque nadie la conoce en esa ciudad así sería una posibilidad, sería un gran paso, pero lo consideraría. Al llegar yo me dediqué a una reunión rápida mientras ella esperaba en un restaurante cerca de la oficina, a mi regreso comenzamos a hablar a dónde se quería exhibir y retomé el tema de la fantasía, para mi sorpresa ella estabas más interesa y rápidamente alimenté su interés al proponerle rentar una camioneta para cuidar nuestras identidades y lo hicimos, después de rentarla nos fuimos a un centro comercial con estacionamiento techado, así no estaría expuesta si decidía hacer algo más.
Al inicio fue como otra de nuestras escapadas, ella caminando y mostrando a todo el que mostrara interés, yo mantenía una distancia prudente tomando fotos y enviándoselas para que supiera todo el erotismo que estaba derrochando, esto al parecer le iba calentando más y más, en una de las tiendas se detuvo a hablar con un hombre algo que nunca había hecho y el individuo no perdía detalle de los pezones no podía sostener la mirada de Lucero y se notaba nervioso por lo que ella se despidió, continuó, era un espectáculo ver la forma en que los dependientes se desvivían en atenderla todo por admirar como esos pezones que se marcaban tan rico.
Se sentó para descansar un momento en una banca donde se encontraba un señor de más de 50 de inmediato comenzó a conversar con él, el muy tranquilo la hacía reír y ella parecía muy cómoda le contó que estaba de viaje por trabajo en la ciudad y tomaba un descanso para su siguiente reunión continuaron conversando por unos minutos cuando ella le dice que se tiene que retirar porque debe hacer otras actividades en su día, él obviamente no pierde la oportunidad de ofrecer su ayuda con todas las bolsas a lo que ella aceptar gustosa, comienzan a caminar por la plaza y notó que el individuo no para de verle las nalgas pareciendo amable pero era para tener una visión de las nalgas de Lucero, yo me adelanto para meterme en la parte trasera de mi auto que había quedado con muy buena visión de la camioneta, cuando ellos llegan dejan las cosas en el asiento trasero de la camioneta y Lucero continúa la conversación con una mirada muy sexy y movimientos que eran una invitación, en ese momento Lucero abre la puerta del copiloto se ve que hace un invitación a su nuevo amigo a sentarse, notó que Lucero comienza a voltear a todos lados y su acompañante le señala la puerta de atrás, la abren para bloquear la visión y en eso noto cómo el brazo derecho de lucero comienza hacer movimientos rítmicos, mis sospechas no eran erradas comenzó a masturbarlo ella aún volteaba nerviosa y se notaba que él le subía la blusa para tener acceso a esas tetas que vuelven loco a cualquiera, por un momento para y veo que se agacha, recordé que pusimos los condones en la guantera, después de un par de minutos los movimientos ritmos continuaron pero esta vez noté como la cabeza de Lucero se inclinaba hacia el asiento sobre su amante no podía creer lo que estaba viendo comenzó a hacer con el mismo ritmo y por la cara de su acompañante lo estaba haciendo muy bien, solo imaginaba como es que deslizaba esa boca por el miembro de un hombres que no es su esposo ella tomaba pausas para ver a su alrededor, al continuar puede notar como una de las manos del señor se posó sobre su nuca siguiendo el ritmo que Lucero marcaba, cuando la sintió confiada el hizo fuerza hacía su pelvis para que Lucera se lo tragara todo, de inmediato Lucero arqueó el cuerpo por esa clavada profunda ahora él era el que llevaba el ritmo de la mamada y Lucero muy sumisa le dejó el control hasta el punto de casi explotar, cuando iba explorar retiró a Lucero y le pidió levantarse la blusa, lucero le quitó el condón y siguió masturbándolo con la mana hasta que explotó sobre sus tetas, de inmediato el señor se fue y ella comenzó a conducir para reunirnos.
Al reunirnos aún estaba sumamente caliente, se se convirtió en la puta que deseaba al tener sexo oral con un desconocido. Al regreso a la ciudad en el camino encontramos un mirador, ahí fue que tuvo su segunda mamada fuera del matrimonio, era mi turno de disfrutar, esta vez fue al natural sentí su boca como poco a poco me fue mojando mi pene intercalaba su boca con las manos y mi sorpresa fue que era una experta tragándose una verga de buen tamaño, después me contaría la forma que aprendió a hacerlo con uno de sus exnovios, cuando iba a explotar me pidió que le terminara en la cara porque era algo que quería explotar, mis descargas las dejé alrededor de sus labios y algunos chorros salieron directamente a su frente cuando terminé con la lengua comenzó a recoger mi venida alrededor de sus labios tragándose el semen con un dedo tomó lo que había llegado hasta su frente y lo llevó directamente a su boca para saborearlo, cuando vio que aún había rastros en mi pene, no dudo en comenzar a limpiar succionado provocando un placer enorme, en este momento mis manos ya estaban por debajo de su falda y con dos dedos muy adentro de ella, moviéndolos por toda su vagina haciéndola gemir y en cada caricia entre su clítoris y el punto G ya sentada y con el asiento recostado no paraba de retorcerse de placer con uno y otro orgasmo, no podía parar y quería más por lo que uno de mis dedos lo deslicé suavemente por atrás hasta llevar a su ano y lo fui introduciendo poco a poco hasta tenerla con tres en la vagina, uno en el año muy profundo y mi boca frotando su clítoris para provocarle un orgasmo tan intenso que los gemidos se convirtieron prácticamente en gritos que venían desde su interior y yo aprovechaba para recorrer con mi lengua toda su vagina y saborear la humedad que no paraba de fluir en cada corrida. Al final llegaría a su casa con el aroma de dos hombres impregnado en su cuerpo.
